Abusos, poder e impunidad: la alerta de Sebastián Cuattromo

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El avance de la causa por los presuntos abusos cometidos por el empresario Marcelo Porcel, acusado de agredir sexualmente al menos a diez amigos de sus hijos adolescentes, vuelve a quedar bajo la lupa. A pesar de las graves evidencias reunidas en el expediente, referentes en la defensa de los derechos de la niñez denuncian una preocupante lentitud judicial y señalan el peso del poder económico y social del acusado.
Sebastián Cuattromo, integrante de la Fundación Adultxs por los Derechos de la Infancia y sobreviviente de abusos en el ámbito escolar religioso, planteó en diálogo con la agencia Noticias Argentinas que el poder de Porcel sería un factor clave para explicar la falta de definiciones en el proceso penal. El caso se conoce públicamente desde mediados de 2024 y, según las denuncias, incluye abusos, filmaciones, envío de mensajes y hasta pagos a los jóvenes afectados.
“El poder del acusado logra que la Justicia se tome su tiempo, pero es importante que no se deje de luchar y que continúe viralizándose el caso. No puede quedar impune”, advirtió Cuattromo, al remarcar la necesidad de sostener el acompañamiento a las víctimas y la presión social sobre el sistema judicial. También insistió en que las familias no deben ceder ante posibles presiones o intentos de silenciamiento.
El referente de Adultxs recordó que, según especialistas, los delitos de abuso sexual figuran entre los más impunes del mundo. Con datos de UNICEF 2024, subrayó que 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños sufre violencia sexual, una realidad que suele permanecer oculta por el miedo, la vergüenza y la desconfianza en las instituciones.
Abuso sexual infantil: la importancia de escuchar y comunicar
Cuattromo destacó que las estadísticas se suman a campañas internacionales, como la del Consejo de Europa, que plantea que 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes atraviesa situaciones de violencia sexual. La mayoría de los casos se da en entornos familiares o de extrema cercanía, aunque también intervienen abusadores externos con capacidad de manipulación y poder, como se investiga en el expediente que involucra a Porcel.
En ese contexto, el activista remarcó que escuchar a las víctimas y creer en su palabra es un primer paso fundamental, tanto en el ámbito familiar como institucional. A la vez, consideró clave el rol de los medios de comunicación para aportar herramientas de resiliencia individual y colectiva, y para evitar tratamientos que revictimicen o banalicen el daño sufrido.
“La visibilización está resultando un verdadero factor de cambio histórico. Hay un antes y un después en la lucha contra la violencia sexual en la infancia desde que las víctimas salimos a lo público a compartir nuestras historias con la sociedad”, sostuvo Cuattromo.
La experiencia de Cuattromo y el camino hacia la Justicia
La voz de Cuattromo se apoya en su propia historia. A los 23 años, luego de una larga lucha interna, denunció a Fernando Picciochi, ex sacerdote del Colegio Marianista de Caballito, por hechos de abuso ocurridos entre 1989 y 1990, cuando las víctimas tenían 13 años. El caso demandó más de una década de recorrido judicial.
Recién en 2012, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 8 condenó a Picciochi por “corrupción de menores agravada, reiterada y calificada” en perjuicio de dos ex alumnos del establecimiento. Para Cuattromo, ese fallo marcó un precedente simbólico y jurídico que demuestra que, aun con enormes obstáculos, es posible avanzar hacia alguna forma de reparación.
El rol de la Fundación Adultxs por los Derechos de la Infancia
De esa experiencia nació, en 2012, la Fundación Adultxs por los Derechos de la Infancia, un colectivo independiente y autogestionado integrado por personas adultas comprometidas con la defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Su misión central es visibilizar el delito de abuso sexual infantil e incidir en políticas públicas que protejan a la niñez frente a esta forma extrema de vulneración.
La organización no cuenta con patrocinio propio, pero sostiene espacios de acompañamiento para que las víctimas y sus entornos no transiten el proceso en soledad. Ofrecen una línea de comunicación directa, ayudan a tejer redes de contención y articulan con profesionales especializados para el abordaje psicológico, jurídico y social.
- Dispositivos de escucha y acompañamiento solidario.
- Capacitaciones y talleres para familias, escuelas e instituciones.
- Incidencia ante organismos públicos y líderes políticos.
- Reuniones virtuales anónimas y empáticas para compartir experiencias.
Mientras el caso Porcel sigue a la espera de definiciones judiciales concretas, Cuattromo insiste en que el acompañamiento sostenido y la visibilización pública son herramientas imprescindibles para evitar la impunidad y construir una sociedad más protectora de la infancia.

