A medio siglo del golpe, la memoria en clave de libros

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A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la sociedad argentina vuelve a interrogar su pasado reciente. La última dictadura cívico militar (1976-1983) instauró un plan sistemático de represión ilegal que incluyó secuestros, desapariciones, centros clandestinos de detención, torturas, apropiación de bebés, censura y persecución política. Ese entramado de terror estatal dejó huellas profundas que aún atraviesan la vida democrática.
En este contexto, la literatura se consolidó como una de las herramientas más potentes para reconstruir lo ocurrido, discutir responsabilidades y mantener viva la memoria. A través de la investigación periodística, el testimonio, la crónica y la ficción, diversos autores ofrecieron miradas complementarias que ayudan a comprender la complejidad de aquellos años y sus efectos en el presente.
A continuación, se presenta una selección de cinco libros que, desde distintos enfoques, permiten acercarse al funcionamiento del terrorismo de Estado, al rol de los medios, a las formas de resistencia cultural y a las marcas íntimas que dejó la violencia política en varias generaciones.
La prensa bajo el Proceso: complicidades y silencios
“Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso”, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (Ediciones Colihue), se transformó en una obra de referencia para analizar el comportamiento de los medios durante la dictadura. A partir de tapas, editoriales, notas y archivos, los autores reconstruyen cómo buena parte de la prensa acompañó, encubrió o minimizó los crímenes del régimen.
El libro no sólo revisa casos emblemáticos, sino que plantea un debate aún vigente: hasta dónde llegaron las complicidades empresariales y profesionales, qué silencios se impusieron y de qué manera esos posicionamientos siguen influyendo en la construcción de sentido sobre el pasado reciente.
Rock, resistencia cultural y juventud
En “Rock y dictadura”, el historiador y periodista Sergio Pujol (Editorial Planeta) indaga en el rol del rock nacional como espacio de resistencia simbólica. En un clima de censura y vigilancia, los recitales, las letras y las figuras de artistas como Charly García, León Gieco o Luis Alberto Spinetta se convirtieron en refugio y canal de expresión para amplios sectores juveniles.
- Reconstrucción de la escena musical bajo la vigilancia estatal.
- Análisis de letras, discos y conciertos que desafiaron el clima de miedo.
- Exploración del vínculo entre cultura, política y memoria.
Testimonios, crímenes y la experiencia íntima
Desde una perspectiva generacional, “Herederos del silencio”, de Gabriela Cerruti, se centra en la llamada “generación del medio”: jóvenes que crecieron durante la dictadura sin ser víctimas directas ni perpetradores. A través de una reflexión crítica, el libro interpela cuánto se sabía en aquel momento, qué formas de indiferencia o negación se desplegaron y cómo ese legado pesa todavía hoy.
Por otro lado, “Un crimen argentino”, de Reynaldo Sietecase, utiliza la no ficción para narrar un caso policial ocurrido en 1980. El relato permite ver cómo la lógica del terrorismo de Estado impregnaba también los delitos comunes, replicando métodos, encubrimientos e impunidad en la vida cotidiana.
Finalmente, “La casa de los conejos”, de Laura Alcoba, aporta una mirada íntima y conmovedora. Desde la perspectiva de una niña en la clandestinidad, la novela reconstruye el miedo, la persecución y la pérdida familiar, y muestra cómo la violencia política atraviesa incluso la experiencia de la infancia.
“La memoria no es sólo un ejercicio sobre el pasado, sino una herramienta para comprender el presente y sostener el compromiso con el ‘Nunca Más’.”
A medio siglo del golpe, estos cinco libros confirman que la lucha por la verdad y la justicia también se libra en el terreno de las palabras. Leer, discutir y transmitir estas historias es parte de una tarea colectiva: consolidar una democracia que no naturalice la violencia estatal y reafirme, generación tras generación, el pacto social del Nunca Más.

