Gobierno cubano apunta a Washington tras la caída total del sistema eléctrico

NewsITe
El Gobierno de Cuba volvió a responsabilizar a Estados Unidos por la crisis energética que atraviesa la isla, luego de que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) sufriera una nueva caída total, la tercera desconexión de alcance nacional en menos de dos semanas. El apagón se produjo en la víspera y, según las autoridades cubanas, afectó a hogares, hospitales, comercios e infraestructura estratégica.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó en la red social X que la interrupción del servicio se da en un escenario de “máxima asfixia” económica y energética por parte de Washington. El funcionario denunció que el gobierno estadounidense aplica un “cerco petrolero” que limita severamente el acceso de la isla a combustibles, clave para el funcionamiento de sus centrales termoeléctricas.
Rodríguez sostuvo que, además de las restricciones generales, Estados Unidos persigue y sanciona a empresas cubanas y extranjeras vinculadas al sector energético, lo que complica aún más la llegada de cargamentos de crudo. En ese marco, advirtió que a los gobernantes norteamericanos “no les importa el sufrimiento de miles de familias, los cientos de hospitales sin fluido eléctrico ni la pérdida de alimentos por falta de refrigeración”.
De acuerdo con la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), responsable de la operación del SEN, el servicio fue restablecido progresivamente este miércoles tras la desconexión generalizada. El incidente se suma a otros dos apagones nacionales reportados los días 6 y 10 de julio, lo que refuerza la imagen de un sistema eléctrico tensionado al límite.
Contexto de la crisis energética y sanciones
La crisis energética cubana se profundizó a comienzos de 2026, cuando Estados Unidos aprobó una orden ejecutiva que habilita sanciones específicas contra países exportadores de combustibles hacia la isla. Esa decisión impactó en la provisión regular de hidrocarburos, un insumo crítico para un sistema eléctrico fuertemente dependiente de centrales termoeléctricas obsoletas.
En los últimos seis meses, Cuba recibió un cargamento ruso de 100.000 toneladas de crudo. Sin embargo, fuentes oficiales reconocen que la demanda mensual equivale a unos ocho buques de combustible para garantizar el funcionamiento normal del sistema. Es decir, los suministros actuales resultan insuficientes para cubrir el consumo interno y sostener la estabilidad de la red.
A las dificultades para conseguir combustible se suma el deterioro de la infraestructura. Muchas de las plantas generadoras datan de décadas pasadas, trabajan con tecnología envejecida y no han recibido el mantenimiento requerido por falta de financiamiento y repuestos. Esta combinación de restricciones externas y debilidades internas se traduce en fallas recurrentes, cortes prolongados y una creciente percepción de malestar social en la población.
Reclamo político y consecuencias sociales
- El gobierno cubano acusa a Washington de aplicar un “castigo colectivo” contra la población a través de sanciones y restricciones energéticas.
- Los apagones afectan a hospitales, servicios básicos, conservación de alimentos y actividades económicas, agravando el descontento social.
- La isla intenta diversificar proveedores, como Rusia, pero enfrenta limitaciones logísticas y financieras.
- Especialistas advierten que, sin inversiones de magnitud y cambios estructurales, la crisis eléctrica podría prolongarse en el tiempo.
“Condenan al pueblo de Cuba a un castigo colectivo con un sólo fin: destruir la Revolución, sus logros y su historia. #CubaNoEsUnaAmenaza. El bloqueo sí”, expresó Bruno Rodríguez en X, en un nuevo mensaje dirigido a la Casa Blanca.
Mientras el Gobierno insiste en señalar a las sanciones estadounidenses como la causa principal de los apagones, analistas destacan también la necesidad de modernizar la matriz energética cubana, diversificar fuentes de generación y mejorar la eficiencia del sistema. En el corto plazo, sin embargo, los cubanos siguen afrontando cortes reiterados que impactan en la vida cotidiana y en la ya golpeada economía de la isla.

