Tensión diplomática entre China y Japón en plena cumbre de Asia Oriental

NewsITe
En el marco del Foro Regional de la ASEAN y la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la Cumbre de Asia Oriental, celebrados en Manila, Filipinas, la delegación china cruzó fuerte a Japón y salió al cruce de lo que calificó como una “falsa retórica” sobre el estrecho de Taiwán, el Mar Meridional de China y la supuesta “amenaza” que representaría Pekín para la región.
Según el informe difundido por la agencia Xinhua y reproducido por la Agencia Noticias Argentinas (NA), los representantes chinos aprovecharon el escenario regional para reafirmar su postura frente a los principales puntos de fricción con Tokio y con potencias extrarregionales, en un momento de creciente tensión en Asia Pacífico.
La cuestión de Taiwán, punto más sensible para Pekín
Respecto de Taiwán, la delegación recordó que, para Pekín, se trata de un “asunto interno” y advirtió que China no permitirá, bajo ningún concepto ni por ningún medio, el avance de movimientos separatistas que impulsen la independencia formal de la isla. En ese sentido, insistió en que cuanto más clara sea la posición de la comunidad internacional frente a esas iniciativas y más firme el compromiso con el principio de “una sola China”, mayores serán las garantías de paz y estabilidad en el estrecho.
El mensaje apunta tanto a los aliados de Taipéi como a los países que, sin reconocer oficialmente a Taiwán como Estado independiente, mantienen lazos políticos y militares que Beijing considera provocadores. El estrecho de Taiwán se consolidó en los últimos años como uno de los focos de tensión clave entre China y Estados Unidos, con Japón acompañando de cerca la agenda de seguridad de Washington.
El Mar Meridional de China y las disputas marítimas
Otro de los ejes del contrapunto con Japón y con actores externos fue el Mar Meridional de China, una de las rutas marítimas más transitadas del planeta. La delegación china subrayó que por esas aguas circula anualmente cerca del 30% de la carga en contenedores mundial, el 34% del gas natural licuado y alrededor del 40% del petróleo crudo, además de más de un millón de vuelos civiles al año.
En ese contexto, los enviados de Pekín remarcaron que ningún barco o aeronave civil sufrió obstrucciones por parte de China y acusaron, en cambio, a buques de guerra y aviones militares de países de fuera de la región de “viajar hasta el Mar Meridional de China solo para provocar disturbios”. El Gobierno chino insiste en resolver las disputas de soberanía con los países directamente involucrados a través de consultas bilaterales y rechaza la intervención de terceros.
La delegación también remarcó el compromiso de avanzar con los países de la ASEAN en la aplicación plena de la Declaración sobre la Conducta de las Partes en el Mar Meridional de China y en la negociación de un Código de Conducta, con el objetivo declarado de preservar la estabilidad regional.
Acusaciones cruzadas y memoria histórica
En su intervención, China volvió a cuestionar la presencia y el rol de “fuerzas externas” a la región, a las que acusó de sembrar la discordia y “avivar las llamas” de la confrontación. Cuanto menor sea esa injerencia, afirmaron, más margen tendrán los países asiáticos para sostener la paz.
Sobre la denominada “amenaza de China”, la delegación sostuvo que el tamaño de un país no define si representa un peligro, sino su historial y sus políticas presentes. En esa línea, contrastó la trayectoria de China con la de Japón, recordando que, durante miles de años, Pekín no invadió a sus vecinos, mientras que Tokio lanzó agresiones militares, en particular en la década de 1930, que dejaron un saldo de enorme sufrimiento en China y en el Sudeste Asiático.
El rearme japonés bajo la lupa de Pekín
El capítulo dedicado a Japón incluyó críticas a lo que China describe como una aceleración del rearme japonés. De acuerdo con la delegación, el presupuesto de defensa de Tokio aumentó por catorce años consecutivos y, solo en el último lustro, el gasto militar se incrementó un 60%. Calculado per cápita, añadieron, Japón destina más del triple que China a defensa.
Pekín también apuntó contra el levantamiento de restricciones al derecho a la “legítima defensa colectiva” y advirtió que Tokio estaría intentando flexibilizar sus tradicionales tres principios no nucleares. En ese marco, subrayó que Japón acumuló grandes cantidades de material nuclear, incluyendo unas 44,4 toneladas de plutonio separado, volumen suficiente —según la delegación— para producir miles de ojivas nucleares.
“Quienes olvidan la historia pueden repetir sus errores del pasado. Si un país se niega a afrontar la historia, se niega a reconocer y arrepentirse de sus errores y continúa intensificando su militarismo y rearme, entonces tenemos motivos de sobra para mantenernos sumamente vigilantes”, señalaron los representantes chinos.
Como cierre, China llamó a Japón a asumir de manera plena su pasado bélico, romper de forma definitiva con cualquier expresión de militarismo, comprometerse con un camino de desarrollo pacífico y trabajar para reconstruir la confianza con sus vecinos y con la comunidad internacional. Las declaraciones vuelven a exponer las profundísimas diferencias históricas y geopolíticas entre ambos países en un momento de reconfiguración del equilibrio de poder en Asia Pacífico.

