Un estudio reciente publicado en la revista BMC Public Health analizó el tiempo y el valor económico del cuidado informal para diversas enfermedades.

La noticia aborda la difícil situación de los cuidadores informales que asumen la atención de pacientes con enfermedades como ACV, cáncer o enfermedades respiratorias en Argentina y otros países de América Latina. A menudo, estos cuidadores son familiares, como parejas o hijos, que se encargan de tareas esenciales como la alimentación, higiene y administración de medicamentos, mientras intentan equilibrar sus propias vidas y empleos.
Un estudio reciente publicado en la revista BMC Public Health analizó el tiempo y el valor económico del cuidado informal para diversas enfermedades. Los resultados muestran que solo el 1% de las personas mayores de 65 años que requieren asistencia están en residencias adecuadas, lo que resalta la carga que enfrentan los cuidadores. En Argentina, se registran cerca de 120.000 casos de ACV anuales, con consecuencias significativas en términos de discapacidad y mortalidad.
La investigación también destaca que la mayoría de los cuidadores son mujeres, que asumen responsabilidades adicionales en el hogar, lo que profundiza las inequidades de género. Se hace un llamado a la sociedad para que comprenda y apoye a estos cuidadores, quienes necesitan educación y recursos para afrontar su papel en el proceso de rehabilitación de los pacientes.
“El accidente cerebrovascular es una patología frecuente, inesperada y grave, que afortunadamente hoy tiene prevención y tratamiento específico en la mayoría de los casos”, sostuvo Virginia Tejada Jacob, médica neuróloga, experta en neurorrehabilitación, Directora de Neurología de INECO Neurociencias Oroño, de Rosario.
Ana Graupera integra la comisión directiva de la organización y es esposa de Oscar, quien sufrió un ACV hace 21 años. “A los ‘cuidadores informales’ los mueve el afecto, el deseo de ayudar y el compromiso con el paciente, pero también se encuentran severamente afectados por la situación. Miedo, angustia e incertidumbre son sentimientos frecuentes del cuidador principal ante esta nueva situación que ha alterado significativamente sus vidas”, reconoció.
“El rol del cuidador se construye sobre la inmediatez de la demanda y, en el inicio de este camino, está atravesado por el desconocimiento sobre todo lo que está sucediendo y el desafío de tener que tomar decisiones sobre temas complejos y entender repentinamente qué son un ACV, la espasticidad, la afasia, y un extenso vocabulario que describe problemas a afrontar”, agregó Ana.

