Argentina acumula un rojo comercial de US$1.396 millones con su principal socio del Mercosur

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El intercambio comercial entre Argentina y Brasil cerró el primer semestre de 2026 con un marcado desequilibrio para la economía local. De acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), procesados por la agencia Noticias Argentinas, la balanza bilateral arrojó un déficit de US$1.396 millones entre enero y junio, en un contexto atravesado por la crisis diplomática y las tensiones políticas dentro del Mercosur.
En los primeros seis meses del año, las exportaciones argentinas hacia el principal socio del bloque sumaron US$6.254 millones, mientras que las importaciones provenientes del país vecino alcanzaron los US$7.650 millones. Esa brecha explica el rojo acumulado y confirma a Brasil como un actor determinante para el comercio exterior argentino, tanto por volumen como por incidencia en la estructura productiva local.
Según el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA), Brasil concentró el 12,6% de todas las ventas externas de Argentina al mundo y el 21,5% de las compras realizadas al exterior durante el primer semestre. Es decir que uno de cada cinco dólares que el país destina a importaciones tiene como destino el mercado brasileño, lo que refleja el nivel de integración entre ambas economías.
La dinámica bilateral también se destaca dentro del propio Mercosur. Durante la primera mitad de 2026, Brasil absorbió el 73,7% de las exportaciones argentinas destinadas a la región y proveyó el 73,9% de las importaciones dentro del bloque. De esta manera, se consolidó como el socio dominante en el intercambio intrarregional, muy por encima de los demás países miembros.
Impacto en el Mercosur y efecto de la crisis diplomática
El déficit con Brasil aportó de forma decisiva al saldo negativo global de Argentina con el Mercosur, que en el mismo período llegó a US$1.877 millones. Especialistas en comercio exterior señalan que, pese a la tensión política y las críticas del presidente Javier Milei al funcionamiento del bloque, la fuerte interdependencia productiva limita la posibilidad de un quiebre abrupto en las relaciones económicas.
Milei ha cuestionado reiteradamente al Mercosur por considerar que sus reglas restringen la apertura comercial y el potencial de crecimiento argentino. Sin embargo, el entramado industrial —en sectores como automotriz, autopartes, química, plásticos e insumos intermedios— hace que Brasil continúe siendo un socio difícil de sustituir en el corto plazo, tanto para exportadores como para importadores locales.
El informe del INDEC también detalla que, en el primer semestre, Brasil compartió el podio de origen de las importaciones argentinas con China y Estados Unidos, en una suerte de triángulo que concentra la mayor parte de los bienes que ingresan al país. Esta composición refleja la dependencia de la economía argentina de insumos y productos manufacturados provenientes de las principales potencias y de su vecino regional.
Junio: déficit mensual y perspectivas
En junio de 2026, la balanza comercial con Brasil registró un déficit de US$241 millones. Durante ese mes, las exportaciones argentinas al mercado brasileño alcanzaron los US$1.176 millones, mientras que las importaciones se ubicaron en US$1.417 millones. El comportamiento mensual se alinea con la tendencia observada en el acumulado del año, con compras superiores a las ventas.
Analistas consultados interpretan que, aun con el telón de fondo de la crisis diplomática y los cruces discursivos entre gobiernos, las empresas de ambos países priorizan la continuidad de los flujos comerciales. El peso de Brasil en el esquema exportador argentino, sumado a su rol clave como proveedor de bienes industriales, obliga a la búsqueda de canales de cooperación y previsibilidad más allá de las diferencias políticas coyunturales.
“La integración productiva con Brasil se construyó durante décadas y no se desarma de un día para el otro. Más allá de los cambios de gobierno, la lógica del comercio sigue respondiendo a las necesidades de las cadenas industriales de ambos países”, coinciden economistas especializados en la región.
En este contexto, el desafío para la Argentina pasa por mejorar la competitividad de sus exportaciones, diversificar mercados y reducir el déficit sin afectar el entramado productivo compartido con su principal socio del Mercosur. El comportamiento del segundo semestre será clave para determinar si el rojo bilateral se profundiza o si se abre paso a una etapa de reequilibrio en la relación comercial.

