Para la elección de intendente y concejales en las generales del 22 de octubre próximo, existen grupos de electores que podrán hacer la diferencia para cualquiera de los cinco espacios que siguen en carrera tras las primarias. El primero es el de los casi 19 mil votantes que eligieron a postulantes que quedaron eliminados. El segundo, el de los más de 10 mil que votaron en blanco. Otro factor: la eventual suba en la participación, muy baja en las PASO.

De la redacción de EL NORTE
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Con las PASO definitivamente atrás, aunque todavía a la espera de los números finales del escrutinio definitivo, la oferta electoral será ahora más acotada de cara a las generales del 22 de octubre en que San Nicolás designará intendente municipal, diez concejales y cuatro consejeros escolares. De trece listas que hubo en las primarias, siguen en carrera sólo cinco. Por ese motivo, cada uno de los espacios en competencia sumará adeptos: electores que no votaron por sus precandidatos en agosto y que sí lo harán en octubre.
En tal sentido el voto “huérfano” ofrece un caudal de votos nada desdeñable. En San Nicolás ese universo se compone de casi 19 mil votos. Los 17.409 que votaron por los eliminados en internas: Luciano Pastocchi en Unión por la Patria fue la opción de 9196 electores; Agustín Barba en Juntos por el Cambio reunió 7243 votos; y Patricia González en el Frente de Izquierda se quedó con 970 sufragios.
Es probable que por afinidad por el espacio esos electores migren a quienes llegan a las generales, que quien votó por Pastocchi, por Barba y por González, ahora elijan –respectivamente– a Cecilia Comerio, a Santiago Passaglia, a Federico Berg. Probable sí; necesariamente así, no.
Si el elevadísimo voto en blanco de las primarias puede entenderse como una expresión de apatía, en ese rubro todavía puede considerarse a la también histórica cantidad de nicoleños y nicoleñas que directamente no fueron a votar el 13 de agosto pasado.
Y por otra parte, a los más de 17 mil votos a precandidatos eliminados en internas hay que sumar los que fueron para listas de espacios que no siguen en carrera. Ese universo se compone por los 1369 electores que en las PASO votaron a los postulantes de Principios y Valores (748), Libres del Sur (340), el Frente Patriota Federal (154), el Frente Federal de Acción Solidaria de la provincia de Buenos Aires (106) y Liber.Ar (que sólo reunió 21 votos, en cada caso siempre de acuerdo con el escrutinio provisional).
El total de votos de precandidatos que perdieron sus internas y de los que quedaron eliminados por no llegar al piso del 1,5 % que exigen las primarias, es de 18.777. No es poco: Santiago Passaglia fue en las PASO el más elegido con 26.742 votos y el segundo –Marcelo Bottazzi, de La Libertad Avanza– sumó 14519: es decir, menos de lo que el filtro de las primarias dejó como voto disponible, suelto, huérfano.
Los apáticos
Al lado de aquellos votos que habían ido para precandidatos eliminados, están los de quienes fueron a votar pero no eligieron: las y los 10.599 electoras y electores que nutrieron la marca histórica del 12,25 % de voto en blanco de las recientes PASO, la más elevada para cualquier elección municipal de los últimos 40 años de recuperada democracia.
Cierto que, a priori, no existen motivos para creer que esas personas ahora voten por quienes prefirieron no hacerlo en las primarias. Pero puede suceder. De hecho, sucede. Ese universo de más de 10 mil votos es más significativo, por ejemplo (y de ahí, para abajo), que el de los 9196 electores que votaron a Pastocchi, el cuatro precandidato más votado en las PASO.
Y si el voto en blanco puede entenderse como una expresión de apatía, en ese rubro todavía puede considerarse a la también histórica cantidad de nicoleños y nicoleñas que directamente no fueron a votar el 13 de agosto pasado.
La participación fue la más baja desde la adopción en 2011 del actual sistema electoral con primarias abiertas. Sólo participó el 68,71 % del electorado, lo que equivale a decir que hay unos 40 mil votos que quizá puedan aparecer en las generales. Y aunque no fuesen todos, con sólo llegarse a la habitual media del 80 % de participación en elecciones generales, ello implicará que existan entre 15 mil y 20 mil nuevos votos. Un número también considerable.

