Las familias se vuelcan al crédito bancario en un contexto de menor inflación

NewsITe
El crédito bancario volvió a ganar protagonismo en la vida financiera de las familias argentinas. De acuerdo con un informe de la consultora Focus Market, en apenas dos años se registró un fuerte avance de la bancarización del endeudamiento, acompañado por una reducción del uso de canales informales. Sin embargo, este proceso llega con una señal de alerta: la morosidad en los pagos casi se cuadruplicó en el último año.
Según el relevamiento, el porcentaje de hogares con deudas bancarias pasó del 41,3% en 2023 al 55,1% a comienzos de 2026. En sentido inverso, el endeudamiento no bancario –es decir, el que se mantiene con financieras, prestamistas informales, comercio minorista, impuestos impagos o familiares y amigos– se redujo del 82,6% al 59% en el mismo período.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó que el stock de préstamos al sector privado alcanzó en enero de 2026 el 13,6% del PBI, más que el doble del 5,2% que se registraba cuando Javier Milei asumió la Presidencia, en diciembre de 2023. Detrás de este cambio, el director de Focus Market, Damián Di Pace, remarcó que la menor absorción de recursos por parte del Estado permitió liberar capacidad prestable para el sector privado.
Di Pace añadió que la desaceleración inflacionaria y una mayor previsibilidad macroeconómica también contribuyeron a mejorar la confianza tanto de los hogares como de las entidades financieras, favoreciendo la expansión del crédito. El estudio se elaboró a partir de una encuesta a 2.670 hogares y datos oficiales del BCRA.
Mora en alza: el costo de financiar el consumo
El informe calcula que los argentinos sostienen hoy más de $39 billones en deudas, de los cuales $32,1 billones corresponden a obligaciones bancarias y $6,9 billones a compromisos informales. En este contexto, la contracara del crecimiento del crédito es la aceleración de la mora: la proporción de deuda en atraso pasó del 2,7% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026.
La irregularidad se extiende a casi todas las líneas de financiamiento. Los préstamos personales son los más afectados, con una tasa de mora que saltó del 3,5% al 13,2% en un año. Las tarjetas de crédito siguieron una dinámica similar: su mora se incrementó del 2% al 11%, reflejando las dificultades de una parte de los hogares para afrontar los resúmenes mensuales.
- En la categoría “otros préstamos”, que incluye productos de menor monto y mayor informalidad dentro del sistema, la mora trepó del 10,7% al 31,9%, casi un tercio de la cartera en situación irregular.
- Los créditos hipotecarios se mantienen como la excepción, con una mora cercana al 1%, lo que muestra la prioridad que otorgan las familias al pago cuando está en juego la vivienda.
A pesar del avance de la bancarización, seis de cada diez hogares continúan registrando deudas fuera del sistema financiero formal. Al inicio de 2026, este universo abarcaba a más de 6 millones de hogares, con un stock promedio de $1.116.013 por familia y un total acumulado cercano a los $6,7 billones.
Alertas por deudas básicas y agotamiento del “colchón” familiar
La mayor parte de la deuda no bancaria se concentra en préstamos personales extrabancarios, que representan el 46,6% del total, con un monto promedio por hogar superior a los $2,2 millones. En segundo lugar aparecen los impuestos impagos (20,8%) y, luego, los préstamos entre familiares o amigos (15,9%).
Focus Market advierte que el tradicional “colchón de solidaridad” entre parientes y allegados muestra signos de agotamiento: en 2025, los préstamos de familiares o amigos explicaban el 35,4% de la deuda no bancaria y hoy se ubican casi 20 puntos por debajo. Esto sugiere una menor capacidad de los círculos cercanos para seguir financiando gastos corrientes o cubrir baches de ingresos.
El informe también pone la lupa sobre el aumento de deudas ligadas a obligaciones básicas de la vida cotidiana. El impago de expensas subió del 1,4% al 4,9%; la morosidad en cuotas de colegios privados pasó del 0,7% al 3,1%; y el atraso en servicios esenciales como luz, gas y agua se elevó del 2,3% al 5,4%, un indicador de la presión que enfrentan los presupuestos familiares.
“La baja de la tasa de interés cumple un rol central en la dinámica de endeudamiento de los hogares en Argentina, especialmente en contextos de elevada presión financiera. Una reducción del costo del crédito alivia la carga de los servicios de deuda, mejora la capacidad de pago y contribuye a moderar los niveles de mora”, señaló Di Pace. No obstante, advirtió que para que la expansión del crédito sea sostenible debe estar acompañada por estabilidad macroeconómica y previsibilidad en los ingresos reales de los trabajadores.
En este escenario, los especialistas recomiendan que los hogares revisen su nivel de exposición al crédito, prioricen el pago de servicios básicos y vivienda, y aprovechen la baja de tasas para ordenar deudas más caras, mientras se aguarda una consolidación de la recuperación del poder adquisitivo.

