La oposición boliviana exige explicaciones y una pesquisa internacional

NewsITe
Mientras el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, se mantiene en silencio sobre el escándalo que rodea a su asesor político Fernando Cerimedo, la oposición incrementa la presión institucional y reclama la intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para investigar el caso. El debate se instaló con fuerza en La Paz y ya impacta de lleno en la estabilidad política del Gobierno.
El diputado Edgar Zegarra, de la fuerza opositora Alianza Libre, anunció que presentará un proyecto de resolución en el Parlamento para pedir formalmente al Poder Ejecutivo que gestione ante la OEA la creación de una comisión internacional. El objetivo sería esclarecer el rol de Cerimedo en la actual administración y las graves denuncias que lo involucran.
“Voy a presentar una resolución cuando se reinicie el Parlamento para que se le indique al Poder Ejecutivo que pida a la Organización de Estados Americanos que se haga una comisión internacional que venga a investigar el tema Cerimedo”, afirmó Zegarra, al remarcar que la presencia de un organismo externo permitiría evitar sospechas sobre una eventual intromisión del oficialismo o de la propia Asamblea en la pesquisa.
Reclamos por transparencia y advertencias políticas
En la misma línea, la dirigente opositora Elizabeth Reyes, titular de Unidad Nacional, advirtió que el caso debe investigarse “hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga”. Su partido difundió además un comunicado en el que pide el “esclarecimiento total y completo” de los hechos, incluidas las denuncias formuladas por la expareja de Cerimedo, Nadia Beller.
Según ese documento, el Gobierno y el Parlamento no pueden “ignorar las consecuencias políticas” que podría tener el avance de la causa. El mensaje se inscribe en un clima de creciente tensión entre oficialismo y oposición, en un país que ya atravesó fuertes crisis políticas en los últimos años y donde los escándalos de corrupción tienen alto impacto en la opinión pública.
Las acusaciones de Beller apuntan al corazón de la actual gestión: sobreprecios en la distribución de combustibles, la creación de un supuesto equipo de élite policial que habría respondido a Cerimedo, pagos irregulares a legisladores para la aprobación de determinadas leyes y otras maniobras que aún no fueron esclarecidas por la Justicia.
Silencio presidencial y fricción en la cúpula del poder
Pese a la magnitud del caso, el presidente Paz evita pronunciarse. Quien sí habló fue el vicepresidente, Edmand Lara, que reclamó al Gobierno “dar la cara” frente a las acusaciones. El funcionario recordó que Cerimedo apareció públicamente como figura cercana al mandatario durante la segunda vuelta electoral y que luego se consolidó como su asesor personal, con oficina contigua al despacho presidencial.
Lara, que mantiene una relación tirante con Paz desde que ambos asumieron, explicó que llegó a compartir al menos dos reuniones de gabinete en las que participó el cuestionado asesor. Para el vicepresidente, el silencio presidencial agrava la desconfianza y profundiza las internas dentro del propio oficialismo.
En defensa del jefe de Estado salió el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, uno de los hombres de mayor confianza de Paz. Zamora relativizó el impacto institucional del caso y calificó el ataque de sicarios contra Beller y las posteriores denuncias de corrupción como un “tema de pareja”, expresión que desató nuevas críticas desde la oposición y de organizaciones de la sociedad civil, que reclaman dejar actuar a la Justicia sin presiones políticas.
- La oposición busca una comisión de la OEA para investigar el rol de Fernando Cerimedo.
- El Gobierno enfrenta cuestionamientos por presuntas irregularidades en combustible y pagos a legisladores.
- El silencio del presidente Rodrigo Paz aumenta la tensión interna en la cúpula del poder.
“El presidente debería dar la cara; son acusaciones muy fuertes directas a él, directas a su esposa”, advirtió el vicepresidente Edmand Lara, en medio del creciente escándalo político.
Mientras se aguarda la reanudación de las sesiones parlamentarias y una eventual respuesta formal del Gobierno, el caso Cerimedo ya se instaló como uno de los principales focos de conflicto político en Bolivia. El desenlace de las investigaciones y la posible intervención de la OEA podrían reconfigurar el escenario institucional del país andino en los próximos meses.

