Imputada en la causa Rudnev cuestiona la investigación y el trato recibido

NewsITe
Svetlana Komkova, una de las más de 20 imputadas en la causa federal por presunta trata de personas vinculada a Konstantin Rudnev, volvió a cuestionar con dureza la investigación y el trato recibido en la Argentina. A casi dos años del inicio del expediente, la ciudadana rusa afirma que se siente forzada a permanecer en el país y que no comprende por qué continúa bajo proceso.
En diálogo con el programa Tiempo de Policiales, emitido por ATP Stream, Komkova insistió en su inocencia y sostuvo que el expediente judicial está “armado”. Según su relato, la causa alteró por completo su vida: quedó separada de su familia, perdió su trabajo en el país donde residía y asegura que le quitaron sus recursos económicos. “Yo soy turista, nunca cometí ningún crimen”, remarcó.
La mujer explicó que, junto con otras ciudadanas rusas, enfrenta serias dificultades por el idioma, lo que en los primeros momentos complicó la comprensión de los procedimientos, de las órdenes judiciales y de las acusaciones en su contra. A su entender, la combinación de detención, barrera lingüística y distancia con sus afectos profundizó la situación de vulnerabilidad de las imputadas.
El episodio en el hospital de Bariloche que disparó nuevas críticas
Komkova tuvo un rol central en los hechos que originaron la pesquisa: acompañó a Elena Makarova, a quien el Ministerio Público Fiscal considera presunta víctima de trata, durante el nacimiento de su hijo en el hospital Ramón Carrillo de Bariloche. Según su testimonio, allí vivieron una situación que las dejó atemorizadas.
De acuerdo con su relato, la enfermera Jessie Cortez Alvarado les advirtió reiteradamente que el bebé no le sería entregado a Makarova si no se presentaba el padre. “Siempre lo decía: que si no iba el padre, no le entregarían el bebé”, recordó Komkova, y afirmó que esa frase sonaba como una amenaza que asustó profundamente a la madre, extranjera y con escaso dominio del castellano.
La imputada cuestionó que la fiscalía de Bariloche haya minimizado o directamente ignorado este episodio, incluso cuando —según afirmó— la propia enfermera reconoció en una audiencia que “faltó a la verdad”. Para la defensa, ese antecedente resulta clave para entender el temor de las mujeres a que el recién nacido no fuera entregado a su madre al momento del alta médica.
Denuncias por maltrato y presión psicológica durante la detención
Komkova también describió el trato que recibió por parte de personal de la Policía Federal durante su detención. Aseguró que percibió un intento constante de marcar una posición de superioridad y autoridad. Mencionó que en una ocasión, antes de una audiencia extensa, pidió comer algo y una integrante de la fuerza le respondió que “en Argentina se come dos veces por día”.
Relató además que una de las audiencias se extendió durante unas 13 horas, finalizando cerca de las dos de la madrugada, y que en otra oportunidad las detenidas fueron obligadas a realizar tareas de limpieza en dependencias policiales. Ella debió higienizar una oficina, mientras que otras mujeres se ocuparon de diferentes espacios. Según su versión, una de las agentes ejercía una fuerte presión psicológica sobre el grupo.
“No entiendo cómo algunas autoridades sienten que tienen derecho de simplemente robar la vida de alguien”, expresó Komkova, quien asegura que su vida quedó en suspenso desde que fue detenida en la Argentina.
La causa, a cargo del fiscal federal Fernando Arrigo y con más de 20 imputados, sigue en trámite y concentra fuertes críticas de las defensas. Makarova, señalada como presunta víctima por la acusación, declaró en Cámara Gesell que no es víctima de nadie. A un año y medio del inicio de la investigación, los abogados de los acusados sostienen que aún no se presentaron pruebas concluyentes que acrediten la existencia del delito de trata de personas que se investiga.

