En sede del Club Ciclista, la comunidad “Madre Tierra” será desde las 14 horas de hoy anfitriona del “V Congreso Nacional de la Mujer Indígena”, con la conducción de Rosalía Quipildor, integrante de la red de pueblos originarios. Las actividades se extenderán hasta el 21 de agosto, con la presencia de decenas de integrantes de este colectivo históricamente oprimido, provenientes de distintos puntos del país: Jujuy, Salta, Santa Fe, Chaco, Río Negro, Chubut, Santiago del Estero, Tucumán y Buenos Aires.

El programa incluye tópicos como espiritualidad femenina, violencia en contra de la mujer y empoderamiento, educación intercultural bilingüe, salud alimentaria, hierbas medicinales (conocimiento ancestral), censo de lenguas ancestrales Abya Yala, política indígena y desafíos en la participación electoral, entre otros.
Rosalía Quipildor expresó a EL NORTE: “A veces somos discriminados por la sociedad. Cuando contamos nuestra historia y cultura, podemos ser aceptados. Nos cuesta insertarnos como pueblos originarios. Somos pueblos preexistentes”. A su vez, aseveró que “mujer indígena es la que lucha por su lugar desde el inicio de la historia, nuestro aporte es imprescindible y valioso. Somos sobrevivientes de la colonización y del gran sometimiento. Estamos preparadas para construir nuestro propio destino, desde nuestra sabiduría y espiritualidad femenina. Una de las importantes líderes que tenemos las mujeres indígenas es Bartolina Sisa Vargas, como tantas más”.
En el amplio abanico de la violencia de género, las mujeres aborígenes no solo la atraviesan desde el común denominador, sino que ésta se intensifica al conectarse con la violencia étnica, algo que aún cuenta con mucho arraigo en determinados grupos sociales. El denominado “chineo” es una práctica de abuso sexual perpetrado en el tiempo, vigente al día de hoy y en particular en el norte del país, contra niñas desde temprana edad, ahondando en la opresión masculina por sobre la identidad indígena femenina.

