Cinco ciudades milenarias que permanecen ocultas bajo el agua: qué esconde cada una

Antiguas calles, templos, estatuas y viviendas permanecen sumergidos en distintos puntos del mundo. Desde vestigios del Imperio romano hasta asentamientos del Neolítico, cinco sitios conservan bajo el agua parte de la historia de antiguas civilizaciones.

Terremotos, cambios en el nivel del mar, actividad volcánica e incluso la intervención humana dejaron bajo el agua ciudades y asentamientos que alguna vez concentraron viviendas, templos, calles y espacios de intercambio comercial.

Hoy, sus restos forman sitios arqueológicos submarinos distribuidos en distintos lugares del mundo. Algunos permanecen a pocos metros de profundidad y pueden observarse mediante snorkel. Otros requieren experiencia avanzada de buceo o solamente admiten expediciones científicas autorizadas.

Entre ellos aparecen antiguas villas frecuentadas por la élite romana, ciudades que funcionaron como puertas comerciales de grandes imperios y asentamientos que permiten reconstruir la vida de comunidades que habitaron el planeta hace miles de años.

Bayas, Italia: el refugio de la élite romana

Bayas se encuentra en los Campos Flégreos, al norte del Golfo de Nápoles. Durante los siglos I a.C. y I d.C., fue uno de los destinos elegidos por integrantes de la élite romana.

Julio César, Augusto, Nerón y Calígula estuvieron entre las figuras que acudieron al lugar para disfrutar de sus termas, jardines y banquetes. La ciudad contaba además con villas decoradas con mosaicos, columnas de mármol y sistemas de ingeniería hidráulica.

La actividad volcánica subterránea provocó un fenómeno conocido como bradisismo y produjo el hundimiento gradual del suelo. Entre los siglos IV y VIII d.C., el terreno descendió más de seis metros.

Actualmente, los visitantes pueden observar el Ninfeo de Claudio, pisos de mosaico y sectores de antiguas calzadas romanas. También permanecen bajo el agua columnas, fragmentos de esculturas y conducciones originales de plomo.

Los restos se encuentran entre los 3 y 8 metros de profundidad. Esto permite recorrer sectores mediante buceo y snorkel e incluso observarlos desde embarcaciones con fondo transparente.

Thonis-Heracleion, Egipto: un antiguo puerto bajo el Mediterráneo

Antes de la construcción de Alejandría, Thonis-Heracleion funcionó como puerto de ingreso a Egipto para las embarcaciones procedentes del Mediterráneo.

Su ubicación cerca de la desembocadura del Nilo la convirtió en un punto relevante para el comercio y la religión entre los siglos VIII y II a.C. La ciudad albergaba templos dedicados a divinidades egipcias y griegas, además de festivales y ceremonias relacionadas con la realeza faraónica.

Una combinación de terremotos, tsunamis y la fragilidad del terreno provocó su progresivo hundimiento. Actualmente permanece bajo unos diez metros de agua y sedimentos, aproximadamente a siete kilómetros de la costa.

Las exploraciones arqueológicas permitieron recuperar templos, estatuas colosales de dioses y faraones, más de 70 embarcaciones antiguas, anclas, monedas y joyas. Los investigadores también encontraron estelas con inscripciones jeroglíficas, depósitos rituales y cerámicas egipcias y griegas.

Las condiciones del lugar requieren certificación de buceo avanzado debido a la profundidad, las corrientes y la limitada visibilidad.

Shicheng, China: una ciudad sumergida deliberadamente

Shicheng, conocida también como la Ciudad del León, permanece bajo las aguas del lago Qiandao, en la provincia china de Zhejiang.

A diferencia de otras ciudades de esta lista, un desastre natural no provocó su desaparición bajo el agua. La ciudad quedó sumergida deliberadamente en 1959 debido a la construcción de una presa y una central hidroeléctrica que originaron el lago artificial.

La baja temperatura y la ausencia de salinidad favorecieron la conservación de sus construcciones. Bajo el agua permanecen cinco puertas de entrada, torres, calles empedradas y arcos con relieves de leones, dragones y aves fénix.

También se conservaron vigas de madera, techos y tallas realizadas en piedra.

Las principales estructuras permanecen entre los 26 y 40 metros de profundidad. Estas condiciones limitan su exploración a buceadores con experiencia en inmersiones técnicas y profundas.

Pavlopetri, Grecia: una ciudad de la Edad del Bronce

Frente a la costa sur del Peloponeso y cerca de la isla de Elafonisos se encuentra Pavlopetri, considerada la ciudad sumergida más antigua de la que se tiene registro.

Sus vestigios corresponden a un período comprendido entre el 2800 a.C. y el 1000 a.C. El asentamiento funcionó como puerto estratégico durante la civilización micénica y posiblemente desde períodos anteriores.

Uno de sus principales rasgos es la conservación del trazado urbano. Los investigadores identificaron calles rectilíneas, plazas, sistemas de drenaje, viviendas de piedra y tumbas excavadas en la roca.

Pavlopetri ocupa unos 9.000 metros cuadrados y cuenta con al menos 15 estructuras identificadas. Los trabajos arqueológicos utilizaron tecnología sonar, fotografía submarina y modelos tridimensionales para estudiar los restos.

Al menos tres grandes terremotos modificaron la línea costera y provocaron la progresiva sumersión del área.

Los vestigios permanecen entre los 3 y 4 metros de profundidad. La claridad y escasa profundidad del agua permiten observarlos mediante snorkel o buceo recreativo.

Atlit Yam, Israel: vestigios del Neolítico bajo el mar

Atlit Yam se encuentra aproximadamente a 400 metros de la costa de Atlit, cerca de Haifa. El asentamiento pertenece al Neolítico precerámico y data de un período comprendido entre el 8500 y el 7000 a.C.

Los investigadores documentaron casas cuadradas de piedra, pozos de agua potable, herramientas de sílex, anzuelos fabricados con huesos y enterramientos humanos.

El sitio constituye una evidencia del proceso de transición entre sociedades cazadoras-recolectoras y comunidades agrícolas y pesqueras permanentes.

Los especialistas atribuyen su sumersión principalmente al aumento del nivel del mar después de la última glaciación. Otra hipótesis plantea que un tsunami provocado por el colapso del flanco oriental del volcán Etna pudo contribuir al proceso hace unos 8.000 años.

Entre sus principales hallazgos aparece una estructura ritual formada por siete megalitos colocados en círculo alrededor de un antiguo manantial de agua dulce.

Atlit Yam permanece actualmente entre los 8 y 12 metros de profundidad. Debido a la fragilidad de los restos y a la frecuente acumulación de arena, el acceso solamente está permitido mediante expediciones científicas autorizadas.

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