Con la temperatura rozando los 39 grados, la ciudad se convirtió en un horno obligó a estar encerrados a resguardo de un aire acondicionado o ventilados. Ese día se registró la demanda máxima en lo que va del verano 2024/2025 de San Nicolás: a las 13:56 el valor fue de 92,26 MVA, cerca del 94,44 MVA del 1º de febrero del año pasado. El sistema respondió bien, a pesar del nivel de demanda.

De la redacción de EL NORTE
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La ola de calor que azotó al país esta semana generó un aumento significativo en la demanda energética, alcanzando picos de consumo que pusieron a prueba el sistema eléctrico en todo el país. En San Nicolás la red soportó sin problemas la alta exigencia, mientras que en muchas ciudades se produjeron prolongados cortes que dejaron sin suministro eléctrico a miles de hogares, afectando también la provisión de agua debido a que las bombas eléctricas salieron de funcionamiento.
La demanda máxima en lo que va del verano 2024/2025 en San Nicolás se registró el día jueves 16 de enero de 2025 a las 13:56, con un valor de 92,26 MVA, según datos proporcionados a EL NORTE por la empresa EDEN. Ese nivel de consumo estuvo cerca del registro máximo del verano 2023/2024 en San Nicolás, que tuvo lugar el día jueves 1 de febrero a las 14:42 con un valor de 94,44 MVA.
Este enero ha tenido una particularidad que viene contribuyendo a mitigar el impacto del calor: una mayor amplitud térmica. A diferencia de otros veranos recientes, donde las temperaturas mínimas no variaban mucho respecto de las máximas, este año se ha registrado una mayor diferencia entre el calor de día y la frescura nocturna. Este fenómeno ayudó a que los equipos de distribución y transporte, como transformadores y cables, puedan enfriarse por la noche, evitando que la inercia térmica.
El uso de aires acondicionados es uno de los factores más críticos. Incluso, puede representar hasta un 25% del consumo total de electricidad en momentos de alta demanda.
La estabilidad de la red eléctrica enfrenta mayores exigencias durante los picos de consumo, especialmente en contextos de eventos climáticos extremos como olas de calor, tormentas o sequías. En este sentido, se apela al compromiso de la ciudadanía y de los sectores productivos ya que resulta fundamental para mitigar el impacto y garantizar el acceso equitativo a la energía.

