Catalina, la niña herida en la explosión escolar de Pergamino, regresó a su pueblo

LUEGO DE UN MES DE RECUPERACIÓN

Catalina Maglio, la niña de 10 años que resultó gravemente herida en una feria de ciencias en Pergamino, volvió a Fontezuela y fue recibida con una caravana y mensajes de apoyo.

Este viernes a las 16, Fontezuela vivió una jornada cargada de emoción. Catalina Maglio, la niña de 10 años que sufrió graves heridas tras la explosión de un experimento en una feria de ciencias del Instituto Comercial Rancagua de Pergamino, regresó a su casa después de un mes de internación en el Hospital Garrahan.

Su vuelta fue motivo de celebración: vecinos, docentes y compañeros de escuela la esperaron con banderas, carteles y una caravana que acompañó su llegada al pueblo.

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Una historia de dolor, lucha y esperanza

El 9 de octubre, durante una exposición escolar, una maqueta que simulaba la erupción de un volcán explotó y una esquirla metálica impactó en la cabeza de Catalina, provocándole lesiones gravísimas. Primero fue asistida en Pergamino y luego en el Hospital San Felipe de San Nicolás, antes de ser trasladada al Hospital Garrahan, donde permaneció veinte días internada, gran parte de ellos bajo asistencia respiratoria.

El accidente dejó un saldo de 17 personas heridas, entre ellas una docente que perdió un ojo y sufrió quemaduras en una mano. La justicia y las autoridades educativas mantienen abierta la investigación para determinar las causas del siniestro y revisar los protocolos de seguridad en actividades escolares.

El momento de la explosión

El deseo de volver a casa

Para Ángeles y Javier, los padres de Catalina, regresar a Fontezuela era una meta marcada por el deseo de su hija. “Queríamos llegar lo antes posible porque ella quería volver al pueblo, a su pueblo”, contaron al medio local La Opinión.

El recibimiento los desbordó de emoción. “No esperábamos tanto. No fueron solo sus compañeros, fue todo el pueblo”, dijo Javier, sorprendido por la cantidad de personas que se acercaron a recibirla. También destacó el apoyo recibido durante el mes de internación: “Nos acompañaron en todos los sentidos. Gente de Pergamino, de todos lados, nos mandó mensajes, rezó por ella y estuvo presente”.

Una recuperación que asombra

Los padres describieron el último mes como una etapa de “mucha lucha”, en la que Catalina mostró una fortaleza difícil de explicar. “Llegó muy grave, pero los médicos actuaron rapidísimo y excelente”, contaron, destacando la atención recibida tanto en Pergamino como en el Garrahan.

Apenas unas semanas después del accidente, Catalina salió de terapia y recibió el alta. “Nunca pensamos que íbamos a volver tan rápido al pueblo”, reconoció Javier.

Aunque la recuperación continúa y quedan pendientes algunas cirugías reconstructivas, el ánimo de la familia está intacto. “Ella tiene una fuerza interior que no podemos creer. Tiene más fuerza que nosotros”, afirmó su padre.

Entre abrazos, aplausos y lágrimas, Fontezuela volvió a tener a Catalina en casa. Su regreso, tras un mes de incertidumbre, se convirtió en símbolo de esperanza para toda la comunidad.

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