Dos rivales africanos para la última prueba de la Scaloneta

NewsITe
A poco más de dos meses del inicio del Mundial 2026, la Selección Argentina ya tiene definidos sus últimos amistosos antes de viajar a la gran cita. El equipo de Lionel Scaloni se medirá primero con Mauritania y luego con Zambia, dos seleccionados africanos con historias, estructuras y realidades muy diferentes, que servirán como banco de pruebas para ajustar detalles en la defensa del título.
Lejos de los nombres rutilantes de Europa, ambas selecciones representan dos caras del fútbol africano: Mauritania, un proyecto en plena construcción institucional, y Zambia, un país con tradición, recuerdos fuertes y un pasado reciente de gloria continental. Los cruces serán, además, prácticamente estrenos absolutos para la “Albiceleste”, que no registra antecedentes oficiales de la mayor ante ninguno de los dos combinados.
Mauritania: crecimiento acelerado y apuesta a la infraestructura
Mauritania, con capital en Nouakchott y una economía muy ligada a la minería y la energía, viene impulsando en los últimos años un desarrollo futbolístico sostenido más desde la inversión institucional que desde el marketing. La Federación de Fútbol de la República Islámica de Mauritania (FFRIM), presidida por Ahmed Yahya, logró consolidar un plan de obras que cambió el mapa deportivo del país.
Bajo esta conducción se modernizó el estadio Cheikha Boïdiya, se potenció la red de centros de entrenamiento y se avanzó con proyectos respaldados por el programa Forward de FIFA. Un hito clave será la apertura, prevista para 2025, de la primera FIFA Talent Academy de África en territorio mauritano, pensada para detectar y desarrollar talento juvenil.
En el plano competitivo, la liga local gira en torno a la Super D1, certamen profesional de 14 equipos, complementado por la Copa del Presidente y categorías de ascenso, juveniles, futsal, beach soccer y fútbol femenino. El club dominante es FC Nouadhibou, máximo ganador del país y protagonista continental tras acceder a la fase de grupos de la Champions africana y lograr allí una victoria resonante ante Pyramids.
Sin embargo, ese progreso todavía no se tradujo en presencia mundialista. En las Eliminatorias rumbo a 2026, Mauritania quedó rápidamente relegada en el Grupo B, con apenas 2 puntos en seis fechas y por detrás de potencias regionales como Senegal y RD Congo. En un sistema que sólo premia a los ganadores de grupo y a un puñado de segundos, la selección se despidió temprano de la pelea.
Su figura más conocida no es una estrella global: se destacan futbolistas del circuito africano como Mohamed Dellahi Yaly, El Hacen El Id o Moulay Ahmed Khalil “Bassam”. De todos modos, el gran salto competitivo se dio en la Copa Africana de Naciones: desde 2019 clasificó a tres ediciones consecutivas y en 2024 alcanzó por primera vez los octavos de final, tras una victoria histórica ante Argelia. Para Mauritania, ese logro marca casi el nacimiento simbólico de su fútbol moderno.
Zambia: tradición, memoria y un título continental en la mochila
Del otro lado aparece Zambia, un país del África austral, sin salida al mar pero con abundantes recursos naturales y una economía atravesada por la minería. Allí el fútbol está arraigado en la cultura popular desde hace décadas y forma parte de la identidad nacional, más allá de las dificultades económicas y los elevados índices de pobreza que aún señala el Banco Mundial.
La Federación de Fútbol de Zambia (FAZ), hoy conducida por Keith Mweemba, administra una estructura competitiva más robusta: la Super League reúne a 18 equipos profesionales, con Nkana FC como club más laureado y Power Dynamos como campeón vigente. El calendario se completa con la ABSA Cup, una copa nacional de eliminación directa, y la Charity Shield, que funciona como partido inaugural de la temporada entre campeones.
A nivel de clubes, Zambia construyó una reputación sólida en África: Nkana fue finalista de la antigua Copa de Campeones en 1990 y Power Dynamos conquistó la Recopa en 1991, una corona internacional que ningún equipo mauritano estuvo cerca de disputar. Esa trayectoria explica por qué Zambia mantiene un nombre respetado en el continente, aun lejos de las grandes potencias actuales.
En las Eliminatorias al Mundial 2026, sin embargo, el camino se complicó. Encajó en un grupo dominado por Marruecos, junto con Tanzania, Níger y Congo, en una zona alterada por la retirada de Eritrea. Zambia llegó a estar tercera con 6 puntos y terminó dejando pasar su oportunidad al caer como local 0-1 ante Níger, resultado que la dejó cuarta en un sistema que sólo otorga boleto directo al primero y una chance extra a algunos segundos.
En materia de nombres propios, el seleccionado masculino tiene como carta fuerte al delantero Patson Daka. Pero el gran relato zambiano se ancla en la memoria colectiva: la consagración en la Copa Africana de Naciones 2012, cargada de emoción por llegar casi veinte años después del accidente aéreo de 1993 que golpeó de lleno al plantel nacional. El capitán de aquel título fue Christopher Katongo, elegido mejor jugador del torneo.
En la actualidad, la visibilidad internacional también se apoya en la rama femenina, con figuras como Barbra Banda y Racheal Kundananji, y una selección que ya aseguró su presencia en la próxima Copa Africana. Ese empuje refuerza la imagen de Zambia como país con una densidad futbolera que trasciende generaciones y géneros.
Amistosos inéditos y pruebas clave para la campeona del mundo
Los registros de partidos A internacionales no muestran antecedentes oficiales de la Selección Mayor argentina frente a Mauritania o Zambia. Sí hubo choques juveniles ante los mauritanos en el tradicional torneo de L’Alcúdia, disputados en 2018, 2019 y 2023, pero nunca en el máximo nivel.
Para la Scaloneta, estos amistosos representan la chance de medirse con dos realidades bien distintas del fútbol africano: una selección en expansión institucional, que empieza a pisar fuerte en el plano continental, y otra con memoria histórica, clubes de peso y un título africano que todavía define su prestigio. Más allá de la diferencia de jerarquía, ambos cruces permitirán evaluar rendimientos, ajustar funcionamientos y cerrar la preparación antes de volver a subirse a un Mundial como campeón defensor.
No son dos rivales exóticos más: Mauritania encarna el crecimiento reciente y Zambia, la tradición que busca estar otra vez a la altura de su pasado.

