Crece la actividad, pero cae el trabajo registrado: la advertencia de un economista

Un repunte económico sin creación de trabajo registrado

La economía argentina transita una recuperación que, lejos de seguir los patrones tradicionales, se caracteriza por un crecimiento del producto junto con destrucción de empleo formal y aumento de la precarización laboral. Así lo advirtió el economista Martín Rapetti, director ejecutivo de la consultora Equilibra e investigador del CONICET y del CEDES, quien definió el actual proceso como una «recuperación atípica».

En declaraciones radiales, Rapetti explicó que los datos macroeconómicos agregados muestran una economía en expansión, pero que el desagregado sectorial revela un cuadro mucho más desigual. Un grupo reducido de actividades avanza con fuerza, mientras que los sectores que más empleo generan se encuentran en retroceso. Esta combinación deriva en una paradoja: mejora la actividad, pero cae el trabajo registrado.

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De acuerdo con su análisis, los rubros que hoy impulsan el nivel de actividad son, principalmente, aquellos intensivos en capital: el complejo agroindustrial, la minería, la energía, los servicios financieros y algunos servicios profesionales exportables, como el software. Se trata de actividades con alta productividad y menor requerimiento de mano de obra por unidad producida.

En el otro extremo aparecen tres pilares tradicionales del empleo urbano: el comercio minorista, la industria manufacturera y la construcción. Según Rapetti, estos sectores sufrieron una fuerte contracción en los últimos trimestres y explican buena parte de la caída del trabajo formal. «Es el primer ciclo de recuperación de la actividad que no coincide con un crecimiento del empleo», sintetizó.

Más ocupados, pero con mayor informalidad y cuentapropismo

Al analizar la evolución del mercado laboral, Rapetti señaló que entre el tercer trimestre de 2023 y el tercer trimestre de 2025 el número total de ocupados aumentó alrededor de 330.000 personas. Sin embargo, detrás de esa mejora nominal se esconde un deterioro en la calidad del empleo: se destruyeron cerca de 300.000 puestos formales, casi 200.000 de ellos en el sector privado registrado.

El crecimiento neto de la ocupación se sostuvo, principalmente, por el aumento del trabajo informal y del cuentapropismo. Entre los nuevos ocupados se contabilizarían unos 150.000 monotributistas y, sobre todo, alrededor de 460.000 cuentapropistas informales. «Son changas, trabajos precarios. Ese es el empleo que se creó», graficó el economista, al describir un mercado laboral crecientemente fragmentado y con menor cobertura de derechos.

Tipo de cambio, reservas y límites del esquema actual

Rapetti también se refirió al frente cambiario y sostuvo que el nivel actual del dólar luce bajo desde la perspectiva de la producción. A su entender, con este tipo de cambio la Argentina pierde competitividad en sectores como la industria y el turismo, algo que se reflejó en el récord de argentinos que viajaron al exterior durante el último año.

No obstante, advirtió que la viabilidad del esquema cambiario depende en buena medida de la capacidad del Banco Central para acumular reservas. En un contexto de mercado de capitales cerrado para el Estado, déficit de cuenta corriente y un sector privado que demanda dólares como resguardo de valor, mantener un dólar atrasado se vuelve cada vez más desafiante. «Para acumular reservas el tipo de cambio va a tener que ser un poco más alto», evaluó.

El programa de Milei, la inflación y el desafío del empleo

Respecto del programa económico del gobierno de Javier Milei, Rapetti consideró que no se trata de un plan integral de estabilización al estilo de experiencias históricas como el Plan Austral o el Plan Real. Sin embargo, reconoció que tuvo «un éxito bastante bueno» en la desaceleración de la inflación, uno de los objetivos centrales de la actual administración.

De cara a la próxima etapa, el economista cree que la prioridad debería reordenarse: relegar parcialmente la desinflación para concentrarse en la recuperación del acceso al financiamiento, la acumulación de reservas y la reactivación del nivel de actividad y del empleo. A su juicio, las reformas estructurales y los recientes acuerdos comerciales pueden tener impacto a mediano plazo, pero en el corto no alcanzan para generar puestos de trabajo si la economía no crece con fuerza.

«Es difícil que un empresario salga a contratar gente solo porque le bajaron los costos de despido si no tiene demanda», advirtió Rapetti, al cuestionar la expectativa de que los cambios laborales, por sí solos, disparen la creación de empleo.

Por último, relativizó el impacto económico inmediato de la confrontación del Presidente con grandes grupos empresarios y la interpretó, más bien, como parte de una estrategia política. «Me cuesta ver una Argentina a la que le vaya bien y a las grandes empresas argentinas les vaya mal», afirmó, al plantear que sin inversión privada sostenida será complejo revertir la caída del empleo registrado.

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