Juicio por jurados por el crimen de Aralí Vivas en Córdoba

NewsITe
El brutal crimen de Aralí Vivas, la niña de 8 años abusada y asesinada en la ciudad cordobesa de Brinkmann en noviembre de 2024, vuelve a conmocionar a la opinión pública. Este martes comienza en la Cámara del Crimen de San Francisco el juicio por jurados contra su madre, su padrastro y un amigo de la familia, todos acusados de participar en los hechos que derivaron en su muerte.
En el banquillo de los acusados estarán Rocío Milagros Rauch, de 28 años; su pareja, Ezequiel Matías Simeone, de 33; y un allegado de ambos, Cristian Hernán Varela, de 40. Los tres llegan detenidos al debate oral y se encuentran alojados en el Complejo Penitenciario de Bouwer. La madre de la víctima permanece en el pabellón de mujeres, mientras que los otros dos imputados comparten el sector destinado a varones.
Según la investigación fiscal, Aralí fue atacada en la vivienda donde residía junto a sus hermanos el 1° de noviembre de 2024. En un primer momento se pensó que la niña había muerto a causa de un incendio en la casa, pero los estudios posteriores modificaron por completo esa hipótesis inicial.
Fueron los Bomberos voluntarios quienes hallaron el cuerpo de la menor al ingresar al domicilio para controlar las llamas. Las primeras pericias indicaron que el fuego habría comenzado en uno de los ambientes principales, lo que llevó a sospechar de un siniestro doméstico. Sin embargo, la autopsia reveló que el incendio habría sido provocado para intentar borrar rastros clave del delito.
Las pruebas que marcarán el debate
El informe forense confirmó que el cuerpo de Aralí presentaba lesiones compatibles con abuso sexual, además de signos de una “muerte traumática” previa al inicio del fuego. Un dato determinante para la causa fue la ausencia de monóxido de carbono en los pulmones de la víctima, lo que indica que ya había fallecido cuando se desató el incendio en la vivienda familiar.
Con estos elementos, la fiscalía acusó a Rauch, Simeone y Varela por abuso sexual agravado por la edad de la víctima y por la participación de más de una persona, además de homicidio criminis causa, una figura que contempla el asesinato para ocultar otro delito o garantizar la impunidad de sus autores.
Durante el juicio se espera la declaración de peritos, profesionales de la salud y efectivos que trabajaron en la escena del crimen, junto con vecinos y allegados de la familia. El jurado popular deberá analizar no sólo la mecánica del hecho, sino también el contexto de vulnerabilidad en el que vivía la niña y el rol que cada imputado habría tenido en la violación y posterior homicidio.
Un caso que genera repudio y pedido de justicia
El caso de Aralí se inscribe en una larga serie de femicidios y crímenes contra niñas y adolescentes que reavivan el reclamo por políticas más eficaces de prevención y protección integral. Organizaciones de derechos de la niñez y colectivos feministas de Córdoba y de otras provincias ya manifestaron su interés en seguir de cerca el desarrollo del proceso judicial y acompañar a la familia de la víctima que reclama justicia.
Mientras el tribunal da inicio al debate, la comunidad de Brinkmann y de toda la región permanece atenta al avance del juicio. El veredicto del jurado no sólo definirá la situación penal de los tres acusados, sino que también será un mensaje sobre cómo responde el sistema judicial frente a hechos de extrema violencia contra la niñez.
La causa busca esclarecer no sólo quiénes participaron del crimen, sino también cómo se llegó a una vulneración tan extrema de los derechos de una niña de apenas ocho años.
Se prevé que las audiencias se extiendan durante varios días. Una vez finalizada la etapa de testimonios y alegatos, el jurado popular deberá deliberar y emitir un veredicto que, de ser condenatorio, podría implicar penas de prisión perpetua para los acusados.

