El gasto de las familias arranca el año sin señales de despegue.

El consumo privado inició 2026 prácticamente congelado y con un marcado tono de cautela. De acuerdo con el Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP), en enero se registró una suba mensual desestacionalizada de apenas 0,1%, lo que permitió cortar la racha de caídas de los últimos seis meses, pero sin lograr un cambio de tendencia.
En la comparación interanual, el indicador mostró una baja del 1,5%, el segundo retroceso consecutivo luego de los resultados negativos de diciembre. Para los especialistas, el dato confirma que los hogares mantienen una estrategia “defensiva”, concentrando sus gastos en lo imprescindible y postergando decisiones de consumo de mayor peso.
“El comportamiento del índice sugiere que el gasto de los hogares continúa atravesando una fase de cautela, con dinámicas heterogéneas entre rubros y sin un motor claro de expansión”, sostuvo Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la UP. En este contexto, la recuperación del consumo aparece atada a una mejora más sólida del empleo, los ingresos reales y el crédito.
Rubro por rubro, un mapa de consumos desparejos
El informe del ICP-UP traza un escenario heterogéneo entre sectores. Dentro de los bienes durables, el mercado automotor mostró un quiebre luego de un largo ciclo de expansión: en enero, el patentamiento de autos se contrajo 4,2% interanual y cortó una racha de 17 meses seguidos de crecimiento. En la vereda opuesta, la venta de motos mantuvo su dinamismo, con un incremento del 15,3% frente al mismo mes del año anterior.
El consumo masivo también evidenció cambios de hábito al interior de los hogares. El informe destaca un fuerte retroceso en la carne vacuna, con una caída interanual del 6,5% y un cierre de semestre en terreno negativo. No obstante, las ventas de combustibles exhibieron una recuperación del 3,8% hacia fines de 2025, sugiriendo cierta normalización en la movilidad y la actividad.
En recreación y servicios, el sector gastronómico volvió a quedar entre los más golpeados. El índice de restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires anotó una merma del 2,3% interanual en diciembre, reflejando la dificultad de los hogares para sostener consumos fuera del hogar en un contexto de ingresos ajustados.
Los bienes semidurables, como juguetes, indumentaria y calzado, aparecieron como uno de los pocos segmentos relativamente estables, con leves subas en las ventas. Para los analistas, esto se explica en parte por compras asociadas a fechas específicas, promociones y financiamiento puntual, más que por un verdadero repunte del poder adquisitivo.
Crédito, recaudación y la falta de un motor de expansión
El cuadro se completa con datos macroeconómicos que dificultan pensar en un rebote rápido. La recaudación real del IVA, un termómetro del nivel de actividad y del consumo formal, cayó 3,1% interanual y acumuló su tercer descenso consecutivo, señal de que el movimiento en comercios y servicios sigue debilitado.
Algo similar ocurre con el crédito. Si bien los préstamos vinculados al consumo aún muestran variaciones positivas, las compras con tarjeta de crédito crecieron 11,7% interanual en enero, muy por debajo de las tasas cercanas al 20% que se observaban hacia fines de 2025. La “marcada desaceleración” en el uso del financiamiento refleja hogares más prudentes y bancos más selectivos.
Los economistas advierten que, para recuperar la senda del desarrollo, será necesario recomponer el poder de compra de los salarios, consolidar la estabilidad de precios y reactivar el crédito productivo y al consumo. Hasta que eso ocurra, el consumo privado continuará condicionado por decisiones defensivas, con familias que priorizan lo básico y postergan gastos de mayor monto.

