La iniciativa fue presentada por seis diputados de sectores de derecha y establece que, si la mujer se niega a escuchar los latidos, el médico no podrá realizar la interrupción del embarazo. El Gobierno cuestionó la propuesta y organizaciones feministas expresaron su rechazo.

Un proyecto presentado en el Congreso de Chile abrió una fuerte controversia al proponer que las mujeres deban escuchar los latidos fetales antes de acceder a una interrupción del embarazo contemplada por la legislación vigente.
La iniciativa, denominada “Escuchar mi corazón”, fue impulsada por seis diputados pertenecientes a los partidos Republicano, Renovación Nacional y Nacional Libertario. El proyecto pretende modificar el artículo 119 del Código Sanitario, que regula actualmente el procedimiento.
En caso de convertirse en ley, la mujer deberá escuchar los latidos antes de someterse al aborto. Si se niega, el médico no podrá realizar la intervención.
“Esperamos que el presidente de la República y el Gobierno den su apoyo a una iniciativa que lo único que busca es salvar vidas”, sostuvo el diputado Cristóbal Urruticoechea, uno de los impulsores de la propuesta.
El debate se produce durante los primeros meses del gobierno del presidente José Antonio Kast, quien históricamente mantuvo una posición contraria al aborto. Sin embargo, el Ejecutivo tomó distancia de la iniciativa.
La ministra de Salud, May Chomali, cuestionó la propuesta y sostuvo que no existen fundamentos científicos que demuestren que esa instancia pueda modificar la decisión de una mujer.
“No entiendo cuál es el sentido. Científicamente no hay sentido que la mujer vaya a cambiar de decisión. No existe, y hemos buscando, evidencia científica de que un acto como ese pueda reducir la probabilidad de que la mujer quiera hacerse un aborto”, afirmó.
El aborto en Chile y las tres causales
Chile permite desde 2017 la interrupción voluntaria del embarazo únicamente bajo tres circunstancias: cuando existe riesgo para la vida de la mujer, ante la inviabilidad fetal y cuando el embarazo es producto de una violación.
La propuesta actualmente en discusión no amplía ni elimina esas causales, sino que busca incorporar un nuevo requisito al procedimiento establecido por la legislación.
El proyecto provocó además el rechazo de organizaciones feministas. La vocera de la Coordinadora Feminista 8M, Laura Manzi Araneda, calificó la iniciativa como “cruel”.
“El proyecto ‘Escucha mi corazón’ es cruel, por decir lo menos. Impone a las mujeres una barrera inhumana para acceder a una prestación garantizada por ley”, expresó.
La investigadora de la Fundación SOL Andrea Sato también cuestionó la iniciativa. Según sostuvo, sus impulsores argumentan que la medida busca fortalecer el consentimiento informado, pero consideró que en la práctica incorpora una presión emocional.
“Lo que hace es introducir una carga emocional en un momento de alta vulnerabilidad, convirtiendo un derecho garantizado por ley en una experiencia de presión y muchas veces de revictimización”, señaló.
Manifestaciones contra el proyecto
La discusión también llegó a las calles. Miles de mujeres se manifestaron el 31 de julio en Santiago y otras ciudades bajo las consignas “Escucha mi corazón” y “Escucha mi decisión”.
Manzi Araneda sostuvo que las organizaciones continuarán movilizadas contra la iniciativa. “Es por esto que el proyecto no avanzará, porque las mujeres y personas gestantes no permitiremos que iniciativas como esta sean viables”, afirmó.
Desde la Iglesia Católica, el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, reiteró su oposición al aborto, aunque lamentó la polarización provocada por el proyecto.
La iniciativa se encuentra actualmente en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y no tiene carácter de urgente. Si bien los sectores de derecha cuentan con mayoría en ambas cámaras, dentro de ese espacio existen posiciones diferentes respecto de la propuesta.

