Mar del Plata enfrenta una emergencia habitacional

NewsITe
La crisis económica volvió a golpear con fuerza en Mar del Plata y el acceso a la vivienda se convirtió en uno de los principales focos de preocupación. Referentes del sector inmobiliario advierten que, entre la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro del crédito hipotecario, cada vez son menos los marplatenses que pueden alquilar o comprar una propiedad.
El martillero público Diego del Valle describió un panorama que sintetiza la situación: los salarios no acompañan los aumentos y “la gente no tiene plata”. Según su diagnóstico, la combinación de alquileres en niveles récord y la falta de financiamiento accesible deja a miles de familias fuera del mercado formal de vivienda.
Los valores actuales hablan por sí solos. En la ciudad, un monoambiente se ofrece hoy entre $500.000 y $600.000 mensuales, mientras que un departamento de dos ambientes se ubica entre $700.000 y $800.000. Para quienes buscan una casa tipo chalet, el alquiler arranca en torno al millón de pesos. Con estas cifras, los inquilinos deberían demostrar ingresos muy por encima de los salarios que percibe la mayoría, lo que hace prácticamente imposible cumplir con los requisitos de las inmobiliarias.
Del Valle remarcó que el regreso de los créditos hipotecarios generó en su momento cierta expectativa entre los potenciales compradores, pero el impulso se desinfló rápidamente. En la práctica, entre el 80% y el 85% de las escrituras se siguen realizando en efectivo, lo que significa que el acceso a la vivienda propia continúa reservado para un segmento reducido de la población con ahorros en dólares o capacidad de pago inmediata.
Alquileres, ingresos y exclusión en la ciudad
La crisis habitacional marplatense se inscribe en un contexto nacional de fuerte caída del poder de compra y de aumento sostenido en los costos de vida. En este escenario, los alquileres se llevan una porción cada vez mayor del ingreso familiar, obligando a muchas personas a resignar calidad de vida, compartir vivienda o buscar alternativas informales en barrios alejados o con menor infraestructura.
La situación no solo impacta en quienes buscan su primera vivienda: también golpea a familias que deben renovar contrato y se encuentran con subas que superan por amplio margen cualquier actualización salarial. Las historias de personas que deben mudarse a espacios más chicos, regresar a la casa de sus padres o convivir con otros grupos familiares se vuelven cada vez más frecuentes.
- Monoambientes desde $500.000 a $600.000 por mes.
- Departamentos de dos ambientes entre $700.000 y $800.000.
- Chalets con alquileres que parten del millón de pesos mensuales.
- Entre el 80% y el 85% de las escrituras se concretan en efectivo.
“Cada vez es menos la gente que puede alquilar una propiedad”, advirtió el martillero público Diego del Valle, al describir un mercado donde la vivienda deja de ser accesible.
Con este escenario, Mar del Plata deja expuesta una problemática estructural: la vivienda se corre del terreno de un derecho básico y se acerca peligrosamente al de la exclusión. Mientras tanto, el sector inmobiliario y las organizaciones sociales coinciden en que harán falta políticas públicas sostenidas, incentivos al crédito y medidas que protejan a inquilinos y propietarios para evitar que la crisis se profundice aún más.

