El expresidente reclamó una convocatoria a comicios en 90 días y advirtió sobre el riesgo de violencia. El gobierno de Rodrigo Paz enfrenta protestas, cortes de rutas y dificultades para garantizar el abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos.

La crisis política y social en Bolivia sumó este domingo un nuevo capítulo luego de que el expresidente Evo Morales pidiera al gobierno de Rodrigo Paz convocar a elecciones anticipadas en un plazo de 90 días, en medio de protestas, bloqueos de rutas y un creciente desabastecimiento en distintas regiones del país.
Morales realizó el planteo durante su programa semanal en la radio del movimiento cocalero Kawsachun Coca, tras el fracaso de un nuevo operativo oficial destinado a despejar carreteras bloqueadas.
“Tiene dos caminos: una decisión suicida, militarizar, o (…) la pacificación, transición, elección en 90 días”, afirmó el exmandatario.
Morales sostuvo además que, para evitar un agravamiento del conflicto, la salida pasa por un cambio de conducción política. “Para que no haya muertos, para que no haya heridos, la pacificación pasa” por la renuncia del mandatario y la designación de un “presidente de transición” que convoque a elecciones en ese plazo.
El gobierno de Paz, que asumió hace seis meses y atraviesa una crisis económica marcada por la escasez de dólares, acusa al exmandatario de impulsar las protestas y de buscar alterar el orden institucional.
Persisten 59 bloqueos y se agrava el desabastecimiento
La situación en Bolivia continúa tensionándose tras tres semanas de protestas y cortes de rutas.
La Administradora Boliviana de Carreteras reportó este domingo 59 bloqueos activos distribuidos en seis de las nueve regiones del país. Los principales focos se concentran en zonas andinas como La Paz, Oruro y Potosí, aunque también existen protestas en Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz.
Los únicos departamentos sin interrupciones viales son Beni, Pando y Tarija.
Los cortes afectan especialmente los accesos a La Paz, sede del gobierno, donde comenzaron a registrarse faltantes de alimentos, combustibles y medicamentos, además de una aceleración de los precios vinculada a la escasez. Según los datos oficiales, la inflación interanual alcanzó en abril el 14%.
Fracaso del operativo y denuncias de emboscadas
El segundo operativo policial y militar destinado a liberar rutas tampoco logró sus objetivos.
La caravana oficial denominada “Corredor humanitario con banderas blancas” buscó despejar la carretera que conecta La Paz con Oruro, un tramo estratégico de 227 kilómetros tomado desde hace 19 días por manifestantes.
Sin embargo, la intervención fue resistida con piedras y cargas de dinamita lanzadas por campesinos que se oponen al gobierno.
Tras el paso de tractores y vehículos oficiales que lograron despejar parcialmente algunos sectores, los manifestantes volvieron a bloquear la vía con troncos, tierra y piedras, según informó la prensa local.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, aseguró que la caravana sufrió tres “emboscadas” y que su propia comitiva tuvo que regresar por caminos alternativos.
“Ya me encuentro en La Paz, después de esta tercera emboscada en mi contra. Logramos pasar y llegamos como a las 2 de la mañana a la ciudad”, declaró el funcionario.
Zamora había encabezado el operativo con el objetivo de permitir el paso de centenares de camiones detenidos y restablecer el transporte de alimentos, combustible e insumos médicos hacia hospitales de La Paz, El Alto y Oruro.
El gobierno denuncia intento de desestabilización
En paralelo, el gobierno boliviano denunció ante la OEA que las movilizaciones buscan “alterar el orden democrático” y responsabilizó a Morales por instigar los bloqueos.
Las autoridades recordaron además que el exmandatario permanece prófugo en una causa por presunta trata de una menor.
Por su parte, el presidente Paz reiteró que buscará resolver el conflicto mediante el diálogo, aunque advirtió que la crisis tiene límites.
“Extremará” todos los esfuerzos para alcanzar acuerdos, afirmó el mandatario, al tiempo que recordó que la Constitución contempla herramientas extraordinarias, entre ellas un eventual estado de excepción.
Las protestas continúan impulsadas por campesinos aimaras del altiplano, sectores de la Central Obrera Boliviana y seguidores de Morales, que mantienen el reclamo por la renuncia del presidente.

