Consumo masivo: fuerte caída en abril y sin señales de rebote

INDEC confirmó nueva retracción del consumo masivo en abril

Clientes recorriendo góndolas de supermercado en Argentina

NewsITe

El consumo masivo volvió a mostrar un abril en rojo. De acuerdo con los últimos informes difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y centros comerciales registraron en conjunto una caída superior al 5% interanual, lo que confirma que la recuperación del poder de compra de los hogares aún no aparece en el horizonte.

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Las estadísticas oficiales señalan que, en lo que va del año, ninguno de los tres grandes canales de comercialización logró cerrar con variaciones positivas en términos reales. La inflación sigue erosionando los ingresos y, aunque los montos facturados suben en pesos, los volúmenes vendidos se mantienen en baja. Analistas del sector advierten que el ajuste del consumo se concentra en alimentos, bebidas y productos básicos, y que los hogares priorizan segundas marcas y promociones.

Supermercados: la peor caída desde 2025

En el caso de los supermercados, las ventas a precios constantes retrocedieron 5,1% interanual en abril, lo que dejó al acumulado del año con una baja del 3,1%. Se trata de la contracción más pronunciada desde abril de 2025, cuando el indicador había registrado un desplome del 8,9%. Frente a marzo, el movimiento fue prácticamente nulo y también se mantuvo sin cambios el índice de la serie tendencia-ciclo, un dato que muestra un estancamiento del consumo.

A precios corrientes, las ventas totales sumaron $2.464 millones, con un aumento del 20,5% interanual que no alcanza a compensar la suba general de precios. El ticket promedio se ubicó en $35.817, un 25,8% por encima del registro de marzo de 2025, lo que refleja compras más caras pero no necesariamente más abundantes.

Qué productos lideraron las subas y cómo se pagó

Entre los rubros relevados por el INDEC, las carnes volvieron a encabezar las subas de facturación, con un incremento del 41,9%, seguidas por Panadería (28%), Alimentos preparados y rotisería (25%) y Almacén (22,7%). Detrás de estos porcentajes conviven aumentos de precios y una leve recomposición en las cantidades vendidas, aunque la tendencia general sigue siendo contractiva.

  • Las tarjetas de crédito concentraron el 44,9% de las ventas en supermercados, por más de $1.107 millones.
  • Las tarjetas de débito explicaron el 24,8% del total, con $610.033 millones.
  • El pago en efectivo representó el 16,6%, equivalente a $408.840 millones.
  • Otros medios de pago (apps, billeteras virtuales y financiamiento alternativo) sumaron el 13,7%, unos $337.912 millones.

La mayor participación del crédito y de los medios electrónicos de pago es leída por los especialistas como una señal de que los hogares recurren cada vez más al financiamiento para sostener el nivel básico de consumo.

Autoservicios mayoristas: caída más profunda y tickets más altos

Los autoservicios mayoristas también mostraron un abril negativo. Las ventas en volúmenes constantes se desplomaron 7,2% interanual, la caída más fuerte desde noviembre de 2025, cuando habían bajado 8,3%. En el acumulado de los primeros meses del año, el canal mayorista muestra un retroceso del 2,6%.

Frente a febrero, las ventas cayeron 1,4% y la serie tendencia-ciclo exhibió una variación negativa del 0,4%, lo que confirma un escenario de contracción sostenida. En valores corrientes, el sector facturó $374.252 millones, un 16,7% más que un año atrás, mientras que el ticket promedio se ubicó en $43.954 por operación, también con una suba del 16,7% interanual.

Precios de las carnes y cambios en los medios de pago

Al igual que en supermercados, el rubro carnes lideró la suba nominal de ventas en los mayoristas, con un salto del 50,5%. Por detrás se ubicaron el grupo Otros (23,7%), Almacén (21,5%) y Lácteos (19,8%), rubros que conforman el corazón de la canasta alimentaria de los hogares y comercios minoristas.

  • Los denominados “otros medios de pago” (billeteras virtuales, cuentas corrientes y sistemas de financiación específicos) explicaron el 31,9% de las ventas, con $119.445 millones.
  • Las tarjetas de crédito concentraron el 26,8% del total ($100.307 millones).
  • El efectivo representó el 25,6% ($95.973 millones).
  • Las tarjetas de débito aportaron el 15,6% ($58.526 millones).

Este cambio en la estructura de pago refleja, según los especialistas, una mayor búsqueda de alternativas de financiamiento y de descuentos, especialmente entre pequeños comercios que recurren a los mayoristas para abastecerse.

Shoppings: diez meses consecutivos de bajas

El panorama es aún más delicado en los centros comerciales y shoppings. En este canal, las ventas a precios constantes sufrieron una baja del 13,3% interanual, encadenando diez meses consecutivos en terreno negativo y acumulando en el primer trimestre una contracción del 5,7%.

En la comparación mensual se observó una mejora del 1,5%, mientras que la serie tendencia-ciclo avanzó 0,3% frente a febrero. Sin embargo, la dinámica general sigue siendo de debilidad, en un contexto en el que las familias recortan gastos en indumentaria, recreación y bienes durables.

Regiones y rubros más afectados

El Gran Buenos Aires registró ventas por $172.428 millones, con una baja del 5,2% respecto de abril de 2025. La Ciudad de Buenos Aires alcanzó los $171.130 millones, mientras que la Región Pampeana llegó a $117.347 millones. Cuyo facturó $39.171 millones, la Región Norte $25.874 millones y la Patagonia $27.022 millones, con desempeños dispares entre regiones pero un denominador común: menor afluencia de compradores y tickets más cuidados.

  • “Indumentaria, calzado y marroquinería, ropa y accesorios deportivos” concentró el 38,1% de las ventas.
  • El rubro “Resto” explicó el 22,4% del total.
  • “Patio de comidas, alimentos y kioscos” alcanzó el 17,9%.
  • “Electrónicos, electrodomésticos y computación” se ubicó en el 11,6%.

Los datos del INDEC confirman que la recomposición del consumo masivo todavía no llegó: los canales de venta tradicionales acumulan caídas y dependen cada vez más de promociones, financiamiento y medios de pago alternativos para sostener la facturación.

En este contexto, los economistas señalan que una recuperación sostenida del consumo dependerá de la mejora real de los salarios, la estabilidad de precios y la disponibilidad de crédito en condiciones más accesibles.

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