El frío como aliado inesperado en plena ola de calor
NewsITe
El verano argentino combina altas temperaturas, humedad elevada y jornadas extensas que impactan de lleno en el bienestar físico y emocional. En este contexto, la crioterapia —la exposición controlada al frío— gana terreno como una alternativa para reducir el estrés, mejorar el sueño y acelerar la recuperación muscular durante las olas de calor.
De acuerdo con el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA, cerca de la mitad de la población presenta síntomas de ansiedad y alrededor del 40% atraviesa cuadros depresivos. Estas condiciones suelen intensificarse cuando el calor es sostenido, ya que empeora la calidad del descanso nocturno y dificulta la concentración durante el día.
El estrés térmico propio del verano obliga al organismo a trabajar más para regular la temperatura corporal. Esto se traduce en fatiga, irritabilidad y una sensación permanente de agotamiento. En ese escenario, la crioterapia surge como una herramienta que, utilizada de manera adecuada, puede ayudar a recomponer ese equilibrio perdido.
Respaldo científico a la inmersión en frío
Un análisis reciente de la Universidad de South Australia, realizado sobre más de 3.100 participantes, concluyó que la inmersión en agua fría es capaz de reducir el estrés hasta 12 horas después de la práctica, generando una marcada mejora en la percepción de bienestar general.
Investigaciones publicadas en revistas especializadas como Frontiers in Physiology y en la plataforma ScienceDirect resaltan beneficios particularmente relevantes para los meses de verano:
- Regulación cardiovascular: la exposición controlada al frío puede incrementar en torno a un 15% la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador asociado a una mejor capacidad de adaptación al estrés.
- Alivio muscular: se registra hasta un 30% de reducción en la percepción del dolor y una menor inflamación, algo clave cuando el calor genera pesadez y sobrecarga física.
- Mejora del sueño: tras un mes de sesiones regulares, se ha observado una mejora de alrededor del 20% en los parámetros de sueño profundo, fundamental cuando las llamadas “noches tropicales” impiden descansar correctamente.
Especialistas advierten, no obstante, que la crioterapia debe aplicarse bajo protocolos claros y con supervisión en personas con patologías previas, especialmente cardiovasculares.
Protocolos de inmersión y tiempos recomendados
Los efectos de la crioterapia varían según la duración de la exposición al frío. Las inmersiones breves suelen apuntar al alivio inmediato, mientras que las más prolongadas se emplean para procesos de recuperación más profundos.
Duración y objetivos de cada tipo de sesión
- Inmersiones cortas (menos de 10 minutos): se recomiendan para reducir la pesadez corporal propia del calor intenso, aliviar la fatiga del día y generar una sensación rápida de frescura y alivio.
- Exposiciones prolongadas (más de 15 minutos): se orientan a la recuperación funcional, la adaptación progresiva al estrés térmico y la mejora de la resistencia física en el mediano plazo.
“En verano, el frío invita a frenar, respirar y devolverle al organismo el equilibrio que el calor extremo suele alterar”, señalan desde el sector especializado.
Profesionales de la salud recomiendan comenzar con tiempos reducidos y aumentar gradualmente la duración, siempre evitando exposiciones extremas sin supervisión y prestando atención a señales de alerta como mareos, entumecimiento excesivo o dificultades para respirar.
Crioterapia en casa: tecnología pensada para el usuario común
Lo que hace algunos años estaba reservado casi exclusivamente a deportistas de alto rendimiento hoy se encuentra más al alcance del público general. Equipos específicos, como bañeras de crioterapia y botas de recuperación (cryo boots), permiten replicar protocolos de frío controlado en el hogar.
Firmas como Boss Recovery, fundada en 2021 y elegida por figuras del deporte como Lisandro Martínez, Enzo Fernández y Francisco Cerúndolo, se enfocan en acercar esta tecnología al usuario cotidiano. La propuesta apunta a quienes sienten el desgaste del calor, el estrés laboral y la exigencia diaria, más allá de la práctica deportiva profesional.
Mediante la combinación de inmersión en frío y posterior vasodilatación, estos dispositivos favorecen un incremento del flujo sanguíneo, mejor oxigenación de músculos y órganos y una sensación de energía renovada. En un verano marcado por temperaturas extremas, la crioterapia se posiciona como un recurso complementario para transitar la temporada con mayor bienestar físico y mental.


