Crimen de Jeremías en Santo Tomé: el duro reclamo de su madre

Dolor e indignación tras el crimen de Jeremías Monzón

Familiares y vecinos reclaman justicia por Jeremías Monzón en Santo Tomé

NewsITe

La conmoción sigue creciendo en la ciudad santafesina de Santo Tomé tras el brutal asesinato de Jeremías Monzón, el adolescente de 15 años que fue atacado por un grupo de menores. Su madre, Romina Monzón, rompió el silencio y apuntó con dureza contra los acusados, a quienes describió como jóvenes que “disfrutaron de matarlo y no se arrepienten”.

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En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas (NA), Romina relató el calvario que vive la familia desde el crimen. “La familia está destruida, Jeremías ya no existe. Era el primer nieto, el primer sobrino, la luz de todos”, expresó con profunda angustia, al tiempo que reclamó justicia y pidió que el caso no quede impune.

El hecho reaviva el debate en torno a la violencia juvenil y la responsabilidad penal de los menores en la Argentina. En los últimos años se multiplicaron los casos que involucran a adolescentes en delitos graves, lo que reabre discusiones políticas y judiciales sobre el sistema de protección de la niñez, el rol del Estado y la contención social en barrios vulnerables.

Un crimen que sacude a Santo Tomé

Jeremías era un adolescente querido por su entorno familiar y social. Según relató su madre, se trataba de un chico tranquilo, muy cercano a sus abuelos y tíos, que se había convertido en una figura central para toda la familia por ser el primero de la nueva generación. Su muerte, producto de un ataque violento perpetrado por otros jóvenes, dejó una herida abierta en la comunidad.

Si bien la investigación judicial avanza y se trabaja para establecer con precisión cómo ocurrieron los hechos, el testimonio de Romina refleja el miedo y la bronca que atraviesan a muchas familias argentinas. En distintos barrios del país, vecinos denuncian la presencia de grupos juveniles armados, conflictos entre bandas y un clima de creciente inseguridad.

Reclamo de justicia y debate social

Tras el crimen, familiares, amigos y vecinos de Jeremías comenzaron a organizar marchas y manifestaciones en Santo Tomé para exigir celeridad en la causa y penas ejemplares para los responsables. El pedido central es claro: que la muerte del adolescente no se convierta en una estadística más y que marque un antes y un después en la respuesta del Estado frente a estos hechos.

  • Avance firme de la investigación judicial para esclarecer el rol de cada acusado.
  • Asistencia psicológica y acompañamiento a la familia Monzón y al entorno más cercano de la víctima.
  • Mayor presencia del Estado en materia de prevención de la violencia juvenil.
  • Revisión de políticas públicas destinadas a adolescentes en situación de vulnerabilidad.

“La familia está destruida. Jeremías era el primer nieto, el primer sobrino, la luz de todos”, expresó su mamá, Romina Monzón, en declaraciones a NA.

Mientras tanto, el caso de Jeremías vuelve a poner en el centro de la escena la necesidad de profundizar el trabajo comunitario, la inclusión educativa y las políticas de contención para niños, niñas y adolescentes. En Santo Tomé, la comunidad se mantiene movilizada y unida en el pedido de justicia, con la esperanza de que la memoria del joven no se diluya y su muerte sirva para impulsar cambios concretos.

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