Chats y aviones: cómo se armó la red financiera en torno a Machado

NewsITe
El expediente judicial de Texas que tiene como figura central al empresario argentino Federico “Fred” Machado no sólo detalla vuelos y decomisos de cocaína: también expone chats, correos electrónicos, contratos y planillas bancarias que permiten reconstruir el circuito de dinero detrás de esas operaciones. Una de las piezas clave es el intercambio entre Machado y su socia estadounidense Debra Lynn Mercer-Erwin, en el que comentan la situación de un avión incautado en Guatemala con aproximadamente 1.700 kilos de cocaína.
Se trata de la aeronave N305AG, un British Aerospace BAE 125-800A, que según Homeland Security Investigations (HSI) fue secuestrado el 27 de enero de 2020 con una matrícula falsa, N818LD. Las imágenes incorporadas al expediente muestran bultos de droga con sello Ferragamo, armas y otros elementos que engrosan la prueba. En un chat, Machado le envía a Mercer-Erwin un video del avión y le escribe: “Your plane rescued from the landing strip in Guatemala”. Ella responde con una referencia de matrícula y aclara que la nave “ya no está registrada”.
Ese intercambio se vuelve central para la causa federal U.S. v. Mercer-Erwin, que investigó el rol de Aircraft Guaranty Corporation (AGC), Wright Brothers Aircraft Title (WBAT), Mercer-Erwin, su hija Kayleigh Moffett y un entramado de trusts, registros aeronáuticos y cuentas de garantía usados para operaciones con aviones. Para los investigadores, el foco no estaba sólo en la droga: también en lo que ocurría después, cuando las aeronaves ya habían sido decomisadas pero los papeles seguían activos ante la Federal Aviation Administration (FAA).
Alertas de lavado y el rol de las cuentas escrow
Cuatro días después del decomiso en Guatemala, Moffett firmó un formulario de compraventa por el cual AGC, como fiduciaria, transfería el N305AG a la firma mexicana Arrendadora THH S.A. de C.V., pese a que el avión continuaba bajo custodia del Estado guatemalteco. En paralelo, un memo interno incorporado al expediente enumeró “Money Laundering Red Flags”: retornos inusuales, depósitos sobredimensionados y estructuras poco habituales en operaciones vinculadas a Machado, su empresa South Aviation, la financiera CCUR y WBAT.
CCUR aparece como aportante de grandes depósitos para operaciones aeronáuticas, fondos que debían quedar protegidos en cuentas escrow —cuentas de garantía pensadas como una “caja fuerte” legal— y ser reembolsables si la compra no se concretaba. Sin embargo, los correos y planillas muestran que parte de ese dinero circulaba hacia terceros, financistas y sociedades asociadas al circuito de Machado, en aparente contradicción con lo pactado contractualmente.
En uno de los correos, fechado el 18 de mayo de 2020, Machado consulta por la llegada de una transferencia y ordena el envío de US$75.000 a South Aviation, además de pagos a distintas sociedades y movimientos por cientos de miles y hasta decenas de millones de dólares. Otro mail, del 14 de agosto de 2020, menciona un ingreso de US$20 millones desde Metrocity y detalla instrucciones para distribuir esos fondos entre CCUR, Slome Capital, RustyPop y la propia South Aviation.
Transferencias millonarias y la conexión con las aeronaves
Los comprobantes bancarios de Bank of America, correspondientes a cuentas trust de WBAT, registran una extensa lista de transferencias relacionadas con operaciones aeronáuticas. Allí aparecen pagos a South Aviation, Chemtov Mortgage Group, Harris Air, JDS1, CCUR, RustyPop, DaRusty, HoPop y DavidPop, entre otras firmas. Muchos movimientos están asociados a números de serie de aeronaves, incluyendo Boeing 767 y 777, así como tres Bombardier DHC-8.
La tesis de la acusación es que parte de los fondos que debían permanecer intactos en escrow fueron liberados y redirigidos. Un documento del caso lo sintetiza de manera contundente: “WBAT does not keep all of the deposited funds in escrow”. De acuerdo con el material reunido, entre 2016 y 2020 salieron más de US$75,6 millones desde cuentas de garantía de WBAT hacia empresas identificadas como vinculadas a Machado, entre ellas South Aviation, MDP Trading / Minas del Pueblo y Aircraft Finance Aircorp.
“Yo movía toda mi guita por Aircraft Guaranty”, declaró Machado en una entrevista con este periodista, una frase que ahora adquiere un peso específico frente a la documentación de la justicia estadounidense.
Los contratos muestran un patrón repetido: un tercero aportaba depósitos millonarios, South Aviation figuraba como compradora, WBAT actuaba como agente escrow y el dinero debía ser reembolsable. Sin embargo, el rastro documental sugiere que esos fondos se fraccionaban para distintos destinos, en un esquema que involucra al menos 17 aeronaves identificadas por número de serie y, ampliando el universo, alrededor de 25 operaciones.
Condenas en Texas y la situación judicial de Machado
En el plano judicial, la causa de Texas ya tuvo consecuencias concretas: Debra Lynn Mercer-Erwin fue condenada a 16 años de prisión, mientras que su hija Kayleigh Moffett y Carlos Rocha Villaurrutia se declararon culpables en 2023. En cuanto a Machado, su situación tuvo un giro reciente: según documentos presentados ante la justicia estadounidense, aceptó declararse culpable por lavado de dinero y fraude fiscal.
En el marco de ese acuerdo, la fiscalía contempla dejar sin efecto la imputación por narcotráfico, siempre que el tribunal homologue los términos. Más allá de las definiciones legales, el expediente exhibe con detalle la trama de trusts, registros aeronáuticos y cuentas escrow que permitió mover millones de dólares alrededor de aviones que, en varios casos, terminaron vinculados a cargamentos de cocaína decomisados en distintos puntos de América Latina. Para los investigadores, la clave del caso no se agota en la pista con droga: también se juega en los papeles que seguían volando cuando los aviones ya habían caído.

