Cornejo alertó por un crecimiento asimétrico y tensiones sociales

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El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, lanzó una fuerte advertencia sobre el futuro económico del país al señalar que, pese a ciertos indicadores positivos, “la economía y el humor popular van a crujir este año” si no se consolida un modelo de crecimiento equilibrado y sostenible. Sus declaraciones se dieron en el marco del Argentina Week en Nueva York, donde expuso ante empresarios e inversores.
Cornejo describió un escenario de recuperación desigual entre regiones y sectores productivos. Explicó que una parte sustancial del crecimiento proyectado se apoya en Vaca Muerta y en la pampa húmeda, polos que no se distribuyen de manera homogénea en el territorio nacional. Esa asimetría, advirtió, puede derivar en nuevas tensiones sociales y en una percepción de malestar creciente, aun cuando las estadísticas macroeconómicas muestren mejoras.
En diálogo con el diario La Nación, el mandatario mendocino sostuvo que el entusiasmo que se percibe en los mercados internacionales todavía no se traduce en un flujo de inversiones a la altura de las expectativas. “Yo percibo que hay entusiasmo, ahora, de ese entusiasmo a tomar la decisión de invertir, hay un paso todavía”, reconoció, al remarcar que la confianza de los capitales externos sigue en una etapa de prueba.
Al referirse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Cornejo lo calificó como una herramienta de excepción destinada a brindar seguridad jurídica en proyectos de gran escala. Sin embargo, remarcó que quienes invierten a largo plazo, como las compañías mineras y petroleras, necesitan certezas que excedan el calendario electoral y garanticen estabilidad más allá de un solo gobierno.
Inversores cautelosos y necesidad de certidumbre política
El gobernador destacó que la actitud del mercado financiero refleja esa cautela: según su análisis, hay fuerte apetito por los títulos que vencen antes de 2027, mientras que los bonos con plazos más largos generan muchas más dudas entre los inversores, que prefieren esperar antes de comprometer recursos hasta 2028, 2029 o 2030.
En este contexto, Cornejo insistió en que la Argentina debe demostrar que el rumbo económico y normativo no estará sujeto a cambios bruscos cada pocos años. Planteó que, para consolidar proyectos de largo aliento, “se necesita mucho más que el RIGI: se necesita certidumbre”, en alusión a la necesidad de acuerdos políticos amplios que trasciendan las coyunturas electorales.
- Recuperación económica con fuertes disparidades entre regiones.
- Mercados expectantes, pero todavía cautelosos al momento de invertir.
- Demanda de reglas de juego estables para los proyectos de largo plazo.
“El Gobierno tiene que enfrentar esta situación con mayor fortaleza política, cuidar a sus aliados y trabajar en conjunto para que no se frustre el proyecto, como se frustró el de Macri en 2018”, concluyó Cornejo, al trazar un paralelismo con la experiencia reciente.
Por último, el mandatario mendocino subrayó que la estabilidad no depende solo del Estado. Recalcó que el sector privado también debe reconvertirse y adaptarse al nuevo paradigma económico si pretende atraer capitales y sostener el crecimiento. Mientras tanto, el interrogante central sigue abierto: si el país logrará evitar el “crujido” social y económico que el propio Cornejo prevé para los próximos meses.

