Caso Próvolo: giro en la causa contra la monja Kumiko Kosaka

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La Suprema Corte de Justicia de Mendoza dio un nuevo y fuerte vuelco en la causa por los abusos sexuales cometidos contra niños y adolescentes hipoacúsicos del Instituto Antonio Próvolo. El máximo tribunal provincial revocó la absolución de la monja japonesa Kumiko Kosaka y la declaró culpable como autora y partícipe de diversos delitos de naturaleza sexual, cometidos cuando se desempeñaba en ese establecimiento religioso.
La decisión anula el beneficio que Kosaka había obtenido el 18 de octubre de 2023, cuando un tribunal la absolvió junto a otras imputadas del proceso. Aquella resolución fue duramente cuestionada por las víctimas, sus familiares y los fiscales, quienes presentaron recursos para que se revisara el fallo. Tras casi tres años de trámite ante la Corte, la respuesta llegó ahora con un pronunciamiento que vuelve a colocar a la religiosa en el centro del expediente.
De acuerdo con lo resuelto por la Suprema Corte, Kosaka fue considerada partícipe en dos episodios de vejámenes cometidos por el sacerdote Horacio Corbacho, uno de los principales condenados en los juicios anteriores. Además, el tribunal la halló culpable como autora de tres hechos de abuso sexual simple, consistentes en tocamientos indebidos contra niños sordos que se encontraban bajo su cuidado dentro del instituto.
La monja afrontaba en su momento el pedido de condena más alto entre las mujeres acusadas, con una solicitud fiscal de 25 años de prisión por abuso y encubrimiento. Sin embargo, aquel tribunal había hecho lugar al planteo de la defensa y dictado su absolución. Ahora, la Corte deja sin efecto esa decisión y ordena que un tribunal de tercer grado fije la pena que deberá cumplir la religiosa en función de los delitos por los que fue declarada responsable.
Un caso emblemático de abusos en instituciones religiosas
El Instituto Antonio Próvolo de Mendoza se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de abusos sexuales dentro de ámbitos eclesiásticos en la Argentina. Entre 2018 y 2019, dos juicios orales culminaron con condenas para los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho, el administrativo Jorge Bordón y el jardinero Armando Gómez, sentencias que más tarde fueron confirmadas por la propia Corte mendocina.
En paralelo, se juzgó la responsabilidad de diversas mujeres que trabajaban en el lugar –entre ellas Kosaka– por su rol como posibles encubridoras o partícipes de los abusos. En 2023, ese tramo de la causa terminó con absoluciones que generaron malestar en organizaciones de derechos humanos y en las familias de las víctimas, al considerar que se minimizaba la participación de quienes tenían deber de cuidado sobre los menores.
La nueva resolución judicial viene a reencuadrar la situación de la monja japonesa y es leída por los impulsores de la causa como un avance en la búsqueda de verdad y justicia. No obstante, todavía resta que el tribunal competente determine el monto de la pena y el modo en que se cumplirá, etapa que podría incluir nuevos planteos de las defensas y prolongar la discusión en sede judicial.
El caso Próvolo marcó un antes y un después en la visibilización de los abusos en instituciones dedicadas a la educación de niños y adolescentes con discapacidad, y abrió el debate sobre los mecanismos de control y prevención en estos ámbitos.
Mientras se aguarda la fijación de la condena para Kosaka, las organizaciones que acompañan a las víctimas remarcan la importancia de las pericias, los testimonios y el trabajo de intérpretes de lengua de señas que permitieron reconstruir los hechos. La causa Próvolo continúa, así, como un símbolo de lucha contra la impunidad en casos de abuso sexual infantil dentro de estructuras de poder religioso.

