Congreso paralizado mientras Milei demora envío de reformas

Parálisis legislativa pese al anuncio de paquetes de reformas

NewsITe

La agenda del Congreso de la Nación atraviesa un impasse inesperado. A pesar de que el presidente Javier Milei anunció un ambicioso paquete de reformas estructurales en la apertura de las sesiones ordinarias, hasta el momento ningún proyecto fue girado a la Cámara de Diputados y la actividad parlamentaria permanece prácticamente detenida.

En este contexto, la única iniciativa en discusión inmediata es la reforma de la Ley de Glaciares, que ya cuenta con media sanción del Senado desde el 26 de febrero. El oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) aspira a aprobarla en Diputados durante la primera quincena de abril, luego de completar el trámite de audiencias públicas, pero el resto de la agenda sigue en pausa.

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Fuentes parlamentarias consultadas por Noticias Argentinas señalaron que, fuera del tratamiento de la ley de Glaciares, la Cámara de Diputados se encuentra con su trabajo virtualmente paralizado. La explicación que dan desde LLA es que la actividad recién se reactivará cuando el Poder Ejecutivo envíe los proyectos de ley que se encuentran todavía en elaboración en las distintas áreas de Gobierno.

El contraste con los meses previos es notorio: durante el período de sesiones extraordinarias, el oficialismo logró la sanción de seis leyes, capital político que ahora intenta administrar en un escenario de negociaciones frágiles con gobernadores y bloques dialoguistas. Sin textos concretos sobre la mesa, las comisiones no se convocan y el recinto permanece sin fecha cierta de sesión.

Reformas prometidas y proyectos que aún no llegan

En la Asamblea Legislativa del 1 de marzo, Milei enumeró un paquete de cambios de alcance amplio: reformas judicial, política, educativa, tributaria, del Código Civil, Comercial y Procesal, así como modificaciones al Código Aduanero. También anticipó el envío al Congreso del acuerdo suscripto con Estados Unidos para su correspondiente ratificación.

Entre las primeras iniciativas que se esperaban para Diputados figuraba la reforma política. Allí, el oficialismo pretende eliminar las PASO, rediseñar el sistema de financiamiento de las campañas electorales y endurecer las condiciones para el reconocimiento y la permanencia de los partidos políticos. Sin embargo, esos lineamientos siguen sin plasmarse en un proyecto definitivo.

Una fuente del Gobierno admitió que la reforma política, al igual que el resto de las leyes anunciadas, todavía no fue discutida en profundidad en la mesa política del oficialismo. Según describen, resta definir alcances, implicancias y eventuales modificaciones antes de remitir cualquier propuesta al Congreso, por lo que no hay borradores en circulación ni entre gobernadores aliados ni entre legisladores cercanos.

El rol del Senado y las próximas definiciones

Mientras tanto, el Senado también transita semanas de baja intensidad. La Cámara alta debe resolver si sesiona este miércoles o la próxima semana para dar ingreso al pliego de Carlos Alberto Mahiques, propuesto para continuar cinco años más como vocal de la Cámara Federal de Casación Penal. Mahiques es padre del actual ministro de Justicia, un dato que suma condimentos políticos al debate.

Además de ese pliego clave para la estructura judicial, el Poder Ejecutivo envió otras nominaciones vinculadas a las Fuerzas Armadas. En carpeta figuran seis expedientes de militares, entre ellos los ascensos del vicealmirante Marcelo Dalle Nogare, del vicealmirante Juan Carlos Romay y del general de División Oscar Zarich, que requieren del aval de la Cámara alta.

La Cámara de Senadores ya trató y aprobó el paquete de leyes previsto para las sesiones extraordinarias y, al igual que Diputados, se encuentra a la espera de nuevos envíos del Ejecutivo, especialmente vinculados a designaciones de jueces y a las futuras reformas anunciadas. Hasta que esos proyectos ingresen formalmente, el Congreso se mueve a paso lento y la discusión de las reformas estructurales prometidas por Milei sigue siendo, por ahora, una agenda en suspenso.

Sin proyectos concretos enviados por el Ejecutivo, el Congreso navega entre la parálisis y la expectativa por las reformas anunciadas.

Con el calendario político avanzando y las demandas económicas y sociales en aumento, el desenlace de esta etapa de stand by legislativo será clave para medir la capacidad del Gobierno de transformar anuncios en leyes efectivas.

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