¿Qué tan fiel es la película Cónclave al proceso real de elección de un Papa?

El film, si bien tiene muchos detalles interesantes, también presenta distorsiones en aspectos clave del desarrollo de un cónclave.

Mientras el Vaticano se prepara para un nuevo cónclave a partir del 7 de mayo de 2025, la película Cónclave ha despertado un intenso debate entre católicos practicantes, teólogos y especialistas en historia de la Iglesia.

Si bien la producción, muy bien lograda técnicamente, acierta en ciertos elementos formales del proceso, también se le señalan errores y licencias dramáticas que alteran gravemente la comprensión del evento.

Retratos caricaturescos y un trasfondo espiritual ausente

Entre las voces más críticas se encuentra Matthew Bunson, autor y analista de temas religiosos. Bunson afirma que los cardenales en la película están representados como meras caricaturas políticas, con divisiones ideológicas marcadas y sin la profundidad espiritual que caracteriza al Colegio Cardenalicio. En esa misma línea, el obispo Robert Barron advirtió que el film proyecta una visión distorsionada del discernimiento espiritual propio del cónclave, donde el Espíritu Santo casi no es mencionado.

Fidelidad parcial en los rituales del cónclave

La película comienza con la muerte del Papa, lo cual permite introducir algunos de los símbolos reales del proceso. En esto se representan algunas cosas de manera muy fiel, como la rotura del anillo del pescador, que marca formalmente el fin de su pontificado. Sin embargo, se omite un paso clave: el rito de certificación de la muerte del Pontífice. Además, se confunden funciones entre el camarlengo y el decano del Colegio, aunque Bunson considera estas modificaciones aceptables por razones narrativas.

Por otro lado, la puesta en escena del cónclave dentro de la Capilla Sixtina es precisa. Se muestra el procedimiento de votación con sus tiempos y normas, incluyendo las cuatro votaciones diarias, el requerimiento de una mayoría de dos tercios y la señalización con humo negro o blanco según los resultados. Tal como ocurrirá este año, sólo pueden votar los cardenales menores de 80 años. En este marco, el cardenal Pietro Parolin —elector de mayor rango— será quien dirija las sesiones.

Por otro lado, las vestimentas precisas de los Cardenales (que en no pocos films sobre la Iglesia suelen distorsionarse), están también muy bien logradas y representadas con mucho realismo.

Un giro ficticio que rompe con la doctrina

Uno de los puntos más controversiales del film aparece en su tramo final, cuando se revela que el nuevo papa elegido es una mujer criada como hombre, debido a una condición intersexual. Desde el punto de vista doctrinal, la premisa es inviable: como recordó el sacerdote Carter Griffin, la Iglesia Católica no permite la ordenación de mujeres, ya que el sacerdote actúa in persona Christi, representando a Cristo como esposo de la Iglesia. Aun así, Griffin reconoció el papel relevante que las mujeres tienen en diversas áreas de la vida eclesial hoy en día.

Aunque la película logra captar el dramatismo de una elección papal, expertos y fieles coinciden en que lo hace a costa de simplificaciones y distorsiones que afectan la percepción del verdadero espíritu que rige al cónclave.

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