Tensión en una vía clave para el comercio mundial de crudo

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El estrecho de Ormuz volvió a convertirse en escenario de máxima tensión luego de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán asegurara haber impedido el paso de tres petroleros en esa estratégica vía marítima. El episodio, que según Teherán incluyó la explosión y el incendio de uno de los buques, reavivó el cruce de acusaciones con Estados Unidos por el control de uno de los pasos más sensibles para el comercio energético global.
En un comunicado difundido por medios estatales iraníes, el CGRI sostuvo que “tres petroleros, provocados y tentados por el ejército estadounidense asesino de niños, intentaban atravesar la ruta minada al sur del estrecho de Ormuz”. Según esa versión, tras la explosión e incendio de uno de los barcos, los otros dos habrían dado la vuelta y regresado, en un movimiento que Irán atribuye a su capacidad de disuasión militar en la zona.
La fuerza iraní advirtió además que cualquier embarcación “engañada” por Estados Unidos que intente pasar sin el consentimiento de Teherán “sufrirá la misma suerte”. El mensaje se inscribe en una larga disputa por la seguridad del estrecho, por donde se calcula que pasa cerca de una quinta parte del petróleo transportado por mar en el mundo, convirtiéndolo en un punto neurálgico para la economía internacional.
Estados Unidos niega que Irán controle el paso
Frente a la narrativa iraní, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) salió a desmentir tajantemente que Irán tenga la capacidad de bloquear u ordenar el tránsito en la zona. En un comunicado publicado en su cuenta oficial de X, el CENTCOM afirmó que “Irán no controla el Estrecho de Ormuz” y que “la vía marítima internacional permanece abierta para el tránsito independientemente de las amenazas y ataques del CGRI”.
Las autoridades estadounidenses remarcaron que los buques comerciales continúan utilizando el estrecho con apoyo militar de Washington. De acuerdo con datos difundidos por el propio comando, desde principios de mayo las fuerzas estadounidenses asistieron a más de 900 barcos para garantizar su navegación por la zona, en un esquema de escolta y vigilancia permanente.
Ataques, amenazas cruzadas y doctrina del “ojo por ojo”
El episodio se suma a una escalada más amplia de hostilidades entre Washington y Teherán. Según fuentes militares, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo ataques en distintos puntos de Irán por duodécima noche consecutiva, en el marco de una estrategia de presión destinada a contener acciones iraníes contra intereses y aliados de Estados Unidos en la región.
En ese contexto, el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró que su país responderá de manera contundente a cualquier nuevo ataque iraní contra buques en el estrecho de Ormuz. “Bombardearemos y destruiremos un puente o una central eléctrica cada vez que Irán ataque un barco en el estrecho”, advirtió, profundizando el tono de confrontación.
- Irán sostiene que puede impedir el paso de petroleros sin su consentimiento.
- Estados Unidos afirma que la ruta sigue abierta bajo protección militar.
- El estrecho de Ormuz es clave para el flujo mundial de petróleo.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, afirmó que Irán adoptará una doctrina de defensa “ojo por ojo”, según la agencia Xinhua, dejando en claro que cualquier acción en su contra será respondida de manera proporcional.
La tensión en el estrecho de Ormuz reaviva el temor a un incidente mayor que pueda afectar el suministro global de energía y disparar los precios internacionales del crudo. Mientras Washington busca mostrar que mantiene el control de la ruta marítima y ofrece garantías a los armadores, Irán insiste en que su papel en la seguridad del paso debe ser reconocido y respetado. El equilibrio entre ambas posiciones seguirá siendo una de las principales fuentes de inestabilidad en Medio Oriente.

