Crisis en la salud privada: 5 mil clínicas al borde del cierre

Clínicas y sanatorios en alerta máxima por la crisis del sistema

Clínica y sistema de salud en crisis en Argentina

NewsITe

El sistema de salud argentino atraviesa una de sus peores crisis en décadas. Más de cinco mil clínicas y sanatorios se encuentran en situación crítica y en riesgo de quiebra, según advierten fuentes del sector. Aunque el registro formal identifica unas 1.670 instituciones en estado delicado, las entidades médicas sostienen que el impacto real se extiende a una red mucho más amplia, que brinda cobertura a millones de personas y empleo a cientos de miles de trabajadores en todo el país.

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La Unión Argentina de la Salud (UAS) ya había encendido las alarmas en un informe difundido el 25 de diciembre de 2025, cuando advirtió sobre las consecuencias que implicaría no renovar la emergencia sanitaria nacional establecida por el DNU 70/23. Finalmente, el Gobierno prorrogó esa emergencia desde el 1 de enero de 2026 hasta fin de año, pero las cámaras del sector consideran que la medida, por sí sola, no alcanza para evitar un daño estructural en la red asistencial.

La entidad reclamó la adopción de medidas de transición y compensación que permitan sostener la continuidad de los servicios, al señalar un “riesgo inmediato” para el acceso de la población a la atención médica. Detrás de esa alerta subyace un problema de fondo: el desfasaje entre los costos de las prestaciones, el atraso de los honorarios profesionales y el nivel de actualización de las cuotas de la medicina prepaga.

Desregulación, prepagas y recorte de players en el sistema

Desde la asunción del presidente Javier Milei, el sector de la salud privada quedó impactado por la desregulación y los cambios en el marco normativo. La combinación de una inflación todavía elevada con aumentos de cuotas que las empresas consideran insuficientes modificó los parámetros de costos y precios en toda la cadena.

En paralelo, las auditorías oficiales sobre el Registro Nacional de Entidades de Medicina Prepaga (RNEMP) derivaron en la exclusión de 13 compañías por inactividad y falta de afiliados. Se trataba, en la práctica, de “sellos de goma”, entre ellos Codime S.A., Mapfre Salud S.A., Sociedad Médica Universitaria S.A., Carra Salud S.A., Huinca Salud, Rescate Centro S.A., Emergencia Río Cuarto (Aspurc), Emergencias Médicas Punilla S.A., Grupo Gerenciador G4 S.A., Emergencia Cardio Asistencial S.A., Pangea S.A., la Obra Social del Personal de la Industria Lechera (Atilra) y Armiento S.A. (Grupo A Mano).

Actualmente existen en el país 3.174 hospitales, clínicas y sanatorios: 1.740 son privados (55%) y 1.434 públicos (45%). En la Ciudad de Buenos Aires funcionan 35 hospitales públicos generales, 19 especializados, 44 Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) y 39 Centros Médicos Barriales (CMB), además de una amplia red de sanatorios y clínicas privadas, incluidas grandes cadenas como Swiss Medical.

Honorarios atrasados y presión de las nuevas tecnologías

Omar López Mato, integrante de CAMEOF, remarca que los aumentos habilitados para las prepagas en el último año oscilaron entre el 22% y el 30%, frente a una inflación cercana al 32%. Si bien el desfasaje luce menor que en períodos anteriores, todavía se ubica por encima de los niveles de países vecinos como Uruguay, Brasil y Chile.

Esa dinámica, sostiene, dejó a las empresas gerenciadoras “a mitad de camino” respecto de los ajustes otorgados a médicos y prestadores, que se movieron entre el 10% y el 16%. Los profesionales de la salud arrastran así incrementos por debajo de la inflación desde antes de 2020 y perciben honorarios muy inferiores a los estándares regionales.

  • Los médicos cobran entre tres y cuatro veces menos que en países limítrofes.
  • Algunas prepagas de primera línea pagan consultas por debajo de los 5 dólares.
  • En la región, valores de referencia superan los 20 dólares por consulta especializada.

“Cada día se requieren más estudios de imágenes y exámenes de laboratorio para asegurar el diagnóstico y tratamiento a la altura que el nivel científico requiere”, advierte López Mato, quien alerta por una medicina cada vez más defensiva y costosa.

Las nuevas tecnologías, la litigiosidad creciente y los requisitos legales obligan a modernizar equipamiento, protocolos y prácticas médicas. Como ejemplo, el especialista describe que una apendicitis, que antes se resolvía con un diagnóstico clínico y cirugía incisional, hoy exige laboratorio, tomografía y, en muchos casos, laparoscopía, lo que multiplica los costos de una “buena práctica”.

Qué cambios reclama el sector para evitar un colapso

Para los referentes del sistema, la crisis no se resuelve solo con más financiamiento o aumentos de cuotas. Señalan la necesidad de avanzar en un rediseño profundo que incluya la reducción de burocracia y la eliminación de redundancias administrativas, consideradas un lastre para la eficiencia.

Entre las propuestas que se analizan se destacan:

  • Sincerar la presión impositiva sobre clínicas, sanatorios y prestadores, buscando alivios que reduzcan el costo final de la atención.
  • Actualizar y ordenar el Programa Médico Obligatorio (PMO), adaptándolo a los avances científicos y a la capacidad real de financiamiento del sistema.
  • Revisar la estructura de acuerdos entre financiadores, obras sociales, prepagas y prestadores, señalada como una “telaraña” que impide cualquier sinceramiento profundo.

Mientras tanto, clínicas y sanatorios intentan sostener sus puertas abiertas frente al aumento de costos, la presión salarial y la demanda creciente de una población que exige calidad, acceso y rapidez en la atención. El temor dominante en el sector es que, sin decisiones de fondo y una política de mediano plazo, la “terapia intensiva” deje de ser una metáfora y se convierta en el diagnóstico definitivo del sistema de salud argentino.

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