Crisis en Cuba: apagones, falta de combustible y turismo en riesgo

Cuba enfrenta una crisis energética que golpea a turistas y familias

Calles de Cuba afectadas por apagones y falta de combustible

NewsITe

La crisis energética que atraviesa Cuba se profundiza día a día y ya impacta de lleno en la vida cotidiana de la población y en la experiencia de los turistas que visitan la isla. Los prolongados apagones, el desabastecimiento de combustible y la incertidumbre sobre el transporte y los vuelos configuran un escenario de alta preocupación social y económica.

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En distintas ciudades del país se registran cortes de luz de muchas horas diarias, con consecuencias directas sobre el funcionamiento del transporte público, la cadena de distribución de alimentos y los servicios básicos. A ello se suma la escasez de gasolina y diésel, que obliga a reducir recorridos, encarece costos y limita la movilidad tanto de residentes como de visitantes.

El cuadro se agravó tras la orden ejecutiva firmada el 29 de enero por el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que impone aranceles a los países que comercien combustible con Cuba. Esa decisión agrega trabas a una economía ya golpeada por el embargo, la falta de divisas y la insuficiente capacidad de producción y refinación de hidrocarburos que tiene la isla.

Turistas entre apagones y planes interrumpidos

Andrea, un turista italiano que recorrió Cuba, contó que en la ciudad de Trinidad, en la provincia de Sancti Spíritus, llegó a sufrir cortes de luz de hasta 18 horas diarias. Aunque su vuelo con Turkish Airlines no fue cancelado, describió un clima de inquietud entre viajeros ante la posibilidad de interrupciones en los enlaces aéreos. Recordó que el turismo es uno de los motores centrales de la economía cubana, por lo que cualquier afectación al sector tiene efectos multiplicadores.

Valeria Martínez, visitante colombiana, relató que el desabastecimiento de combustible obligó a modificar parte de su itinerario y redujo las opciones para moverse dentro del país. Sin embargo, resaltó la hospitalidad de la población y el potencial turístico de Cuba. A su entender, las restricciones estadounidenses golpean sobre todo a los ciudadanos comunes y podrían profundizar una situación que ya era frágil antes de las nuevas medidas.

La mirada de los cubanos que vuelven a visitar a sus familias

Para los cubanos residentes en el exterior, especialmente en Estados Unidos, la incertidumbre también es grande. Muchos viajan con la preocupación de no saber si podrán regresar con frecuencia a ver a sus familiares debido a la inestabilidad del suministro de combustible y a la posibilidad de que se reduzcan los vuelos.

Yohandri, cubano que visitó a sus padres durante diez días, señaló que por ahora algunas conexiones aéreas siguen operando con normalidad, pero teme que la situación cambie. “Me preocupa no poder venir a ver a mi papá. Sin combustible no se puede hacer nada”, comentó, al remarcar que la falta de diésel y gasolina repercute tanto en la generación de electricidad como en la disponibilidad de alimentos y servicios básicos.

Susana, otra cubana residente en Las Vegas que pasó 11 días en el municipio de Mariel, en la provincia de Artemisa, recordó que al inicio del viaje se alarmó al escuchar en el aeropuerto advertencias sobre la escasez de carburante. Finalmente, pudo completar su estadía sin incidentes graves, aunque admitió que la situación la dejó con un fuerte sabor de incertidumbre sobre futuros viajes.

Extranjeros residentes y un presupuesto cada vez más ajustado

La crisis también impacta en extranjeros que permanecen en la isla por motivos de estudio o trabajo. Yasmín, estudiante boliviana que vive en Cuba desde hace tres años, afirmó que enfrenta las mismas penurias que los cubanos. Contó que nunca sabe si al regresar a su casa encontrará luz y que la suba generalizada de precios, sumada a la depreciación del peso cubano, desordenó por completo su presupuesto mensual.

La joven teme, además, que una eventual reducción de vuelos complique su salida de la isla una vez finalizado su ciclo académico. En su testimonio se refleja una preocupación extendida entre la comunidad extranjera instalada en Cuba, que enfrenta un escenario económico cada vez más restrictivo y con menos margen para planificar a mediano plazo.

Advertencia de la ONU sobre derechos humanos y servicios esenciales

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió recientemente que la escasez de petróleo, agravada por las restricciones comerciales, pone en riesgo el acceso a servicios esenciales en toda la isla. La ONU subraya que la falta de combustible afecta directamente derechos básicos como la salud, la alimentación, el acceso al agua potable, el transporte y la educación.

Cuba no cuenta con suficiente capacidad de producción y refinación propia para cubrir su demanda interna, por lo que depende en gran medida de la importación de hidrocarburos. Cualquier obstáculo adicional en esa cadena de abastecimiento se traduce en más cortes de energía, complicaciones logísticas y presiones inflacionarias que golpean, en primer lugar, a los sectores más vulnerables.

Mientras el gobierno cubano busca alternativas de suministro y denuncia el impacto de las sanciones, las familias, los turistas y los residentes extranjeros atraviesan un día a día marcado por la incertidumbre. El desenlace de esta crisis energética será clave para el futuro inmediato de la economía y la vida social en la isla.

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