Congreso dividido: tensión por leyes clave y reforma electoral

Senado saturado y Diputados en pausa marcan el inicio del semestre

Vista del Congreso de la Nación en Buenos Aires

Con el arranque del segundo semestre, el Congreso de la Nación atraviesa una etapa de fuerte contraste entre ambas cámaras. Mientras el Senado se encuentra sobrecargado por una sobredemanda de proyectos de ley y tensiones políticas que frenan el tratamiento de iniciativas clave del Gobierno, la Cámara de Diputados avanza solo en temas puntuales y permanece a la espera de lo que destrabe la Cámara alta.

En Diputados, el único expediente en agenda inmediata es el denominado proyecto “anti barras”, impulsado originalmente por Patricia Bullrich cuando se desempeñaba como ministra de Seguridad. La iniciativa apunta a endurecer el accionar del Estado frente a las organizaciones de hinchas violentos, un fenómeno que vuelve de manera recurrente a la discusión pública en la Argentina.

– Publicidad –

El oficialismo también prevé girar en breve a Diputados una propuesta para introducir cambios en la ley de Inocencia Fiscal, catalogada como prioritaria por la Casa Rosada. En paralelo, quedaron estancados otros proyectos que habían ganado protagonismo en los últimos meses, como la adhesión al tratado internacional de patentes —parte de los compromisos asumidos con Estados Unidos— y la ley de “lobby” o gestión de intereses, resistida por cámaras empresarias y organizaciones de la sociedad civil.

En la Cámara baja tampoco hay señales de reactivación en relación con las modificaciones a la ley de Financiamiento Universitario, aprobadas por la oposición y trabadas desde entonces, sin perspectivas claras de volver al recinto en el corto plazo.

El embudo del Senado y el frenado de iniciativas estratégicas

Buena parte de los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo en los últimos meses ingresó por el Senado, donde el oficialismo considera que tiene una correlación de fuerzas más favorable que en Diputados. Esa apuesta derivó en una verdadera “parrilla” legislativa que hoy funciona como embudo para la agenda del Gobierno.

Entre los expedientes que acumulan demoras se encuentran la ley sobre inviolabilidad de la propiedad privada, la reducción del régimen de subsidios al gas en zonas frías y la ambiciosa reforma electoral. La ley de propiedad privada, que no llegó a tratarse en una sesión fallida del 25 de junio, podría ser incluida en la convocatoria prevista para el 15 de julio, siempre que se destraben los últimos puntos de la redacción.

Ese mismo día se proyecta avanzar con una nueva tanda de pliegos judiciales y con la llamada ley Hojarasca, que propone derogar cerca de 70 normas consideradas obsoletas frente a los cambios tecnológicos. Aunque cuenta con dictamen desde mediados de junio, su aprobación viene demorándose por falta de acuerdo político.

En paralelo, el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger, empuja una nueva ley general de Sociedades. El propio ministro se hizo presente en el Senado para reclamar mayor velocidad en el tratamiento de la iniciativa, que el Gobierno considera parte central de su paquete de reformas pro mercado.

Salud, discapacidad y otras discusiones sensibles

La agenda del Senado también incluye temas de alto impacto social. La nueva ley de Salud Mental ya atravesó tres plenarios de comisión, pero todavía no logró los consensos necesarios para dictaminar. La discusión cruza miradas sanitarias, judiciales y de derechos humanos, y se perfila como uno de los debates más intensos de los próximos meses.

Más relegadas aparecen las modificaciones a la ley de Emergencia en Discapacidad, que por ahora no tienen calendario concreto. Asimismo, siguen pendientes proyectos para derogar la ley de etiquetado frontal de alimentos y para abordar la ludopatía digital, dos iniciativas que generan posiciones enfrentadas entre el oficialismo, la oposición y distintos sectores de la sociedad civil.

En este escenario, la Casa Rosada dio instrucciones a los legisladores de La Libertad Avanza para priorizar la reducción del régimen de Zonas Frías, que ya cuenta con media sanción en Diputados, y avanzar en el envío de un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, otro punto sensible del programa económico oficial.

Reforma electoral: el eje de la pelea política que viene

El proyecto de reforma electoral y política ingresó formalmente al Senado el 22 de abril de 2026, pero nunca logró sumar los apoyos necesarios entre los bloques dialoguistas y aliados. El escándalo que involucró al entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, profundizó el ruido político y congeló las conversaciones.

Con el recambio en la Jefatura de Gabinete y la llegada de Diego Santilli como nuevo ministro coordinador, el Gobierno intenta reactivar la discusión. Referentes como Lule Menem y Patricia Bullrich trabajan en un esquema alternativo a las PASO, basado en un sistema de boletas símil “colectoras” que, según el oficialismo, permitiría contener a los gobernadores aliados y evitar el desdoblamiento de elecciones, bajo un régimen de comicios simultáneos no concurrentes.

La propuesta busca garantizar que socios como el PRO y la UCR puedan conservar identidad propia, competir por bancas propias y al mismo tiempo “colgarse” de la candidatura presidencial de Javier Milei. Así, las listas aliadas se sumarían al arrastre de la boleta nacional sin quedar diluidas dentro de la nómina de La Libertad Avanza, como ocurriría si se mantuvieran las primarias abiertas.

Para la elección de senadores nacionales, el Gobierno no propone cambios, dado que el esquema está definido por la Constitución. Pero el resto de la arquitectura electoral podría modificarse si el oficialismo logra los votos.

Resistencia opositora y votos clave en disputa

El peronismo ya anticipó que defenderá la continuidad de las PASO como herramienta ordenadora de la competencia interna. En la UCR, en tanto, prevalece una posición de apoyo a las primarias, aunque con matices: algunos senadores sin alineamiento directo con gobernadores radicales se muestran abiertos a discutir modificaciones a cambio de garantías políticas.

En ese grupo aparecen nombres como Flavio Fama, Daniel Kroneberger y Carolina Losada, cuyos votos se volvieron especialmente codiciados por el oficialismo. En la vereda de enfrente, figuras como Maximiliano Abad, Eduardo Vischi y los mendocinos cercanos a Alfredo Cornejo, Mariana Juri y Rodolfo Suárez, rechazan de plano cualquier intento de eliminar o suspender las PASO.

En la práctica, el Congreso se convirtió en el tablero central donde se definirá no solo el rumbo de las reformas económicas y políticas del Gobierno, sino también las reglas de juego de la competencia electoral hacia 2027.

Con un Senado saturado y una Cámara de Diputados a la espera, el calendario parlamentario del segundo semestre estará marcado por negociaciones intensas, sesiones clave y una pulseada abierta entre el deseo reformista de la Casa Rosada y las resistencias de la oposición y parte de sus propios aliados.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -