“La demanda de pacientes de PAMI en el hospital creció en consultas, estudios y recetas”, confirmó a EL NORTE el jefe de Cuidados Ambulatorios y Hospital de Día del San Felipe, Azdrugal Levato. El Colegio de Médicos bonaerense, días atrás, reclamó por la presión que ejerce el traslado de la demanda hacia la salud pública cuando se suspenden convenios o cuando los sanatorios privados dejan de prestar servicios ante las dificultades que atraviesa desde hace tiempo la red de PAMI.

De la Redacción de EL NORTE
[email protected]
Los hospitales sienten cada vez más la presión de una mayor demanda, sobre todo de afiliados de PAMI y de pacientes que, por cuestiones económicas, ya no pueden afrontar el costo de una prepaga. La obra social de jubilados y pensionados atraviesa una crisis y eso impacta en la atención diaria.
El jefe de Cuidados Ambulatorios y Hospital de Día del San Felipe, Azdrugal Levato, confirmó a EL NORTE el aumento de la demanda de estos beneficiarios en el nosocomio de nuestra ciudad. “Tiempo atrás había días en los que no había ningún paciente de PAMI; hoy eso no pasa.
La demanda en el hospital creció en consultas, estudios y recetas. Si en las clínicas no hay o no dan turnos, hay demoras o la situación que sea, al igual que si los profesionales restringen la atención por diversos motivos (medidas de fuerza, cápita y demás), el hospital debe garantizar el acceso a la salud: no se puede cortar ni rechazar pacientes, más allá de la cápita asignada por PAMI a otros prestadores”, indicó.
Reclamo del Colegio
Días atrás, el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires emitió un nuevo comunicado en el que denunció el desfinanciamiento sistemático del PAMI, alertó sobre las graves consecuencias que genera la interrupción de servicios para los adultos mayores y reclamó una respuesta urgente e integral a las autoridades sanitarias nacionales. Uno de los puntos centrales del documento advierte sobre el traslado de la demanda hacia la salud pública cuando se suspenden convenios o cuando los sanatorios privados dejan de prestar servicios debido a las condiciones económicas impracticables. “La interrupción de convenios y la negativa de atención en sanatorios no hacen desaparecer la enfermedad”, remarcaron desde el Colegio, y enfatizaron que “esa demanda recae de manera inmediata sobre hospitales provinciales y municipales, cuyas guardias y salas de internación ya funcionan bajo una fuerte presión asistencial”.
La entidad colegiada bonaerense volvió a cuestionar el proceso de deterioro en la cobertura de jubilados y pensionados, rechazando enfáticamente que los recortes puedan justificarse bajo la premisa de un reordenamiento fiscal. Por el contrario, la institución sostuvo que se trata de una “política deliberada de asfixia programada sobre la red prestacional”, cuyo impacto negativo excede de forma directa a los profesionales de la salud.
A su vez, la entidad puso el foco en la crítica situación económica de los profesionales e instituciones de la región. El congelamiento y la demora en el pago de aranceles, cápita y módulos quirúrgicos, sumados a las deudas acumuladas, comprometen seriamente la continuidad operativa. “Los profesionales de la salud no somos variables de ajuste ni escudos de contención del desamparo estatal”, remarcaron, y advirtieron sobre la pérdida de dignidad laboral y la creciente exposición a dilemas éticos por falta de insumos básicos. Frente al bloqueo de canales de diálogo institucionales, el Colegio exigió la conformación inmediata de una mesa resolutiva entre el Ministerio de Salud de la Nación, el PAMI y las entidades prestadoras, junto con la cancelación de deudas y la recomposición de aranceles para garantizar una atención digna y oportuna a los afiliados.
Profesionales de cabecera
El pronunciamiento institucional coincidió la semana pasada con el cierre de un paro de 96 horas que desarrollaron médicos de cabecera y odontólogos en reclamo de una actualización de sus haberes.
La medida de fuerza fue convocada por la Asociación de Profesionales de la Salud (Appamia), que exigen una actualización del monto fijo mensual que reciben por cada afiliado debido a que, al momento, los médicos de cabecera obtienen $2700 por cada uno y reclaman elevarlo a $4500, mientras que los odontólogos cobran $374 por paciente y piden un piso de entre $1500 y $3000. Los profesionales denuncian que sus ingresos reales “cayeron a la mitad desde abril”.

