Crece la presión laboral: más jóvenes desocupados y empleo precario

Más trabajadores salen a buscar empleo en un mercado que se enfría

Personas buscando empleo en Argentina

NewsITe

El mercado de trabajo argentino atraviesa una etapa de fuerte tensión. Aunque la tasa de actividad se mantiene prácticamente estable en torno al 48,6% y no se observa un retiro masivo del mercado laboral, sí se evidencia un empeoramiento de las condiciones: el desempleo trepa al 7,5%, la informalidad gana terreno y cerca de un tercio de la población económicamente activa se encuentra bajo presión laboral, ya sea por estar desocupada o por necesitar cambiar o ampliar su ocupación actual.

Los datos recientes muestran que más de un millón de personas se encuentran sin empleo en los principales centros urbanos del país. A eso se suma un incremento de la informalidad laboral, que ya abarca a casi la mitad del mercado, con trabajadores que no cuentan con aportes jubilatorios ni cobertura social. En paralelo, la brecha salarial entre el empleo formal y el informal se mantiene e incluso se profundiza, dejando a amplios sectores con ingresos muy por debajo del costo de vida.

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La subocupación alcanza al 11,3% de la población económicamente activa: son personas que trabajan menos horas de las que desearían y que buscan ampliar su jornada para mejorar sus ingresos. Dentro de este universo se destacan los denominados “ocupados demandantes”, es decir, quienes tienen un empleo pero salen a buscar otro trabajo o más horas para poder llegar a fin de mes. Según estimaciones privadas, se trata de unos 3,7 millones de personas, lo que refleja la fragilidad del poder adquisitivo de los salarios.

Jóvenes, los más afectados por el desempleo

El deterioro no impacta de manera homogénea. Entre los jóvenes de 14 a 29 años se registran los mayores aumentos en la tasa de desocupación, tanto en varones como en mujeres, con subas superiores a los tres puntos porcentuales en el último año. Se trata del segmento más vulnerable del mercado laboral, donde la inserción es más precaria, los contratos suelen ser temporarios y la rotación es elevada.

En el grupo de edades centrales, de 30 a 64 años, las tasas de desocupación se mantuvieron relativamente estables, lo que refuerza la idea de que el ajuste se descarga con mayor fuerza sobre los más jóvenes. En el caso de las mujeres jóvenes, además, se combinan las dificultades propias del mercado con las tareas de cuidado no remuneradas, que muchas veces limitan la disponibilidad horaria para aceptar determinados empleos.

Por regiones, Córdoba aparece como uno de los casos más críticos, con una presión laboral del 35,4%. Esto implica que más de uno de cada tres integrantes de la población económicamente activa cordobesa enfrenta problemas de empleo o de ingresos, ya sea por estar desocupado, subocupado o buscando activamente cambiar su situación actual.

Brecha entre demanda empresarial y oferta de trabajadores

Mientras crece el número de personas que busca empleo, las empresas concentran su demanda en un conjunto acotado de perfiles calificados. Hay una fuerte búsqueda de técnicos y profesionales vinculados a la tecnología y a sectores de alta especialización, mientras que la mayor parte de la oferta de trabajadores se ubica en niveles operativos, con menor calificación formal.

  • Desarrolladores de software, expertos en inteligencia artificial, analistas de datos, especialistas en ciberseguridad e ingenieros DevOps.
  • Técnicos e ingenieros industriales, eléctricos y químicos para minería, petróleo y sectores ligados a la agroindustria.
  • Perfiles comerciales, como ejecutivos de cuenta y vendedores, y profesionales de la salud, como enfermeros e instrumentadores quirúrgicos.

En este contexto, crece con fuerza la figura del monotributista como alternativa al empleo asalariado tradicional. A finales de 2025 se contabilizan más de 4,7 millones de trabajadores inscriptos en el régimen, un máximo histórico. Sin embargo, alrededor del 85% se concentra en las categorías más bajas, lo que indica ingresos reducidos y alta vulnerabilidad. De ese total, unos 2 millones tienen al monotributo como su ocupación principal.

La combinación de mayor desempleo, subocupación, informalidad y expansión del cuentapropismo de bajos ingresos revela un mercado laboral tensionado, donde la creación de empleo de calidad no logra acompañar la demanda de los trabajadores.

El cuadro general muestra que no solo no se generaron nuevos puestos de trabajo en la magnitud necesaria, sino que se destruyó empleo neto en algunos sectores. La economía no consigue absorber la creciente demanda de empleo y la presión laboral ya alcanza al 30% de la población activa. De cara a los próximos meses, el desafío central pasa por reactivar la creación de puestos formales y reducir las brechas entre los perfiles que las empresas requieren y la formación efectiva de la población trabajadora.

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