Combustible en alza: el diésel golpea a camioneros de EE.UU.

El salto del diésel complica a la columna vertebral del transporte en EE.UU.

Camionero cargando diésel en una estación de servicio en Estados Unidos

NewsITe

El fuerte incremento del precio del diésel en Estados Unidos está dejando contra las cuerdas a la industria del transporte por carretera, clave para el movimiento de mercancías en la primera economía del mundo. En un contexto de tensión geopolítica por la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán, los camioneros independientes y las grandes flotas se ven obligados a recalcular rutas, renegociar tarifas y, en muchos casos, evaluar si ciertos viajes siguen siendo rentables.

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Según datos de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), California se ha convertido en el epicentro de la suba: allí el galón de diésel promedia los 7,53 dólares, frente a un promedio nacional de 5,53 dólares. En ese Estado, de los más regulados en materia ambiental, el combustible ya era históricamente más caro, pero la escalada reciente llevó el valor a un máximo de 7,74 dólares por galón el pasado 9 de abril, cuando a comienzos de enero rondaba los 4,60 dólares.

Camioneros al límite por los costos del combustible

El impacto se siente con crudeza en los testimonios de los propios conductores. Un transportista independiente consultado en una parada de camiones en Los Ángeles admitió que “con estos precios del diésel, todos vamos a sufrir mucho”. Otro camionero relató que llenar el tanque de su vehículo costaba hace poco más de dos meses unos 700 dólares, pero ahora supera los 1.100 dólares, lo que pone en jaque la rentabilidad de cada viaje.

Desde fines de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron operaciones militares contra Irán, el aumento del diésel afecta a más de 3,5 millones de camioneros que mueven más del 70% de la carga del país. Un camión de larga distancia puede consumir alrededor de 150 galones en un recorrido de 1.000 millas (unos 1.600 kilómetros). Cada dólar adicional por galón suma unos 150 dólares al costo de un solo viaje, sin contar los kilómetros recorridos en vacío para ir a buscar la próxima carga.

Presión sobre empresas chicas y grandes flotas

Eric Sauer, director ejecutivo de la Asociación de Camioneros de California, afirmó que la situación es la peor que ha visto en todo el país desde que está en el sector. Según explicó, los precios impulsados por la guerra se incrementaron entre un 50% y un 60% en los últimos dos meses, dejando a los operadores más pequeños frente a decisiones drásticas: rechazar cargas pesadas, reducir el kilometraje o directamente dejar los camiones parados hasta que el combustible baje.

Una encuesta de la consultora DAT Freight & Analytics, realizada en marzo, mostró que el 18% de las empresas de transporte consultadas suspendieron temporalmente sus operaciones por el costo del combustible. Para muchas firmas familiares, con poco margen financiero, una variación brusca del diésel puede transformar una operación rentable en una pérdida de un día para el otro.

Cadena logística en tensión y riesgo de más quiebras

Las grandes flotas cuentan con más herramientas para amortiguar el impacto—como descuentos por volumen, optimización de redes de abastecimiento o programas de eficiencia—pero no están a salvo. Buena parte del sector depende de recargos por combustible atados a índices oficiales, que se actualizan con rezago respecto de la dinámica diaria del mercado. Ese desfasaje significa que, mientras el diésel sube en cuestión de días, la compensación que reciben los transportistas se ajusta recién semanas después.

California, con sus grandes puertos y una extensa red de almacenes que alimenta a mercados de todo Estados Unidos, es un eslabón clave de la logística nacional. La Comisión de Energía del Estado recuerda que el diésel es el segundo combustible de transporte más utilizado allí, no solo en camiones de carga, sino también en autobuses y maquinaria pesada, lo que vuelve muy difícil evitar el efecto dominó de cada suba.

Impacto en precios y en la economía real

Los aumentos del diésel se trasladan a las ofertas de flete, a los recargos por paquetería y, finalmente, a los precios que pagan los consumidores en las góndolas. “Cuando suben los costos de transporte, se notan en todas partes”, advirtió Sauer, al subrayar que el combustible es uno de los principales costos variables del transporte por carretera, junto con la mano de obra y el mantenimiento de las unidades.

Tim Pollock, ejecutivo de la firma CPS Express Trucking, alertó sobre la fragilidad del sector: si los valores del combustible se mantienen elevados, se multiplicarán las quiebras de pequeñas empresas familiares que no pueden seguir el ritmo de los aumentos. Menos camiones en circulación implica menos oferta de transporte, mayores costos logísticos y un nuevo factor de presión inflacionaria.

“Lo que afecta al diésel afecta a la economía y, al igual que nuestros camioneros, los consumidores también van a sufrir las consecuencias”, advirtió Pollock.

Con el conflicto en Medio Oriente aún abierto y la volatilidad del mercado energético global, el sector del transporte de cargas estadounidense se enfrenta a un escenario incierto. La evolución del precio del diésel será determinante no solo para la supervivencia de miles de pequeñas compañías de camiones, sino también para el bolsillo de los consumidores en todo el país.

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