Si bien desde el sector inmobiliario local esgrimen que no hay una brusca caída de contratos de forma anticipada, reconocen que los inquilinos hacen más esfuerzos para mantener al día sus alquileres familiares. “A la gente le está costando un poco; pero no se nos ha caído la cartera de clientes por imposibilidad de pago”, indicó la martillera Alejandra Niemberger. “En los contratos de viviendas familiares no tenemos un alto porcentaje de resolución anticipada. Sí sucede que, al momento de renovación, con la actualización del valor del alquiler, se decida no renovar”, sumó el martillero y corredor público Germán Crigna.

De la Redacción de EL NORTE
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En un contexto económico complejo, donde en muchas ocasiones los ingresos no alcanzan a cubrir los gastos básicos, mantener un alquiler para vivienda resulta difícil a las familias nicoleñas. Desde el sector inmobiliario local esgrimen que no hay una brusca caída de contratos de forma anticipada, aunque reconocen que los inquilinos hacen más esfuerzos para mantener al día sus alquileres familiares.
“A la gente le está costando un poco mantener los alquileres; pero, al momento, no tenemos problemas, no se nos ha caído la cartera de clientes por imposibilidad de pago. Los contratos se renuevan. Sí notamos que hay determinado sector solía alquilar casas más grandes y se trasladó a sitios más pequeños, pero no es la mayoría. No notamos grandes cambios”, comentó en diálogo con EL NORTE la martillera Alejandra Niemberger.
Asimismo, el martillero y corredor público Germán Crigna marcó que no hay una proporción que guarde una relación cercana entre las nuevas contrataciones respecto de las rescisiones. “En los contratos de alquiler vigentes en viviendas familiares no tenemos un alto porcentaje de resolución anticipada, lo cual sí suele pasar en los alquileres comerciales dependiendo el devenir del emprendimiento. Sí suele suceder que, al momento de renovación del contrato, con la actualización del valor del alquiler, se decida no renovar. Ello se observa en un porcentaje del 10 o 15 por ciento del total de los contratos de alquiler que manejamos, no más que eso. Y resoluciones anticipadas no superan el 10 por ciento o menos”, detalló.
En cuanto al precio de los alquileres, sostuvo que “las actualizaciones -en líneas generales, porque hay libertad de convenir- se hacen cuatrimestral en mayor medida y trimestral en menor medida en base al índice del ICL, que hoy ronda el 8 o 9 por ciento cuatrimestral”. “Es algo que el inquilino medianamente puede ir soportando. Pero al momento de vencer el contrato y renovar, generalmente no se aplica ese porcentaje sino un porcentaje un poco mayor, para corregir la rentabilidad que se fue perdiendo.
Acerca de la actualidad de oferta y demanda del mercado de alquileres en nuestra ciudad, desde el sector sostienen que hay una tendencia de reactivación respecto de años anteriores.
“Vemos que la agilidad del mercado de alquileres de inmuebles familiares no es la misma que hace un año. Hoy la mayoría de las inmobiliarias locales tenemos cierto stock de alquileres y más ofrecimientos”, marcó Crigna.
Relevamiento nacional
De acuerdo con un informe de la organización Inquilinos Agrupados, el 17,2 % de los inquilinos a nivel nacional debió mudarse por no poder afrontar el alquiler. Mientras que otro número que preocupa es que siete de cada diez de los encuestados destinan más del 40% de su salario al pago del alquiler.
En paralelo, el 70,9 % reconoce tener deudas activas, en un escenario donde la economía cotidiana se sostiene, cada vez más, a base de crédito.
La radiografía se vuelve más cruda cuando se observa el destino de ese endeudamiento. Más de la mitad de los inquilinos (53,2%) tomaron deuda para poder comer, mientras que el 38,9% lo hizo específicamente para pagar el alquiler. Las tarjetas de crédito aparecen como principal herramienta de financiamiento: el 65,2% recurrió a ellas para cubrir gastos básicos.
El ajuste también se siente dentro del hogar. El 89,6% de los consultados afirmó haber recortado gastos domésticos. En ese universo, el 65,1% redujo el consumo de alimentos y el 54,2% resignó gastos en salud. El dato más elocuente: apenas el 38,6% logra realizar cuatro comidas diarias.
Frente a ese escenario, el trabajo aparece como variable de compensación, aunque insuficiente. El 45,7% de los inquilinos tiene más de un empleo, mientras que el 14,1% perdió alguna fuente laboral en el último año. La precariedad laboral y el pluriempleo conviven como dos caras de la misma moneda.

