Crisis en Viamo: cheques rechazados, juicios y concurso

Histórica fábrica de calzados Viamo entra en crisis financiera

Fábrica de calzados Viamo en crisis financiera

NewsITe

La reconocida fabricante de calzados Viamo, con casi cuatro décadas de presencia en el mercado argentino, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. La firma, de origen familiar, se presentó en concurso preventivo de acreedores con un pasivo que, al 31 de enero de 2026, asciende a unos $4.240 millones, según consta en el expediente tramitado ante el Juzgado Comercial N° 4, Secretaría N° 8.

De acuerdo con la información disponible, la empresa acumuló 64 cheques rechazados por un monto superior a los $85 millones y enfrenta alrededor de 30 juicios por despidos. Por la complejidad y volumen de sus obligaciones, la Justicia calificó el expediente como de “gran magnitud” (Proceso A), lo que refleja el impacto económico y social que puede tener el desenlace de la causa sobre trabajadores, proveedores y el sector del calzado.

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La sindicatura Tabasco & Estevez informó que no se registran deudas salariales inmediatas para el denominado “pronto pago”, aunque sí hay numerosos litigios laborales en marcha, en diferentes instancias, incluso con recursos de apelación en la Cámara Nacional del Trabajo. Los acreedores tendrán tiempo hasta el 3 de agosto para solicitar la verificación de sus créditos, mientras que la empresa deberá presentar una propuesta de acuerdo que evite la quiebra antes del 17 de mayo de 2027.

De taller familiar a cadena de locales: la historia de Viamo

Los orígenes de Viamo se remontan a la sociedad entre la italiana María Rosa Parini y el argentino Damián Fernando Chiodini, quienes se conocieron trabajando en una zapatería hace 55 años. Con el tiempo decidieron independizarse y fundar su propia fábrica, Artecal, especializada en calzado con taco estilo Luis XV. Allí criaron a sus tres hijos —Alfredo, Pablo y Rodolfo—, que desde chicos se vincularon con el oficio colaborando en el armado de los zapatos.

Fue recién el 8 de agosto de 1988 cuando los hermanos registraron la razón social Lannot, bajo la cual empezó a funcionar la marca Viamo. En 2004 la firma inauguró su primer local comercial y emitió la primera factura, iniciando un proceso de expansión que la llevó a contar con una importante red de puntos de venta y presencia en shoppings y polos comerciales de referencia en el área metropolitana de Buenos Aires.

Antes del recambio de gobierno de 2023, la compañía había dado un salto en su estructura de gestión al contratar por primera vez a un CEO externo a la familia, un ejecutivo con pasado en Nike. En ese momento, la plantilla superaba los 300 empleados y la red alcanzaba unos 25 locales entre propios y franquiciados, además de la planta industrial en Villa Lugano y un centro logístico en Lomas del Mirador.

Ajuste, importaciones y caída del empleo empresario

Hoy, la realidad es muy distinta: Viamo declara tener 77 empleados en relación de dependencia y una red reducida a seis locales propios, entre ellos sucursales en Unicenter Shopping, Plaza Oeste, Munro y el polo comercial de la calle Aguirre, en la Ciudad de Buenos Aires. La reestructuración incluyó cierres de locales, despidos y una fuerte contracción de su operación frente a un mercado cada vez más competitivo.

En la empresa señalan como uno de los factores determinantes de la crisis la creciente presencia de calzado importado en el mercado local, fenómeno que se profundizó durante la gestión de Javier Milei. El ingreso de productos más baratos de otros países presiona los márgenes de la industria nacional, en un contexto de caída del consumo y dificultades para acceder al crédito.

El derrumbe de Viamo se inscribe en un cuadro más amplio de cierre de empresas y pérdida de empleo formal. Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) muestran que entre noviembre de 2023 —último mes completo del gobierno del Frente de Todos— y noviembre de 2025 se registró la desaparición de 21.938 firmas, pasando de 512.357 a 490.419 empleadores registrados, con una merma cercana a los 300 mil puestos de trabajo.

Textil e indumentaria, entre los sectores más golpeados

El retroceso empresario impacta con fuerza en ramas clave de la industria, como el textil, el metalúrgico, la construcción, el automotor, el químico y el petroquímico. En particular, la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) advierte que, en lo que va de la gestión Milei, cerraron 523 empresas en toda la cadena textil-indumentaria y afines, lo que representa una caída del 8,6%.

Dentro de ese universo, el subsector de confección perdió alrededor de 225 compañías (-8%) y unos 17.658 empleos registrados (-15%). Las bajas más pronunciadas se observan en segmentos como ropa interior (-21%), indumentaria deportiva (-21%) y tejidos de punto (-20%), todos ellos muy sensibles a la combinación de apertura importadora y retracción del mercado interno.

El caso Viamo sintetiza el desafío que enfrenta la industria nacional del calzado y la indumentaria: sobrevivir en un contexto de competencia externa creciente, caída del consumo y dificultades financieras, mientras miles de puestos de trabajo dependen de su continuidad.

El avance del concurso determinará cuál será el futuro de la compañía, sus trabajadores y proveedores. Hasta entonces, Viamo se convierte en un símbolo más de la tensión entre la historia productiva local y las nuevas reglas de juego de la economía argentina.

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