Debate por la informalidad y la presión impositiva en Argentina

NewsITe
El abogado tributarista Matías Olivero Vila, presidente de la entidad Lógica, volvió a encender el debate sobre el sistema impositivo argentino al cuestionar la llamada Ley de Inocencia Fiscal y el “Régimen Simplificado”, al que definió como un inédito esquema de “blanqueo continuo”. En ese marco, advirtió que la Argentina combina dos récords preocupantes: una de las tasas de informalidad más altas del mundo y, al mismo tiempo, una de las cargas fiscales más gravosas sobre el sector formal.
Según distintas mediciones, la informalidad local se ubica entre el 45% y el 50%. Eso implica, graficó, que “por cada producto que se vende con factura, hay otro que se comercializa sin comprobante”. Para Olivero Vila, este fenómeno no responde a una supuesta “cultura de evasión” arraigada en el ADN argentino, sino a un sistema tributario que empuja hacia la clandestinidad con impuestos elevados, hiperregulación y una larga historia de amnistías y moratorias.
El especialista remarcó que en las últimas décadas, a nivel nacional, se sancionó en promedio una amnistía, moratoria o plan de facilidades cada dos años y ocho meses, casi siempre con importantes beneficios para regularizar deudas. A esto se suman regímenes similares en provincias y municipios. Estos instrumentos, advirtió, se vuelven “males necesarios” en un contexto de alta presión fiscal, pero al mismo tiempo minan la cultura de cumplimiento y generan la expectativa permanente de un próximo perdón impositivo.
Olivero Vila también apuntó contra la “hiper-regulación”, que se traduce en un entramado de regímenes de recaudación, percepción e información que exige una enorme carga administrativa, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas. Esa complejidad, sostuvo, termina reforzando una “tolerancia social” hacia la informalidad, expresada en prácticas como el “descuento por pago en efectivo sin ticket”, ampliamente extendidas en el comercio minorista.
Consecuencias de la informalidad y alternativas de reforma
Entre las principales consecuencias, el presidente de Lógica mencionó el peso desproporcionado que recae sobre quienes cumplen: los contribuyentes formales deben sostener un gasto público que, en su opinión, está sobredimensionado, mientras compiten con actores que no pagan impuestos o lo hacen de manera parcial. También advirtió sobre la “informalidad legalizada” de ciertos regímenes especiales, como el de algunas cooperativas, que gozan de exenciones impositivas en sectores altamente regulados y competitivos, como supermercados, bancos o seguros.
El tributarista planteó que reducir de manera sustancial los impuestos al sector productivo es la vía más efectiva para achicar la economía en negro. Con un ejemplo numérico simple, explicó que una menor informalidad permitiría distribuir mejor la carga entre más contribuyentes, bajar alícuotas, sostener la recaudación y, al mismo tiempo, ganar competitividad. En paralelo, propuso recortar el gasto público —especialmente en niveles subnacionales— y acompañar la reforma con mayor fiscalización, menos regulaciones y la eliminación definitiva de amnistías recurrentes.
- Implementar una reducción fuerte y ordenada de la presión fiscal, ya sea de forma gradual o súbita.
- Avanzar hacia esquemas de pocos impuestos y alícuotas bajas, como el “Flat Tax” aplicado en varios países europeos.
- Diseñar incentivos para que los consumidores pidan comprobantes, por ejemplo, permitiendo deducir gastos en el impuesto a las Ganancias.
- Revisar exenciones y regímenes especiales que generan competencia desleal con el sector formal.
“En toda reforma tributaria es tan importante bajar los impuestos como atacar y reducir la informalidad. Lograr que tributos lógicos los paguen casi todos es tan clave como alcanzar el superávit fiscal”, sostuvo Olivero Vila.
De esta manera, la discusión sobre la llamada “inocencia fiscal” y los regímenes de blanqueo permanente vuelve a poner en el centro la necesidad de una reforma profunda del sistema tributario argentino. El desafío, advierten especialistas, pasa por construir un esquema más simple, previsible y equitativo, que baje la carga sobre quienes cumplen y reduzca el espacio para la informalidad y los acuerdos discrecionales.

