Los últimos datos del INDEC reflejaron un comportamiento dispar de la economía. Mientras la actividad de la construcción creció 4,1% interanual, la producción industrial retrocedió 5,7% y acumuló una baja de 3,1% en los primeros cinco meses del año.

La economía argentina volvió a mostrar en mayo un desempeño dispar entre sus principales sectores productivos. Mientras la construcción recuperó impulso y dejó atrás la caída registrada en abril, la industria manufacturera volvió a retroceder y profundizó su deterioro interanual, según los últimos indicadores difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El contraste entre ambos sectores refleja una recuperación todavía parcial de la actividad económica, con ramas que logran mejorar sus niveles de producción y otras que continúan afectadas por la debilidad del consumo, la inversión y la demanda interna.
En mayo, el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero registró una caída interanual del 5,7%, mientras que el acumulado entre enero y mayo mostró una retracción del 3,1% respecto del mismo período del año anterior.
En la comparación mensual desestacionalizada, la industria avanzó 0,4% frente a abril. Sin embargo, esa mejora no alcanzó para revertir la tendencia negativa, ya que solo marzo había logrado cerrar con una variación interanual positiva en lo que va del año.
La mayoría de los rubros industriales registró bajas
El desempeño de la industria volvió a mostrar un escenario ampliamente contractivo. De las 16 divisiones relevadas por el INDEC, 14 registraron caídas durante mayo.
Entre los descensos más pronunciados sobresalieron los productos textiles, con una baja del 26,2%; maquinaria y equipo, que retrocedió 23,4%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, con una caída del 15,9%; y prendas de vestir, cuero y calzado, que disminuyeron 14,7%.
También registraron resultados negativos los productos de caucho y plástico (-10,2%), muebles y colchones (-7,3%), industrias metálicas básicas (-4%), sustancias y productos químicos (-3,1%), alimentos y bebidas (-3%) y madera, papel, edición e impresión (-2,9%), entre otros rubros.
Las únicas excepciones fueron refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que creció 19,4%, y productos de tabaco, con un incremento del 14,6%.
La construcción dejó atrás la caída de abril
A diferencia del comportamiento industrial, la construcción registró un repunte durante mayo.
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró un crecimiento interanual del 4,1%, luego de la caída del 2,8% registrada en abril. Con ese resultado, el sector acumuló una mejora del 2,5% durante los primeros cinco meses del año.
En términos desestacionalizados, la actividad avanzó 6,3% respecto de abril, uno de los incrementos mensuales más importantes del último tiempo.
Entre los insumos que impulsaron el indicador se destacaron las ventas de pinturas para construcción (+23,6%), mosaicos graníticos y calcáreos (+11,1%), hormigón elaborado (+10,1%) y hierro redondo y aceros para la construcción (+9,6%).
En cambio, otros materiales continuaron mostrando caídas, como pisos y revestimientos cerámicos (-19,6%), ladrillos huecos (-8%), asfalto (-8,2%), placas de yeso (-7,8%), yeso (-7,4%), cales (-6,8%), artículos sanitarios de cerámica (-3,2%) y cemento portland (-1,3%).
Las empresas mantienen expectativas moderadas
Pese a la mejora registrada durante mayo, las empresas constructoras mantienen una visión cautelosa sobre la evolución de la actividad en el corto plazo.
Según el relevamiento del INDEC, el 67,3% de las firmas vinculadas a obras privadas y el 60,2% de las dedicadas a obras públicas consideran que el nivel de actividad se mantendrá estable entre junio y agosto.
En tanto, el 18,3% de las empresas privadas y el 23,7% de las relacionadas con la obra pública prevén una disminución de la actividad durante ese período.
Los últimos indicadores oficiales reflejan así una recuperación todavía heterogénea de la economía argentina. Mientras la construcción muestra señales de mejora, la industria continúa sin consolidar un cambio de tendencia, en un contexto en el que la evolución del consumo, la inversión y las condiciones macroeconómicas seguirán siendo determinantes para los próximos meses.

