Córdoba: divorcios se concentran entre los 41 y 60 años

Un estudio cordobés revela en qué etapa de la vida se rompe más el matrimonio

Pareja firmando documentos de divorcio en un juzgado de Familia

NewsITe

Un análisis realizado sobre las sentencias de divorcio dictadas por los juzgados de Familia de la provincia de Córdoba entre 2022 y 2024 reveló que la mayoría de las separaciones formales se concentran en una franja bien definida: cuando los cónyuges tienen entre 41 y 60 años. El informe aporta datos concretos sobre cómo se reconfiguran los vínculos de pareja y los hogares con hijos en la etapa de la madurez.

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El trabajo, elaborado por un equipo de investigación y difundido por el Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez, tomó como base fallos judiciales emitidos en el fuero de Familia. De acuerdo con el relevamiento, el 63% de las personas que solicitaron el divorcio se ubican en el rango etario de 41 a 60 años, lo que confirma una tendencia a la ruptura de los matrimonios en la mitad de la vida adulta.

En segundo lugar aparecen los cónyuges de entre 31 y 40 años, que representan el 19% de los casos. El estudio también detectó que en el 10% de las sentencias las personas involucradas tenían entre 61 y 70 años, e incluso se registraron matrimonios que se prolongaron por más de tres décadas antes de recurrir a la vía judicial para disolver el vínculo.

Quiénes inician el divorcio y cuánto duran los matrimonios

Otro de los puntos destacados del informe tiene que ver con el género de quienes impulsan las causas. Según los investigadores, son predominantemente las mujeres quienes presentan la demanda de divorcio en matrimonios que llevan entre 20 y 30 años de duración. En cambio, los hombres suelen iniciar los procesos en relaciones con menos tiempo de convivencia.

Del total de datos analizados surge que la duración promedio de los matrimonios relevados es de 14 años. Es decir, la mayoría de las parejas que llegan a una sentencia de divorcio atraviesan la ruptura en una etapa que los autores describen como de “madurez de la vida” de los cónyuges, cuando ya se han consolidado proyectos laborales, económicos y familiares.

El impacto del divorcio en la organización de los hogares

El estudio también se detiene en la situación de niñas, niños y adolescentes luego de la disolución del matrimonio. De acuerdo con las cifras presentadas, cuatro de cada diez hijos e hijas —un 39%— continúan residiendo principalmente en el domicilio materno tras el divorcio, lo que mantiene la tendencia histórica de la madre como principal referente de cuidado.

  • El 39% de los hijos permanece principalmente en el hogar materno.
  • El 25% de las familias acuerda un cuidado personal bajo modalidad alternada.
  • El 8,7% de los niños y niñas reside principalmente en el domicilio paterno.

Los especialistas remarcan que estos datos permiten observar cómo se distribuyen responsabilidades y tiempos de cuidado luego de la separación, y sirven como insumo para analizar políticas públicas vinculadas a la familia, la niñez y los procesos judiciales en el fuero de Familia.

“La duración promedio de los matrimonios fue de 14 años y los procesos de divorcio se llevaron a cabo en la etapa de madurez de la vida de los cónyuges”, concluye el informe difundido por el Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez.

Con este tipo de relevamientos, los tribunales y organismos especializados buscan profundizar el conocimiento sobre las dinámicas familiares actuales y aportar evidencia para mejorar la atención, el acompañamiento y la resolución de conflictos en los procesos de divorcio.

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