Un cumpleaños que celebra la historia del rock argentino

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Charly García cumple 75 años y la Argentina entera vuelve a mirarlo con la misma mezcla de admiración, ternura y asombro de siempre. Su figura desborda cualquier etiqueta: compositor, pianista prodigio, provocador profesional, cronista implacable de la realidad nacional y, sobre todo, el artista que marcó el pulso del rock argentino durante más de medio siglo.
Hijo de una familia de clase media acomodada y rodeada de música, a los 3 años ya tocaba el piano de juguete que le había regalado su madre y, a los 12, era profesor de piano, teoría y solfeo. Ese entrenamiento clásico fue la base de una obra que luego abrazaría el rock, el pop, el tango y la experimentación sin pedir permiso.
A los 17 años, en el colegio Dámaso Centeno, conoció a Nito Mestre y juntos fundaron Sui Generis, banda clave de los años ’70. Con apenas tres discos de estudio y una carrera oficial de menos de cuatro años, llenaron dos veces el Luna Park en septiembre de 1975 y dejaron himnos imborrables como “Rasguña las piedras”, que siguen cantando generaciones enteras.
Después llegó La Máquina de Hacer Pájaros, considerada la primera gran banda de rock progresivo del país. Allí Charly volcó sin filtros sus influencias de grupos como Yes, Génesis y Pink Floyd, llevando la complejidad musical a un público masivo y ampliando los límites de lo que podía ser el rock nacional.
Serú Girán, Clics Modernos y la voz de una época
El capítulo siguiente fue Serú Girán, junto a David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro. Para muchos, “los Beatles argentinos”. Aunque al principio fueron maltratados por la crítica, el tiempo los consagró como la mejor banda de rock local de los años ’80. Desde ese lugar, García le cantó en la cara a la dictadura, anticipando en sus letras que algún día los represores también iban a desaparecer.
Contemporáneo del Flaco Spinetta y padrino artístico de músicos como Fito Páez, Charly fue pieza clave en la producción y el impulso de grupos como Los Twist, Los Abuelos de la Nada y artistas como Fabiana Cantilo. Entre polémicas y contradicciones, fue amigo de Carlos Menem, pero nunca dejó de apoyar a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, consolidándose como una voz incómoda para el poder.
En los años ’80 y ’90 firmó obras fundamentales como “Clics Modernos”, uno de los discos más influyentes del rock en castellano, mezclando pop, electrónica, new wave y una mirada irónica y lúcida sobre la ciudad y el país. También se animó al tango, cantó con Mercedes Sosa, hizo una versión inolvidable del Himno Nacional y compartió sesiones con figuras internacionales como Sting, además de cruzarse en distintos momentos con leyendas como Paul McCartney y los Rolling Stones.
Provocador, vulnerable y eterno
Charly también construyó su mito desde el exceso y la provocación: se bajó los pantalones en el escenario, se peleó con la prensa, protagonizó escándalos televisivos y hasta se tiró desde un noveno piso a una pileta sin consecuencias fatales, en uno de los episodios más recordados de su biografía.
Amigo y admirador de Diego Maradona, respetuoso de Lionel Messi, visitante habitual de los grandes programas de televisión —de Susana Giménez a Jorge Lanata—, García se movió siempre entre la cultura popular y la vanguardia. Tocó bajo la lluvia en un concierto “subacuático” en Vélez y también se dio el lujo de presentarse en el imponente Teatro Colón, llevando su obra a un escenario históricamente reservado a la música clásica.
Hoy, aquel flaquito desgarbado de bigote bicolor que atravesó al menos cuatro generaciones sigue siendo referencia ineludible. Su inteligencia, su ironía, su ternura y una genialidad a prueba de modas lo ubican en el Olimpo de la música argentina. A los 75, Charly García no solo celebra un cumpleaños: celebra mil vidas vividas al límite, siempre al servicio de la canción.
Feliz cumple, Charly. Un país entero te aplaude de pie.

