Fuerte concentración de tarjetas oficiales en áreas clave de Casa Rosada

NewsITe
La distribución interna de las tarjetas corporativas de la Presidencia de la Nación vuelve a poner bajo la lupa el sistema de gastos flexibles de la Casa Rosada. Documentación administrativa reciente muestra una fuerte concentración de plásticos oficiales en áreas sensibles del Poder Ejecutivo, como Casa Militar, Ceremonial, la Residencia de Olivos y dependencias directamente vinculadas a la Secretaría General.
En apenas un año, la Secretaría General de la Presidencia más que duplicó la “caja” de gastos discrecionales, que pasó de $471 millones a $1.135 millones. Dentro de ese circuito aparecen tarjetas emitidas a nombre de la secretaria general, de la vicepresidenta Victoria Villarruel y del funcionario Eduardo “Lule” Menem, uno de los hombres de mayor confianza del oficialismo en la estructura presidencial.
Casa Militar y el área de Viáticos Casa Militar concentran en conjunto alrededor de 25 tarjetas corporativas, utilizadas para cubrir traslados, logística y gastos asociados a la seguridad y movimientos del Presidente. A su vez, Ceremonial y Viáticos Ceremonial suman unas 15 tarjetas más, destinadas a la organización de actos oficiales, recepciones y actividades protocolares tanto en Casa Rosada como en otros ámbitos.
La Residencia de Olivos también aparece con un volumen propio de medios de pago: bajo las áreas de Administración General, Control Operativo y Servicios Auxiliares se registran cerca de 20 tarjetas asociadas al funcionamiento cotidiano del complejo presidencial, que incluyen servicios, mantenimiento y apoyo logístico para la actividad oficial.
Áreas involucradas y falta de detalle sobre el uso de fondos
El mapa de plásticos estatales se completa con la Unidad Médica Presidencial y Viáticos Unidad Médica, además de otras reparticiones como el Museo Casa Rosada, el complejo de Chapadmalal, Marca País, la Unidad de Auditoría Interna, Asuntos Presidenciales, Asuntos Jurídicos, Planificación General y el área de Realización Audiovisual, involucrada en la producción de contenidos institucionales.
Más allá de la enumeración de áreas y la cantidad de tarjetas que maneja cada una, el expediente administrativo disponible deja abiertos varios interrogantes. No se especifica el detalle de los consumos realizados, la finalidad de cada gasto, ni los funcionarios responsables de autorizar las operaciones. Tampoco se consignan los expedientes concretos en los que se habrían rendido o justificado esos desembolsos.
- Incremento de la caja de gastos flexibles de $471 millones a $1.135 millones en un año.
- Cerca de 25 tarjetas en Casa Militar y Viáticos Casa Militar.
- Unas 15 tarjetas en Ceremonial y Viáticos Ceremonial.
- Aproximadamente 20 tarjetas ligadas al funcionamiento de la Residencia de Olivos.
La documentación describe la distribución de tarjetas, pero no precisa qué se pagó, con qué objetivo ni cómo se rindieron los gastos.
En un contexto de fuerte discusión pública sobre el uso de fondos del Estado y la transparencia en la gestión, la concentración de tarjetas corporativas en áreas neurálgicas de la Presidencia suma un nuevo capítulo al debate. Especialistas en administración pública y control señalan que la clave estará en conocer, con mayor nivel de detalle, la trazabilidad de cada gasto y el alcance de los mecanismos de auditoría interna.

