La investigación judicial busca determinar si el hecho respondió a un accidente propio del buceo o a una posible falta de cuidado de terceros.

La Justicia investiga la muerte de Sofía Devries, cuyo cuerpo apareció a 20 metros de profundidad en Puerto Madryn, y analiza si existió responsabilidad culposa, es decir, sin intención de causar el fallecimiento. Personal de la Prefectura Naval Argentina halló el cuerpo el miércoles al mediodía, cuando ya ningún agente esperaba encontrarla con vida.
“Estamos trabajando en establecer si las personas que debían cuidarla no lo hicieron”, resumió una fuente con acceso al expediente en declaraciones a ‘Infobae’.
Los testimonios reunidos por la fiscal María Angélica Carcano indican que la joven se habría descompensado durante la inmersión. El novio de la víctima, principal testigo, declaró que “Relató que entró en crisis, quizás por miedo, y que se habría sacado la boquera para respirar debajo del agua”, según detalló la misma fuente, quien aclaró que todavía no hay imputados.
La investigación también busca establecer si el instructor debía acompañarla en ese momento. “Queremos determinar si, ante esa situación, tenía que estar el instructor con ellos para rescatarla. Tenemos entendido que se sumergían de a dos y todavía no está claro si el instructor ya había emergido en ese momento”, agregó.
El instructor, perteneciente a una escuela de buceo de Buenos Aires, aún no declaró porque podría quedar imputado si se comprueba una conducta negligente. Tampoco descartan responsabilidades del operador de la embarcación que los trasladó al sitio de inmersión. “El grupo de buceo que se sumergió practicaba en una pileta. En esa zona no hay tanta visibilidad. Es un caso muy delicado y complejo”, consideró la fuente. “Se estudian condiciones climáticas dentro y fuera del agua. Son muchas variables. Sabemos cómo estaba afuera, queremos saber cómo estaba dentro del agua”.
Desde este miércoles el expediente quedó a cargo de la fiscal María Eugenia Vottero, quien ordenó nuevas medidas de prueba.
Condiciones del lugar y operativo
El jefe de Salvamento y Buceo de Prefectura, Adrián Wagner, explicó las condiciones en el área del Golfo Nuevo, dentro del parque submarino HU SHUN YU 809. “En ese lugar hay corrientes todo el tiempo. Había aviso de tormenta, pero por la tarde. Las condiciones a esa hora —entre las 10 y las 11— eran aceptables para que se realice la inmersión en ese punto que está habilitado por Prefectura”, señaló. “La visibilidad era óptima, de unos 3 metros”, añadió.
Sobre la imposibilidad de rescatarla de inmediato, explicó: “El buzo se equipa y queda neutro, es decir, no flota ni se va al fondo. Si se desvanece, una mínima corriente puede desplazar al cuerpo 10 o 15 metros. Ellos recorrieron el barco y no pudieron encontrarla”. También precisó: “Si una persona se saca el regulador en un contexto de pánico, no puede respirar, abre la boca y el agua entra a los pulmones”.
El caso
La joven, de 23 años, desapareció mientras realizaba una práctica de buceo el lunes en la zona de Punta Cuevas, durante una certificación internacional de la organización PADI. Según los datos preliminares, se sumergía a unos 20 metros cuando se descompensó y no logró ascender.
Tras el aviso, se activó un operativo de emergencia con buzos tácticos, equipos especializados y robots subacuáticos para localizarla. Las tareas se coordinaron entre distintas fuerzas hasta que el miércoles, alrededor de las 15, confirmaron el hallazgo.
El eje central del expediente busca determinar si el hecho fue una contingencia propia de la actividad o si existieron incumplimientos en medidas de seguridad exigibles, análisis que se basa en pericias técnicas, testimonios y protocolos.

