Colombo advierte por el deterioro social y pide más cohesión

La Iglesia alerta por la vulnerabilidad y la fragmentación en 2026

Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza, durante una actividad pastoral

NewsITe

En medio de un escenario político y económico marcado por la incertidumbre en el Cono Sur, la Iglesia Católica argentina vuelve a posicionarse como un actor clave en la lectura de la realidad social. Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), trazó un diagnóstico preocupante sobre la creciente fragilidad de amplios sectores de la población y los desafíos de gobernabilidad que enfrentan las administraciones nacional y provinciales.

En diálogo con el programa “No la Vimos Venir” por Eco Medios, el prelado describió una Argentina donde el deterioro ya no se limita a los sectores históricamente empobrecidos. Según advirtió, la crisis comienza a golpear con fuerza a la clase media y a colectivos particularmente sensibles, como los jubilados y las personas con discapacidad, en un contexto de ajuste, pérdida de ingresos reales y tensiones fiscales entre Nación y provincias.

– Publicidad –

Colombo destacó la “capilaridad” de la Iglesia a través de Cáritas como una herramienta central para tomarle el pulso, en tiempo real, a la situación de los hogares. Esa red, presente en barrios, parroquias y comedores comunitarios, permite detectar de manera temprana el agravamiento de necesidades que ya no se circunscriben a la pobreza estructural, sino que alcanzan a familias que hasta hace poco tiempo mantenían cierto nivel de estabilidad económica.

Cáritas, la red social que llega donde el Estado no alcanza

El presidente de la CEA subrayó que se observa un “empeoramiento en la calidad de vida” de sectores medios y un fuerte alerta en el universo de la discapacidad. Allí se multiplican las denuncias por demoras en pagos, recortes de apoyos institucionales y dificultades para sostener tratamientos, prestaciones y acompañamientos indispensables.

En este marco, Colombo puso en valor la credibilidad de Cáritas como organización que rinde cuentas, administra recursos con transparencia y logra llegar a territorios donde el Estado se ve limitado por la burocracia o la falta de presencia territorial. Esa legitimidad social, afirmó, refuerza el rol de la Iglesia como puente entre las necesidades concretas de la población y las autoridades responsables de responder a ellas.

Tensión entre Nación y provincias y nuevo canal de diálogo

El análisis de Colombo también abarcó la dinámica política. Tras mantener un encuentro con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el arzobispo destacó la figura de un mandatario “concentrado en la gestión”, pero condicionado por el impacto de las políticas nacionales sobre los recursos locales. Según describió, la principal preocupación de los gobernadores pasa por cómo sostener políticas públicas básicas con presupuestos cada vez más ajustados.

En el plano nacional, el titular de la CEA señaló un cambio relevante en el vínculo con el Poder Ejecutivo. Luego de un período en el que, según relató, faltaron “referencias nacionales claras” para la Iglesia, hoy se consolidó un canal de interlocución con el canciller Pablo Quirno. Colombo valoró que el ministro no solo tenga a su cargo Relaciones Exteriores y Culto, sino que también ocupe un lugar clave en la estrategia económica y comercial, lo que otorga mayor peso a cada instancia de diálogo.

El legado de Francisco y la idea de una Iglesia comprometida

En su repaso, el arzobispo mendocino también se detuvo en la figura del papa Francisco, a quien ubicó en un podio simbólico de relevancia argentina junto a Diego Maradona y Lionel Messi. La singularidad del pontífice, remarcó, reside en su capacidad para “bajar la palabra al llano” y traducir el mensaje cristiano en claves comprensibles para las problemáticas actuales, desde la desigualdad hasta la crisis ambiental.

  • Relectura de Jesús como figura histórica y revolucionaria que cuestionó estructuras injustas.
  • Énfasis en el “clamor de la tierra” y el “clamor de los pobres” como ejes de la pastoral.
  • Impulso a una Iglesia cercana, presente en villas, periferias urbanas y comunidades rurales.

“El mensaje de Francisco retira a Jesús de la sola solemnidad de la cruz para presentarlo como un revolucionario que confrontó las estructuras de su tiempo para imponer el mandato del amor y la igualdad”, reflexionó Colombo.

Para el presidente de la CEA, esta concepción sostiene la apuesta por una “Iglesia comprometida”, que no se limita a la liturgia sino que acompaña el sufrimiento social y reclama políticas públicas que cuiden a los más frágiles. De cara a 2026, Colombo plantea que el verdadero desafío de la dirigencia, tanto política como eclesial, será recomponer la cohesión social, evitar la fractura entre regiones y clases, y garantizar que las decisiones económicas no profundicen la exclusión de quienes ya viven al límite.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -