Con la derogación de las normativas anteriores y la aparición de nuevas opciones para los inquilinos, las formas de ajuste en los contratos de alquiler juegan un papel fundamental para quienes desean reducir sus gastos. En este contexto, es más conveniente considerar opciones que ofrezcan ajustes más controlados y previsibles, en vez de mantenerse en acuerdos con aumentos desmesurados.

De la redacción de EL NORTE
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En marzo de 2025, el mercado de alquileres en Argentina atraviesa una fase de transición marcada por la derogación de la Ley de Alquileres, lo que ha dado paso a una variedad de métodos de ajuste en los contratos. Este escenario genera importantes diferencias en el bolsillo de los inquilinos, dependiendo de la modalidad de contrato que tengan firmada. Para los nicoleños que alquilan o buscan alquilar, es esencial entender las implicancias de estos cambios y cómo pueden impactar sus costos mensuales.
Uno de los aspectos más relevantes es la diferencia entre los contratos sujetos al Índice de Contratos de Locación (ICL), que fueron firmados bajo la legislación anterior, y los contratos celebrados con libertad contractual tras la derogación de la ley. Mientras que los alquileres bajo el ICL tendrán un ajuste de 149,34% en marzo de 2025, aquellos que se ajustan al Índice de Precios al Consumidor (IPC) verán un aumento mucho más moderado, de tan solo un 7,3%.
Este desajuste entre ambos tipos de contratos se traduce en una oportunidad importante para quienes aún están sujetos a los incrementos por ICL. En términos prácticos, un inquilino que pagaba $400.000 por un alquiler ajustado por ICL pasará a abonar casi $1 millón, mientras que un alquiler ajustado por IPC subirá de $500.000 a $536.500, una diferencia considerable que podría hacer más rentable negociar un nuevo contrato que continuar con el actual.
Una alternativa
A medida que se acercan los próximos meses, la opción de renovar contratos o firmar nuevos acuerdos bajo modalidades más flexibles se presenta como una alternativa atractiva. Los precios de los alquileres en el mercado tienden a ser menores que aquellos ajustados por ICL, lo que favorece a quienes buscan un alquiler más económico y acorde a la inflación actual. Este fenómeno es especialmente relevante dado que la ley que regía los contratos de alquileres, con sus ajustes anuales y elevados, fue reemplazada por una nueva normativa que permite más libertad en la negociación entre propietario e inquilino.
En cuanto a los tipos de contratos que existen en la actualidad, hay tres modalidades predominantes. Los contratos firmados bajo el ICL, con un ajuste anual que ya ha tenido una actualización significativa en febrero. Por otro lado, los contratos bajo el IPC se ajustan cada tres, cuatro o seis meses y reflejan los aumentos de la inflación, lo que hace que los incrementos sean más predecibles y menos elevados que los que aplican el ICL. Además, existen contratos bajo el Índice Casa Propia, aplicable a acuerdos firmados entre octubre y diciembre de 2023, cuyo ajuste se realizará en abril de este año.
Para evaluar
Es importante que los inquilinos de San Nicolás evalúen cuidadosamente qué tipo de contrato les conviene más a la hora de renovar o firmar un nuevo acuerdo. El entorno económico actual, con los índices de inflación y fluctuaciones en los precios de los alquileres, hace que hoy sea más beneficioso negociar nuevos contratos que continuar con los existentes, especialmente si están sujetos al ICL. Con la posibilidad de elegir entre diferentes índices de ajuste, como el IPC o el Índice de Salarios, los inquilinos tienen la oportunidad de buscar acuerdos que se adapten mejor a su capacidad de pago y a la situación económica.
Este contexto también ha provocado que muchos inquilinos opten por rescindir contratos y buscar opciones más accesibles. En un mercado con mayor oferta y precios que, en muchos casos, superan los ajustes por ICL, los arrendatarios se están viendo cada vez más atraídos por la opción de firmar acuerdos bajo los índices más vinculados a la inflación, como el IPC, que son más previsibles y menos impactantes a largo plazo.
Así, en este momento de transición en el mercado de alquileres, resulta clave para los nicoleños que alquilan o buscan hacerlo, entender las diferencias entre los tipos de contratos y los métodos de ajuste disponibles. Tomar decisiones informadas puede significar un ahorro importante en sus gastos mensuales y, en muchos casos, permitirles acceder a un alquiler más acorde a la inflación actual.
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