La Corte Suprema dejó firmes las penas por la emboscada mortal al financista Walter Molina

NewsITe
La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó las condenas contra Julieta Antonella Lacivitta y Estefanía Romero por su participación en la emboscada que terminó con el asesinato del financista Walter Molina, ocurrido en noviembre de 2022 en un departamento del barrio porteño de Almagro.
Con la firma de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, el máximo tribunal declaró inadmisible el recurso de queja presentado por las defensas y dejó firme el fallo dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 12, luego ratificado por la Cámara Nacional de Casación Penal.
Lacivitta fue condenada a 14 años de prisión por el delito de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego. De acuerdo con la investigación, la joven se hacía llamar “Camila” y era quien citaba a Molina al mismo departamento de avenida Díaz Vélez para realizar presuntas operaciones de compra y venta de dólares, lo que finalmente resultó ser una trampa mortal.
Romero, en tanto, recibió una pena de 5 años de cárcel como partícipe primaria. Según el expediente, puso a disposición su vehículo para la fuga y se mantuvo en las inmediaciones mientras se desarrollaba el ataque, lo que para los jueces resultó clave en la logística del robo.
La emboscada y el rol de la barrabrava
El crimen ocurrió el 19 de noviembre de 2022, cuando Molina llegó al edificio para concretar una nueva operación cambiaria. Apenas ingresó al departamento fue sorprendido por Eduardo “Calabaza” Ajalla Cabrera, pareja de Romero y señalado como integrante de la barrabrava del club Atlanta.
De acuerdo con las actuaciones judiciales, Cabrera golpeó al financista y le disparó en el tórax con una pistola calibre 9 milímetros. Tras el ataque, los agresores escaparon con el dinero en el auto de Romero, que ya estaba preparado para abandonar rápidamente la zona.
- La operación simulada de compra de dólares fue el señuelo utilizado para captar a la víctima.
- Lacivitta y Romero fueron consideradas piezas centrales en la planificación del asalto.
- El móvil principal del hecho fue el robo de una importante suma de dinero en efectivo.
Un prófugo, una fuga masiva y una nueva detención
Al momento del juicio, Cabrera se encontraba prófugo de la Justicia. Fue recién en 2023 cuando las fuerzas de seguridad lograron detenerlo, quedando a disposición del Poder Judicial. Sin embargo, el 9 de febrero de 2025 protagonizó una fuga de alto impacto: escapó junto a otros cinco presos de la Comisaría 6A de la Ciudad de Buenos Aires, ubicada en avenida Díaz Vélez 5100, tras maniatar al jefe de servicio.
Su historial delictivo y su presunta pertenencia a la barrabrava de Atlanta lo habían convertido en un objetivo prioritario para las fuerzas de seguridad. Con la confirmación de las condenas a Lacivitta y Romero, la causa judicial mantiene ahora el foco en los procesos pendientes que lo tienen como principal acusado material del homicidio.
La confirmación del fallo por parte de la Corte Suprema refuerza la calificación de homicidio en ocasión de robo y valida la actuación de los tribunales inferiores en una causa que combinó delito común, violencia armada y el accionar de sectores ligados a la barrabrava del fútbol.
Al cumplirse cuatro años del crimen de Molina, Cabrera fue finalmente recapturado tras una persecución policial que incluyó un tiroteo y terminó con la muerte de uno de sus cómplices. Con él nuevamente bajo custodia y las condenas confirmadas, el caso suma un capítulo clave en la lucha contra el delito violento en la Ciudad de Buenos Aires.

