Cayó otra vez el falso policía que operaba en San Cristóbal

Detienen por segunda vez a un impostor que se hacía pasar por policía

Un hombre de 46 años que se hacía pasar por efectivo de las fuerzas de seguridad fue detenido nuevamente en el barrio porteño de San Cristóbal, luego de ser sorprendido mientras demoraba a una pareja en plena vía pública utilizando elementos policiales apócrifos. La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal Este, que ahora investiga tanto la usurpación de funciones como el posible vínculo del hecho con la venta de drogas.

Según informaron fuentes policiales, el operativo estuvo a cargo de personal de la División Investigaciones Comunales 3, que realizaba tareas de patrullaje sobre la calle Estados Unidos al 2700. Allí observaron a un individuo que lucía como agente, con porta credencial, esposas y un handy, en actitud de control sobre una pareja que había sido “demorada”.

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Al acercarse para identificarlo, los efectivos constataron rápidamente que los elementos que portaba eran falsos: las credenciales no eran oficiales, las insignias no contaban con los sellos ni numeraciones reglamentarias y el equipamiento de comunicación no correspondía a equipos provistos por ninguna fuerza de seguridad.

En ese contexto, uno de los integrantes de la pareja relató que habían sido citados en ese lugar a través de la plataforma Marketplace para concretar una supuesta transacción. El relato encendió las alarmas de los investigadores, que sospechan que el falso operativo de control podría haber sido parte de una maniobra delictiva más amplia.

Secuestro de marihuana y nueva imputación penal

Tras un cacheo realizado en presencia de testigos, los policías incautaron al falso agente credenciales apócrifas, equipos de comunicación, teléfonos celulares y esposas. Además, al revisar a la pareja, se constató que tenían en su poder más de 500 gramos de marihuana, lo que refuerza la hipótesis de que el encuentro no respondía a una simple compraventa de productos sino a una operación vinculada a la comercialización de estupefacientes.

Por disposición de la Unidad Fiscal Este, el hombre que se hacía pasar por policía fue detenido bajo la imputación de usurpación de funciones públicas, delito previsto para quienes se atribuyen cargos o roles que no les corresponden. En tanto, la pareja —un hombre y una mujer— quedó detenida por presunta infracción a la Ley de Drogas, a la espera de las pericias sobre la sustancia secuestrada y de la continuidad de la investigación.

Los investigadores no descartan que el falso agente estuviera utilizando la apariencia policial para encubrir otras actividades ilícitas, ya sea robos bajo la modalidad de falsos allanamientos, extorsiones o controles simulados en el marco de transacciones ilegales. La causa busca ahora determinar cuál era el verdadero rol de cada uno de los detenidos en el episodio ocurrido en San Cristóbal.

Antecedentes: ya había sido detenido por un falso allanamiento

Al verificar los datos personales del sospechoso, los efectivos constataron que no se trataba de un caso aislado. El hombre ya había sido arrestado en julio de 2025 en el marco de una investigación por robo con privación ilegítima de la libertad, también utilizando la fachada de un supuesto procedimiento policial.

En aquella oportunidad, el imputado, junto con otros cómplices, ingresó a una vivienda simulando un allanamiento, vistiendo prendas similares a las de la Policía Federal Argentina. Durante esa maniobra, la banda se apoderó de dinero en efectivo y cigarrillos electrónicos tipo “vaper” cargados con marihuana, combinando así el engaño institucional con el robo y el vínculo con el mercado de drogas.

Como resultado de esa investigación, se llevó adelante un allanamiento en su domicilio, donde se secuestraron gorras y credenciales con logos de la PFA, chalecos tácticos, esposas, bastones, equipos de comunicación, posnets, distintos dispositivos electrónicos y un vehículo Fiat Punto color bordo, identificado como el auto utilizado por la organización en los hechos delictivos.

Las autoridades remarcan que la usurpación de funciones públicas no solo constituye un delito, sino que además pone en riesgo la confianza de la ciudadanía en las fuerzas de seguridad y facilita otros tipos de estafas y robos.

Con estos antecedentes, la Justicia deberá definir ahora si el nuevo episodio en San Cristóbal formó parte de una continuidad delictiva y si existieron otras víctimas de este falso policía que, una vez más, intentó aprovecharse del prestigio institucional de las fuerzas para encubrir actividades ilegales.

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