Chardonnay en Argentina: Mendoza lidera cultivo y exportación

Mapa del Chardonnay: cómo se distribuye la cepa blanca en el país

Viñedos de Chardonnay en Argentina

NewsITe

En el marco del Día Mundial del Chardonnay, la vitivinicultura argentina volvió a poner el foco en una de sus cepas blancas más relevantes. Un reciente informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) detalla cómo se distribuye esta variedad en el país, cuáles son las provincias líderes y qué rol ocupa el Chardonnay en el mercado interno y en las exportaciones.

Según los últimos datos oficiales, Argentina cuenta con 5.542 hectáreas plantadas con Chardonnay, lo que equivale al 2,8% de toda la superficie vitivinícola nacional y al 17,6% de las variedades blancas aptas para elaboración. Se trata de una cepa presente en 17 provincias, aunque fuertemente concentrada en la región de Cuyo, tradicional motor de la industria del vino.

– Publicidad –

Mendoza es, por amplio margen, la capital argentina del Chardonnay: allí se encuentran 4.606 hectáreas cultivadas, es decir, el 83,1% del total del país. San Juan se ubica en segundo lugar con 586 hectáreas (10,6%) y luego aparecen Neuquén, La Rioja, Salta, Río Negro, Chubut y Buenos Aires, con superficies menores pero estratégicas para el desarrollo de nuevas zonas vitivinícolas.

Las zonas que marcan el pulso del Chardonnay argentino

Dentro de Mendoza, el informe del INV señala a Tupungato como el principal polo de esta variedad, al concentrar el 25,3% de la superficie provincial de Chardonnay. El departamento integra el Valle de Uco, región reconocida por su altura, amplitud térmica y calidad enológica, factores que favorecen la elaboración de vinos blancos frescos y de buena acidez.

Otros departamentos mendocinos que destacan en el mapa del Chardonnay son Tunuyán, Luján de Cuyo, Maipú, Junín y Rivadavia. En conjunto, conforman un corredor productivo donde conviven bodegas tradicionales, proyectos de alta gama y emprendimientos enfocados en el enoturismo.

Fuera de Mendoza, San Juan concentra la mayor superficie en Caucete, Sarmiento y Nueve de Julio, mientras que en Neuquén el 90,1% del Chardonnay está plantado en Añelo, epicentro de los viñedos patagónicos modernos. En Salta, el departamento de Cafayate se consolida como referencia del NOA, y en Chubut, la zona de Sarmiento impulsa el desarrollo de viñedos en climas más fríos. En la provincia de Buenos Aires, el mayor peso recae en el partido de General Pueyrredón, donde el vino de influencia marítima gana protagonismo.

Producción, consumo interno y exportaciones

La concentración territorial también se refleja en la cosecha. Los departamentos que más Chardonnay recolectan son Tupungato (121.324 quintales), Tunuyán (54.653), Maipú (50.746), Luján de Cuyo (46.527), Rivadavia (44.197), Junín (37.143) y San Martín, en Mendoza (37.059). Estos núcleos abastecen tanto al mercado interno como a los principales destinos de exportación.

En cuanto al consumo, el Chardonnay es hoy el segundo varietal blanco más elegido en Argentina, solo por detrás del Torrontés Riojano, y ocupa el quinto lugar entre todos los varietales comercializados en el país. Entre los cortes más difundidos figura el blend Chardonnay–Chenín, que representa el 33,9% de los cortes que se venden en el mercado doméstico, seguido por combinaciones con Viognier y con Torrontés Riojano.

En el frente externo, el Chardonnay se consolida como el varietal blanco argentino más exportado y el tercero entre todas las variedades, detrás de los emblemáticos Malbec y Cabernet Sauvignon. Los principales destinos son Brasil (19,3% del total), Estados Unidos (16,7%) y los Países Bajos (13,4%). En el caso de los cortes que incluyen Chardonnay, Brasil, Bélgica y Venezuela figuran entre los mercados más relevantes.

El avance del Chardonnay confirma la estrategia de la vitivinicultura argentina de diversificar su oferta y posicionar vinos blancos de calidad en los mercados internacionales, más allá del liderazgo histórico del Malbec.

Con una superficie en crecimiento sostenido y una presencia cada vez más visible en góndolas locales y del exterior, el Chardonnay se afianza como una carta fuerte del vino argentino, apoyado en la diversidad de terroirs, la inversión en tecnología y el trabajo de productores y bodegas a lo largo del país.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -