La economista advirtió por el impacto del plan económico en la clase media

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La economista Marina Dal Poggetto advirtió que, en el actual esquema económico, “la variable de ajuste es el salario de la clase media”, al analizar la estrategia del Gobierno nacional de priorizar la desinflación y el ancla cambiaria por encima de la tasa de interés y del nivel de actividad.
En declaraciones a Radio Rivadavia, reproducidas por la Agencia Noticias Argentinas, la directora de la consultora Eco Go señaló que el giro de política económica modificó de manera drástica la forma en que se reparten los costos del ajuste. Recordó que en la gestión anterior se mantenían las tarifas de servicios públicos artificialmente bajas, mientras los bienes se encarecían muy por encima del promedio.
“Antes se pisaban las tarifas para que la gente pagara bienes caros. Ahora, con tarifas altas, si los precios de los bienes no comprimen —como los electrodomésticos, que cayeron 45% en el IPC, o los textiles, un 20%—, la variable de ajuste termina siendo el salario de la clase media, que ya no alcanza para cubrir prepagas o colegios”, explicó Dal Poggetto.
La economista describió a la economía argentina como “pendular”, con recorridos que se repiten en el tiempo: de una estructura altamente protegida y cerrada, con precios internos “ridículamente caros” y tarifas “ridículamente baratas”, a un esquema de apertura con fuerte corrección de precios relativos. En ese contexto, remarcó que el actual oficialismo “sigue priorizando el ancla cambiaria y la desinflación por sobre la tasa de interés y el nivel de actividad”.
Industria en retroceso y alerta por cierres y despidos
Al analizar el desempeño sectorial, Dal Poggetto indicó que la actividad económica mostraba en noviembre niveles similares a los del mismo mes del año previo. Proyectó que en 2025 el PBI podría exhibir un crecimiento del orden del 4,3%, pero aclaró que se trataría, principalmente, de un efecto estadístico de arrastre y no de una expansión homogénea.
“Hay sectores ganadores y sectores perdedores. La industria aparece entre los más rezagados”, subrayó. En ese punto, mencionó la combinación de apertura comercial —mediante la baja de aranceles y el régimen de incentivos a las grandes inversiones (RIGI)— con el fuerte aumento de costos energéticos y de servicios indexados.
- Las empresas industriales pierden parte de la protección que les daba el mercado interno cerrado.
- Enfrentan competencia importada en un contexto de tarifas y servicios mucho más caros.
- Se multiplican los casos de ajustes de producción, cierres de plantas y despidos.
“El sector industrial dice que antes jugaba en Disneylandia: podían fijar precios y cantidades con pesos baratos y protección. Ahora el escenario cambió de manera abrupta”, graficó la directora de Eco Go, al describir la sensibilidad del empleo formal ante el nuevo entorno macroeconómico.
Inflación: desaceleración parcial y cambio metodológico
Respecto de la dinámica de precios, Dal Poggetto indicó que las mediciones de su consultora muestran, en las primeras tres semanas del mes, un ritmo de incremento “en la zona del medio punto semanal”. Aunque consideró que el registro “sigue siendo alto”, lo comparó con el fuerte salto de diciembre, que dejó un arrastre significativo para los meses siguientes.
“Estamos viendo una inflación mensual alrededor del 2,4%, después del 2,8% de diciembre. Es más baja que el pico anterior, pero todavía elevada para un programa que busca consolidar la desinflación”, evaluó la economista.
Además, recordó que en enero entra en vigencia una nueva metodología para el índice de precios del INDEC, con ponderaciones y estructura de consumo actualizadas sobre la base de la encuesta de 2017. Según Dal Poggetto, como el grueso del ajuste tarifario se concentró en 2024, no debería haber grandes diferencias entre el indicador viejo y el nuevo, por lo que el dato final de inflación “probablemente se ubique cerca del 2,4%”.
En ese marco, la especialista insistió en que el desafío central será evitar que el peso de la corrección recaiga de manera desproporcionada sobre la clase media asalariada, ya tensionada por la combinación de recomposición tarifaria, apertura comercial y pérdida de poder adquisitivo.

